viernes, 22 de diciembre de 2017

ECO 38. Las Azucenas del "Milagro de la Purísima" de Mazarrón

Las Azucenas del “Milagro de La Purísima” de Mazarrón, por Paco Acosta


Creo que “El Milagro de la Purísima” de Mazarrón es conocido por todos. No obstante haré un breve resumen:

Según consta en diversos escritos y testimonios, el sábado 16 de Noviembre de 1585 los piratas berberiscos llegaron por la noche a la costa de Mazarrón (siete galeras, dice Fray Ginés García Alcaraz, en una crónica de 1754, con 500 hombres de armas), desembarcaron cerca de Bolnuevo, con intención de saquear Mazarrón y hacer cautivos para posteriormente obtener su rescate. Mazarrón tenía entonces, según la misma fuente, 1000 vecinos y dos castillos (el del Marqués de los Vélez y el del Marqués de Villena).

Cuando estaban ya cerca de las casas, empezaron a tocar a rebato las campanas de la iglesia (sin que nadie las tocase, y estando la iglesia bien cerrada, y sin nadie dentro). Al oír sonar la campana los asaltantes huyeron despavoridos. Y dicen las crónicas, según los testimonios de los vecinos que comenzaron a salir alarmados de sus casas, que los seguía “una hermosa doncella, picándolos en la retaguardia, y los consternaba a más desordenada ligereza”. En el camino de retorno a las galeras abandonaron armas y estandartes.

Una vez pasado el peligro, los vecinos fueron a la Iglesia, cuya puerta se mantenía cerrada, y al abrirla descubrieron que la lámpara, situada junto a la imagen de la virgen se encontraba encendida y “vertiendo aceite en grande abundancia”, del que se recogió bastante cantidad. Además el rostro de la “Sagrada imagen, se admiraba encendido, y sudando”. El prodigio se mantuvo “una y otra maravilla, por espacio de una hora”. La misma tradición asegura, que el manto azul de la imagen de la Virgen, tenía “el ruedo mojado y con menudas arenas”.

En su libro El Milagro de la Purísima, José Antonio Abellán Jiménez, después de reflejar lo sucedido (según el relato de Ginés García Alcaraz), dice “Otra tradición popular más reciente, y que no está registrada por escrito en ningún sitio, habla de las azucenas. En las arenas de El Castellar han crecido hasta que se urbanizó aquel terreno una gran cantidad de azucenas de la playa, como pueden verse también en otras zonas costeras. La imaginación popular pensó ilusionadamente que ese campo de flores germinó allí donde supuestamente llegó posando sus pies la “hermosa doncella” del relato de Fray Ginés y así se lo creyó”.

Hasta aquí el relato. Ahora voy a continuar con las Azucenas. Son tan bonitas como la que muestra la fotografía que adjunto. Aunque aquí no podemos admirar su fragancia.


Yo conocí esas azucenas en las arenas de la Playa “El Castellar” –más o menos a la altura de donde hoy está el Hotel Playa Grande-. Según la tradición, trasmitida por los mayores, nacían por donde había pasado la virgen, y además no era factible su trasplante a otros entornos. Es decir si se arrancaban las cebollas (así llaman los lugareños a sus bulbos) o se intentaba que germinasen las simientes en otros terrenos, no se conseguía nada. Incluso, si las plantas nacían, éstas no florecían. Por eso las azucenas se conservaban únicamente allí, en los arenales junto a la playa.

Cuando comenzaron a edificar en esa zona del Castellar, algunos propietarios de las casas de Nares, (mazarroneros bastantes de ellos), para evitar que se perdieran las azucenas, acudieron a recoger bulbos. Los plantaron en la arena, delante de las terrazas de las casas, los cuidaron con esmero, de manera que ese verano tuvieron la merecida recompensa a su esfuerzo “conservacionista” viendo con satisfacción que florecían buena parte de las azucenas que habían rescatado.

