miércoles, 24 de abril de 2019

ECO.45 CAMBIO IMPREVISTO EN ANDALUCÍA

Cambio imprevisto en Andalucía, por A.F.García


En las recientes elecciones autonómicas de Andalucía del 2 de diciembre de 2018 ha ganado la derecha y contra pronóstico, después de 36 años ininterrumpidos de gobierno de la izquierda.
Al hilo de este resultado quiero hacer una reflexión referente a los partidos mayoritarios a nivel estatal y nivel autonómico.  La tradición democrática de nuestro país no alcanza a la de nuestros vecinos de Europa y ha sucedido en el tiempo a una larga dictadura de derechas. Por ello, los periodos de permanencia en el poder de los partidos y más aún de las personas debieran ser de ocho años, doce como máximo.

Aparecen  vicios de poder que están a la vista, que arraigan más fácilmente en la derecha. Quien gobierna, persona o partido, según avanza el tiempo se va sintiendo dueño de ese poder, no como un administrador ese recibido de los ciudadanos ante los que es responsable, los que le han votado y los que no le han votado. Se sienten poseedores de ese poder por méritos propios y hasta muestra un orgullo impropio; a veces, hasta se consideran con derechos sobre los bienes públicos que administran. Ha llegado el caso, en una segunda o tercera elección, de querer utilizar esa reelección como una especie de bula salvadora frente a una causa penal abierta.

Es muy preocupante una participación del 46,43%. Es impropio de los andaluces. Aquí y en cualquier otro lugar toda participación por debajo del 50% merece una reflexión de la clase política, pero también por parte de los ciudadanos. Un ciudadano no debe desentenderse de los problemas comunes y dejarlos en manos de otros; se desautoriza a sí mismo a la hora de exigir. En este caso ha sido la izquierda la que más ha renunciado a su derecho a voto, a su derecho y deber democrático. Deben reflexionar seriamente ambas parte: candidatos y votantes. Ese grave error no se subsana con otro, manifestarse contra un resultado electoral legal y correcto.

Para cualquier persona que viva en España es evidente que hay no pocos ciudadanos de extrema derecha y que disfrutaban de un peso significativo en el Partido Popular, por lo que era impropio que se autodenominara de centro derecha. Ahora, sí. Acaso, le venga bien y pueda sentirse más holgado con los correspondientes partidos de centro derecha en la UE.

Es bueno que VOX, haciendo honor a esta palabra tenga voz y voto dentro de las instituciones democráticas, respetando su juego, y por supuesto, los derechos, humanos, sabiendo que ahí tienen su cuota de poder al igual que los demás ciudadanos. Eso mismo es aplicable a los grupos de extrema izquierda.

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