miércoles, 24 de abril de 2019

ECO.45 EL HUNDIMIENTO DEL TAJUÑA

El hundimiento del Tajuña, por José Antonio Martínez García


Hace justo 60 años que el Tajuña (Monte Moncayo) se quedó varado frente a la playa de la Calera en Isla Plana, historia que me ha sido relatada por los hermanos Juan y Carlos Casanova Agüera. Ambos fueron protagonistas de dicho suceso, Juan, El Tractores, como operario durante el desguace y Carlos como vigilante del barco.

Por  aquel entonces, el mineral de hierro que se extraía de las minas era trasladado hasta la playa de la Calera por unas vagonetas transportadas por cable. Desde aquí se llevaba en barcazas a un barco mercante, que transportaba el mineral a otros países, como producto exportado. Se debe tener en cuenta que, en esa época había, a nivel internacional, una gran de demanda de este mineral que hacía rentable su explotación en esta zona.


El Tajuña o Monte Moncayo pertenecía a la compañía Marítima Madrileña y llegó a nuestra bahía el 3 de febrero de 1957. Había quedado fondeado, con 20m de profundidad, en frente de las colonias, pasada la rambla honda, a la altura de los metros. Al día siguiente, 4 de febrero, se desató un fuerte temporal, que arrastró el carguero y lo embarrancó en la orilla. Aunque, al día siguiente, acudió un remolcador alemán, el armador no quiso que lo tocaran hasta que los técnicos del seguro se hicieran cargo del accidente. Eso dio lugar a que el barco se fuera hundiendo más en la arena de la orilla, de tal manera que cuando vinieron los remolcadores de Cartagena ya no pudieron reflotarlo. Sólo pudieron girarlo 5º, por lo que hubo que desguazarlo allí mismo.   

La compañía encargada del desguace fue “Montajes Erandio” de Bilbao, que llevaba la chatarra, mediante barcazas, a La Azohía. El bronce se guardaba bajo llave en el puerto de Cartagena, pues su coste se elevaba a 17pts el kilo. Lo demás allí siguió embarrancado hasta la primera semana de abril, en la que, al haberse aligerado de peso, se pudo remolcar hasta Cartagena, donde se terminó el desguace.

En estas labores de desguace trabajaron los dos hermanos Casanova: Carlos, como vigilante del barco durante la noche, responsable, además, de llevar y traer los soldadores a la orilla; Juan, como operario del mismo. Ellos son quienes me han relatado tan interesante historia, acaecida en Isla Plana hace ahora 61 años.






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