Técnicamente se trata de la Azucena de mar, (también llamada Lirio de mar), cuya denominación científica es Pancratium maritimum. Son plantas bulbosas con hojas verdes, lisas, de unos 40-50 cm de longitud y alrededor de 1 cm de anchura. Entre estas hojas crece un tallo de unos 20-25 cm de altura, donde abren las flores en número variable (generalmente 3 o 4, que no abren simultáneamente). Cuando la flor marchita suele dar lugar a un fruto en cápsula, que al ir “madurando” se abre para dejar ver las semillas.

Continúo ahora con las azucenas de la virgen, ahora en Nares. Hoy día, aún quedan allí algunas…, a pesar de la masificación de veraneantes (siempre prontos a arrancar “al tirón” las bonitas y olorosas flores), la falta de medidas “protectoras” por parte de los poderes públicos (el tractor que “alisa” la playa ha cometido bastantes estragos en la arena, y se ha llevado por delante bastantes plantas…), o incluso la “dejadez o falta de interés en el tema” por parte de asociaciones de defensa de la naturaleza o de flora en peligro de extinción.

El único cuidado que tienen se debe a los propietarios de esas antiguas casas, que reiteradamente, siempre que pueden, informan a los “recolectores descuideros” –los que pretenden cortar y llevarse “un ramo de esas flores silvestres”-, que se trata de las azucenas de la virgen (aunque dada la descreencia generalizada de nuestra sociedad actual, esto sirve de poco), que esas plantas están en peligro de extinción, que no las arranquen, que cada flor da lugar a una “cápsula” que contiene entre 15 y 20 semillas negras… (no siempre fértiles), y que dejen también madurar las semillas, para que se dispersen de forma natural. A lo sumo, si quieren intentarlo, que se lleven algunas de esas semillas para ver si tienen éxito en su propagación fuera de su ambiente “de cultivo” original: arenoso, soleado, húmedo y salino…, cosa no fácil de conseguir, fuera de la orilla del mar.


Como la floración es en verano, y se extiende incluso al otoño benigno, los que deseen admirar estas azucenas de la virgen pueden darse un paseo por delante de las casas de Nares y si allí se detienen a contemplarlas (por favor, no las arranquen y dejen que la sabia naturaleza cumpla su ciclo de reproducción), puede que algún amable vecino les cuente de nuevo esta leyenda… ¿o es historia?

Las azucenas en la arena, junto a las casas de Nares

Las cápsulas que contienen las semillas

Tallo en crecimiento, en el que abrirán las flores

Conjunto de azucenas. ¡NO ARRANCARLAS, POR FAVOR!




ECO 38. Nuestros libros: "Patria"

“PATRIA”, DE FERNANDO ARAMBURU, por Paco Hernández

El autor, nacido en San Sebastián (Donostia) en el año 1959, es profesor de español en Alemania. Publicó en 2006 “Los peces de la amargura” sobre el tema de ETA, como Patria, también muy recomendable. Por otro lado, tiene una abundante producción literaria sobre diversos temas.

“Patria” sorprende por muchas cosas. Lo más importante, desde mi punto de vista, es que te agarra desde el principio y no puedes soltarlo hasta terminar. Aunque es un tema complejo de dos familias amigas en un pueblo, cuya relación va evolucionando a lo largo del tiempo -para no perderme he tenido que hacerme un esquema en una página para anotar nombres y hechos cruciales-. Por otra parte, siendo un libro de ficción, recoge con total verosimilitud la realidad de lo que ha ocurrido en la mayoría de los pueblos del País Vasco desde el surgimiento de la organización ETA, que pretendía liberar e independizar este territorio de España mediante la lucha armada. Siendo ficción, digo, refleja la vida real en la mayoría de los pueblos de Euskadi, no así de las ciudades. Parece ser que el autor se ha centrado en Hernani, en Guipúzcoa, pero da lo mismo, la evolución del pensamiento, las actuaciones de la gente, son extrapolables a cualquier otro lugar.

