sábado, 27 de abril de 2019

ECO.46 DE LA AGRESIVIDAD Y EL ODIO NO SE GENERA LA PAZ Y EL AMOR ENTRE LAS PERSONAS

DE LA AGRESIVIDAD Y EL ODIO NO SE GENERA LA PAZ Y EL AMOR ENTRE LAS PERSONAS, por A.F. García


Eso lo sabe y entiende cualquier persona, aunque sea tan simple como yo; incluso lo entienden los animales. Por eso, por más retórica que se aplique a lo primero no me convence de que se obtenga lo segundo. Sin embargo, a diario vemos personas, que, debiendo, por su responsabilidad, promover la paz y el amor, promueven la agresividad y el odio y se presentan como salvadores, “lobos con piel de oveja”. Lo normal en personas y animales es que reaccionen de manera análoga a como se les trate. Eso lo que he comprobado y, casi en los ochenta, estoy muy convencido. Ser amable, hacer bien, hace feliz al que da y al que recibe.

También pienso que la posibilidad que nos ofrecen las redes sociales debiera servir para que los humanos del planeta Tierra se conocieran más y así llegaran a más comprensión, armonía, respeto… y ¿por qué no? más amor. ¿Es así?

Cuando no hace muchos días he visto, por esas redes sociales, cómo un pontífice cristiano y un imán musulmán se daban un beso de paz y compartían un solemne acto religioso sentí una gran satisfacción y di gracias al Creador. Me acordé de las veces que desde ambos lados predicaron las guerras santas, si es que así se pueden llamar, porque estoy convencido que en nombre de Cristo  y su mensaje evangélico no lo son.
Hoy, en mi país, veo con tristeza algo parecido a una guerra santa, creada artificialmente por unos líderes políticos. Es una guerra que se alimenta de manera incesante, machacona, con proclamas altisonantes, multiplicación de banderas …, que recuerdan tristes tiempos pasados. Detrás de ello no atisbo, nada digno, noble, generoso, …que aporte bienestar y felicidad al ciudadano normal, entre los que me encuentro, al que, sin embargo, se trata de envolver y manipular de la manera más mezquina, irresponsable y sin la menor conciencia o sentido ético.

¡En mi nombre, no! No me siento menos español que quienes enarbolan esas banderas y lanzan esas huecas proclamas. Como el barón de Montesquieu me siento ciudadano del mundo antes que francés, español, catalán… y, por principio, ningún hombre es enemigo mío. Como cristiano debo amar a todos los humanos y ayudarlos en lo que pueda. Mi palabra, a quien la pueda hacer llegar, es dar un mensaje de amor, de ayuda y comprensión.

No es justo ni ético que los líderes independentistas catalanes impongan su procés a una mayoría que no lo comparte y se sienten españoles también y antepongan ese procés el bienestar de todos los catalanes, lo que es su primera obligación.

No es justo ni ético que líderes nacionalistas españoles, por su propio egoísmo y ambición de poder, alimenten el odio y rechazo hacia los catalanes, que son, en su inmensa mayoría, tan españoles como ellos, acaso mejores, porque son víctimas inocentes de ese interesado enfrentamiento. En ni nombre y en nombre de esa mayoría de españoles a los que tratan de manipular, no. Ese ardor patriótico debiera verse realizado en una gran sensibilidad por el bienestar de todos los españoles, entre los que hay millones con dificultades. ¿Es así? Además, ustedes se declaran católicos y defensores de los valores cristianos. Cristo nos predicó un amor universal, pero mostró su predilección por los más desvalidos.

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