No se entra, en cambio, en los grandes intereses de la política, si es que los ha habido, tanto a nivel estatal como internacional. Quiero decir que no es un libro que analice el comportamiento de los cuerpos policiales, las autoridades del estado, los partidos políticos, la actitud de Francia... Pero, en cambio, y con buen criterio, se mete a fondo con la Iglesia, por su apoyo decidido a ETA, reflejada en el párroco del pueblo y en San Ignacio, de quien era devota una de los personajes más representativos de la obra.

Insisto, no aparecen en la novela ni las cloacas del estado Español, ni los intereses internacionales que pueden aparecer apadrinando estos movimientos de “liberación nacional” para destruir un país (como ha ocurrido en Yugoslavia, Libia, Siria...). El difunto expresidente del gobierno español Adolfo Suárez solía decir que lamentaba dejar su puesto sin saber si ETA se alimentaba con rublos o dólares.


Para finalizar, decir que he terminado la lectura de “Patria” en Bilbao, Vizcaya, el 8 de abril de 2017, día en que ETA, que no llega a disolverse aún, está entregando sus armas en Bayona de Francia, en Iparralde, “el lado norte” de Euskal Herria, en la tierra en donde se habla vasco, aunque a veces bajo presión.

ECO 38. Nuestras lecturas: Fortunata y Jacinta

FORTUNATA Y JACINTA. (B.PÉREZ GALDÓS), por A.F.García


El autor nace en Las Palmas de Gran Canaria en 1843, se traslada a Madrid en 1862, donde vive hasta su muerte en 1920. Ha sido novelista, dramaturgo, periodista y político. Uno de los escritores más fecundos de nuestras letras. y de los más claros representantes de la narrativa realista del siglo XIX, dentro y fuera de España.

Esta novela, en cuatro partes o volúmenes, abarca la vida matritense durante la casi totalidad del siglo XIX. Los cambios políticos apenas aparecen insinuados en la prensa y en las tertulias de determinados cafés. El protagonismo no va más allá de media docena de familias de la burguesía, cuyos miembros, de desigual fortuna, se entrecruzan formando un entramado casi endogámico, entre las que puedo recordar los Santa Cruz, los Moreno, los Arnáiz, los Trujillo, los Samaniego, los Pacheco, los Rubin, en cuya familia entra Fortunata.

Esta, con sus tíos Segunda y José Izquierdo, el maestro Ido y pocos más representan al pueblo llano, en el que la pobreza y la miseria asoma lo mismo que en las calles céntricas de Madrid. En este campo Guillermina Pacheco, mujer de gran voluntad y energía, apodada la obispa o la santa según el punto de vista, desarrolló una intensa actividad altruista, especialmente a favor de los más necesitados, obteniendo ayudas institucionales y privadas. Es un personaje de gran influencia y mucho protagonismo en esta obra junto a Jacinta, Fortunata y Lupe, tía y tutora de los Rubin. En el centro viven todos los protagonistas: Fortunata y los dichos hacinados en estrechas viviendas de la Cava Alta, aunque con balcón a la Plaza Mayor; los otros, no lejos, en viviendas espaciosas y bien equipadas. Estas familias evolucionan entre la industria, el comercio, las finanzas, y la administración como medio de vida. Ello se manifiesta en la alimentación. En la segunda mitad del XIX la red de ferrocarril permite llegar pescado fresco para los más pudientes. Plácido Estupiñá es un avispado personaje, leal lacayo de los Santa Cruz y Guillermina.

La manera de vestir tradicional, de colores vistosos entre los que destacaba el “mantón de Manila”, que curiosamente diseñaba un modisto chino, fue sustituida paulatinamente entre las clases altas por los paños grises y oscuros del centro y norte de Europa. A finales del XIX, la viuda Aurora, de los Samaniego, empieza a difundir los patrones y la moda de París.

La vida social también evoluciona desde un situación tutelada, en la que los trabajadores, como una prolongación de la familia, reciben la protección de ésta y sólo disponen de libertad, también controlada, el domingo después de misa, a la que han de asistir, hasta un liberalismo que avanza en libertad en la medida en que abandona responsabilidades. La lucha de clases no aparece aún en la narrativa y solo Juan Pablo Rubín arremete contra la propiedad privada en una tertulia de café en un momento de dramática situación económica.

La libertad, respeto y tolerancia en materia religiosa y política de la segunda mitad del XIX sorprende a quienes hemos vivido bajo el régimen de la Dictadura. En las tertulias de los cafés se habla libremente, con pasión a veces, de política o religión, sin que la cosa vaya a mayores, salvo en contadas ocasiones y siempre sin agresión física.

Juan Pablo Rubín, sin religión, está con los carlistas porque se le ha ofrecido un alto cargo junto a Carlos. Cesado y vuelto a Madrid, no tarda en enfrentarse con su tía, Lupe, no por temas religiosos, siendo ella liberal y católica, sino porque ella no está dispuesta a cubrir con su caudal acumulado las cuantiosas deudas que aquel ha contraído. Manuel Moreno, que se declara ateo y vive habitualmente en Inglaterra, no molesta a los amigos por esto sino por la censura y desprecio constante que hace de todo lo español; pero aun así se le respeta.

Mientras avanzaba leyendo esta gran obra pensaba que el título con estas dos mujeres era como el pretexto del autor para describir y censurar, de la manera bondadosa que él sabe hacerlo, la vida y la sociedad de la Capital durante ese largo periodo.

Parece una ironía que la obra empiece con Juanito Santa Cruz ya en la Universidad bajo la vigilancia de una madre sagaz que no quiere que su corazón le traicione a la hora de dirigir la conducta de su hijo para que acabe sus estudios, lleve una conducta intachable y no caiga en las manos de alguna pícara mujer. A su padre, Baldomero II, absorbido en la empresa junto a su progenitor, hubo de cruzarse ella, Barbarita, en el camino para que supiera que la mujer existía como parte de la vida.

En estas dos mujeres aparece ese criterio, machista creo pero frecuente entre ellas, de que la infidelidad de la pareja no es culpa de su ejecutor si no de la otra mujer.

En un sentido más positivo se adelanta Jacinta cuando a base de insistencia llega a saber que su adorado marido abandonó a una joven embarazada. A la par que el inicio de l os lógicos celos surge en ella un sentimiento de compasión, lo que se traducirá en un gran sufrimiento cuando descubre que es estéril. Esto le llevará a intentar adoptar un niño de la calle creyendo que es de la otra. Esta mujer dulce, leal, da salida a su altruismo ayudando a Guillermina y la llegan a apodar el ángel.

Fortunata es una mujer del pueblo, de gran belleza, primaria, como una joya sin pulir dirá algún admirador, sin maldad ni picardía. Juan la encuentra en una escalera de la cava, se gustan y empiezan una relación. Cuando se entera que está embarazada desaparece. El niño nacido, enferma y muere a los pocos meses.

Ella no veía más que egoísmo en los hombres que se le acercaban. Por eso, no rechazó a un joven boticario porque veía en él un amor sincero y aceptó casarse aceptando dócilmente las condiciones de la familia. Llevará muy bien las labores de casa, pero se siente incapaz de yacer con él porque su físico le repele.

En cambio, lo cuida cariñosamente cuando lo ve enfermo, como una hermana. No se plantea serle infiel hasta que Santa Cruz, con ayuda de alcahueta, descubre su paradero y le tiende la trampa.

Tras el segundo abandono de su don Juan, la encuentra muy abatida Evaristo Feijoo, que intuye su mal. Este hombre, rico, admirado por su gran formación y equilibrio mental, aunque no es creyente, está libre y lamenta no tener 20 años, su gran sentido ético le impulsa a ayudarla desinteresadamente en todos los aspectos, educacional, material… como lo haría el mejor padre. Ella ve en él el mejor de los hombres. Habrá otra tercera vez en que este don Juan la abandona estando embarazada. Lupe, en veces de suegra, la hace salir de casa por lo del honor familiar, pero no dejará de protegerla en la distancia.

En Fortunata aparece un sentido natural del amor, no ama más que a un hombre en la vida, Santa Cruz. No lo ama por su fortuna, desearía que fuera pobre para que la diferencia social no fuera un obstáculo. En el fondo de sí misma lo que hace por amor no es pecado, por más que se lo digan en su entorno. Y toda otra mujer es una usurpadora, incluso Jacinta a la que admira y desea imitar. Es esta idea la que le impulsa a no respetar el reposo posparto prescrito para ir tomar venganza de Aurora, su amiga de confianza, cuando se entera de que es la nueva relación de su Juan.


Consciente de que su hijo es el único descendiente de los Santa Cruz, cuando descubre que su vida se acaba dicta un documento de entrega a Jacinta. Esta se siente hermanada con Fortunata, siente el niño como suyo y así se recrea en él, dejando manifiestamente en muy segundo plano a Juanito Santa Cruz. Si uno no se atreve a recomendar esta gran obra es por su extensión. Lo hace de grado por su calidad y el conocimiento que nos da de una época y de lo que mueve a las personas.

ECO 38. Teatro en el Puerto: "Terapia de grupo"

Teatro en el Puerto: “TERAPIA DE GRUPO”, por Paco Acosta

En el IES Antonio Hellín Costa del Puerto de Mazarrón, se celebró del 15 al 28 del pasado mes de Junio el VI Festival de Teatro - I Concurso de teatro escolar.

Además de las funciones que representaron los grupos de teatro de los distintos centros participantes en el concurso (procedentes de Yecla, Murcia, Cartagena, Totana, Lorca, Alcantarilla y Mazarrón), tuvimos la ocasión de disfrutar con el buen hacer de los componentes del Taller de teatro de la universidad Popular de Mazarrón, Grupo Rafael García Castillo, que representaron Terapia de grupo, una adaptación de la obra TOC-TOC, original del autor francés Laurent Baffie.

La obra se desarrolla en la sala de espera de la consulta de un afamado psiquiatra a la que van llegando varios pacientes con la esperanza de ser curados de sus trastornos obsesivo-compulsivos (TOC). Estos pacientes, ante la tardanza del especialista en recibirlos, acaban hablando entre sí de sus obsesiones y participando en las de los compañeros de consulta. En una clave humorística que, hasta cierto punto, rebaja la importancia de las causas que los han llevado a visitar al especialista, se van esquematizando las personalidades y los trastornos de cada personaje, de manera que entre ellos realizan una suerte de terapia de grupo, con la que todos notan una cierta mejoría… Eso sí, sin que en ningún momento el psiquiatra haga acto de presencia en el grupo, ni en la escena. La moraleja de la obra, que constituye la clave de la mejoría de los pacientes, consiste en que todos comprenden que es mejor dejar de “mirarse el ombligo”, y atender, y hasta cierto punto entender, a aquellos que los rodean.

La función se desarrolló en el patio central del IES Antonio Hellín Costa, al aire libre, en un escenario elevado que facilitaba la buena visión de los espectadores, con el aforo prácticamente completo –unas 250 personas-, y con un público que desde los primeros momentos de la obra comenzó a reír con los exabruptos que caracterizaban el problema de uno de los pacientes.

Quiero destacar aquí que, afortunadamente, una buena parte de los asistentes eran jóvenes del propio Instituto, que animados por la profesora de Lengua y Literatura Dª. Carmen Marín fueron espectadores en todas las funciones de este Certamen de Teatro. Para incentivar la participación y la asistencia, la organización había preparado unos carnets que iban sellando quienes acudían a las distintas representaciones. Los que conseguían siete o más sellos optaban al sorteo de unas gafas de realidad virtual o cenas para dos personas en un restaurante colaborador. ¡Una forma indirecta de introducir a los jóvenes en este arte!.


ECO 38. Toponimia de La Azohía y del campo de Cartagena (I)

TOPONIMIA DE LA AZOHÍA Y DEL CAMPO DE CARTAGENA, por Ginés Mota

La conferencia de Ginés Mota sobre La Azohía y la toponimia del Campo de Cartagena superó las expectativas de los asistentes y de los que se quedaron a la puerta de nuestro local. Su excelente trabajo cubre 65 páginas con 47 positivas, que tenemos en nuestra biblioteca a su disposición e iremos transcribiendo en sucesivos boletines.


En ocasiones, aquellos qué desde hace años venimos pasando nuestras vacaciones por Isla Plana, San Ginés, Las Brisas, La Chapineta, Chapimar, el Cuartel o en la misma Azohía, quizá nos hemos preguntado de dónde venía el nombre de La Azohía.


Con esta curiosidad, y con la inestimable ayuda de GOOGLE, he recopilado una serie de documentación que trataré de compartir con todos vosotros.


Evidentemente, lo que se irá diciendo no constituye por sí una verdad absoluta, y en esta charla, todos podemos hacer nuestras aportaciones y así, poco a poco, lograr un mejor conocimiento de este “rincón” que tanto nos gusta. Tomando pues como eje de este coloquio el topónimo Azohía, comprobaremos qué a lo largo de su historia, aquello que ha acontecido durante el paso de los siglos alrededor de su almadraba, su torre y sus playas, no difiere tanto del antes como del ahora, sólo hay que observar los acontecimientos con un poco de perspectiva histórica, ya que en esencia, no somos tan distintos de lo que éramos hace 900 años.



En cuestión de toponimia, en la comarca del Campo de Cartagena, como en toda la península, fue un factor decisivo la reconquista cristiana de todas sus tierras y su posterior repoblación a mediados del siglo XIII.




En Cartagena y sus alrededores, nos encontramos a veces con problemas de interpretación para averiguar el significado de un pueblo, un monte, una rambla. Esto viene provocado por la superposición de varias lenguas. Es igual a lo que sucede arqueológicamente, las ciudades se vienen construyendo por estratos sobre las ruinas de la anterior, pues con los nombres ocurre el mismo proceso.


Así, encontramos denominaciones prerromanas que pasan posteriormente al latín por los romanos y los visigodos, después al árabe desde los siglos VIII al XIII, más tarde al catalán, -nuestros repobladores-, y finalmente al castellano. Así pues, de este modo se han desfigurado extraordinariamente los topónimos, sobre todo cuando se ha perdido la noción de su significado original y la imaginación popular trata de darle un nuevo sentido buscando una etimología que, naturalmente, resulta falsa. Recuerdo que alguien, hace muchos años, asimilaba La Azohía a “La Huída”, lo cual, ciertamente suena muy bonito pero sin ningún rigor histórico.


Siguiendo con el ejemplo de LA AZOHÍA, durante el S. XIX, el topónimo se pronunció localmente como LA SOÍA, posteriormente se convirtió en LA SUGUÍA, después en LA SUBÍA y llegó a pasar a los mapas como LA SUBIDA.


Más ejemplos de esta adaptación son Qabtil Tiñós, que se transformó en Castil Tiñós y luego en Cabo Tiñoso, la Petxineta en la Chapineta, la Platjola pasó a ser Plajola, luego Prajola y al final la Parajola, Roig pasó a Roche, el Gorguell a El Gorguel, el Riuet a El Rihuete, Cap Negre a Cabnegre y luego a Cannegre y a Calnegre, Cap Blanc a Cabblanc y después a Calblanque, Palush (o Palosh en la pronunciación árabe local), a Cab de Pals, y luego finalmente a Cabo de Palos.

De la progresión en la castellanización de un topónimo local muy cercano, y de donde era mi suegro, tenemos un ejemplo muy anecdótico en Los Molinos Marfagones. Durante la repoblación tras la conquista cristiana, se atrajo a la zona a una familia catalana a la que se le otorgó el privilegio de la molienda de los cereales, la familia Vallfogó, apellido que con los años pasó a pronunciarse Valfogón, luego Balfagón, después Barfagón y por último, Marfagón, como efectivamente se queda hasta nuestros días desde finales del siglo XIX. Volviendo al tema que nos ocupa, como sabemos, la punta de La Azohía, o el puntal de La Azohía, se encuentra dentro del CABO TIÑOSO, en su estribación más occidental, originariamente el término se pronunciaba en árabe qabtil o qabtel, derivado del latín capitellum, diminutivo de caput, “cabeza", significando también “extremo o punta", término utilizado corrientemente en el árabe local para expresar la idea de ''cabo”.


(Conferencia de Ginés Mota.                        Continuará).

ECO 38. Gran velada Músico-Recital

GRAN VELADA MÚSICO-RECITAL, por A.F.García

Inició la velada el profesor Rojo Portillo, músico, cantautor, músicoterapeuta, que nos ha mostrado diferentes instrumentos autóctonos de diversos lugares y culturas de nuestro planeta:

● El “Shanhin”, instrumento musical de cuerdas, con cierta similitud a nuestra guitarra, japonés de Okinawa.
● El Dantrahn, instrumento musical de percusión de Saigón, de influencia cultural china.
● El cuenco tibetano, de percusión, bastante conocido entre los que practican alguna técnica de concentración y relajación.
● El Güiro de Puerto Rico y el Güiro de la Amazonía brasileña, instrumentos de aire. Más allá de lo musical este instrumento, cuyo sonido se parece al de algún pájaro, debiera servir como llamada de atención.
● El Charango, instrumento musical de cuerdas inca, como una versión nativa de la guitarra.
● La Yaluba de la Amazonía y la Pachamamainca, instrumentos de aire, por su sonido no por su forma, son algo parecido a nuestra flauta.


Este músico ha sido y es un gran viajero, conocedor del mundo y colaborador cultural y humanitario, entre lo que cabe destacar su apoyo a la Fundación Vicente Ferrer en el sur de la India.

Le acompañaba la profesora y poetisa Rosa García Titos, que recitó un bello poema de García Lorca.

Siguió la función un excelente trío, liderado por Jerónimo García Jorquera, veterano y maestro en este tipo de eventos, su hija Sabina y una joven malagueña, residente ocasional en la zona que, aún adolescente, una revelación o una joven promesa, nos presenta su primera publicación de poemas. Los tres combinaron armónicamente sus intervenciones recitales, a los que Sabina, con su angelical voz nos cantó unos versos de Miguel Hernández y una canción popular de García Lorca.

Cubrió el tercio final Mariló, así quiere que la llamemos porque ella se llama Mª Dolores…. Esta vecina y nueva compañera se fue creciendo con su voz y su guitarra. Fue a más, dando sentimiento, ardor, pasión y emoción a los poemas cantados, que nos fue elevando la grata noche hasta finalizarla con un “Gracias a la vida…” de Violeta Parra, en la que nos sumamos todos.

Un modesto ágape nos endulzó una noche, grata de por sí.


ECO 38. El futuro de las pensiones

EL FUTURO DE LAS PENSIONES, por Andrés Pérez García

Fue el tema de la conferencia celebrada el miércoles, 16 de agosto, en el local que comparten la AAVV Playas de La Chapineta y la A.R.D.C. Torre de Santa Elena dentro del ciclo de temas de interés y de actualidad que sus directivas están promoviendo este verano.

María Eugenia Pérez Parra, de la ejecutiva regional de UGT, ha sido la persona encargada de comunicarnos la situación tan grave que tienen actualmente las pensiones. Expresa su satisfacción y agradecimiento a los promotores por su invitación para impartir la charla y, como en otras localidades de la Región, comienza su intervención con el intento de concienciar a toda la sociedad de la situación de peligro por la que atraviesa en estos momentos el sistema público de pensiones. María Eugenia Pérez expuso el lema de la charla: “Tu pensión está en peligro. ¡Infórmate. Defiéndete!” Señaló, en primer lugar, que unas pensiones dignas son esenciales para que haya una sociedad más justa.

La sostenibilidad de las pensiones es un problema de ingresos y no de gastos, aunque se deben depurar aquellos gastos que actualmente asume el sistema y no son inherentes a él.

Rechazó que los llamados fondos de pensiones pudieran resolver o paliar el problema de una manera racional y justa, reafirmando el derecho del trabajador a obtener una pensión digna.

Manifestó su desacuerdo con la reforma propuesta en 2013 por el PP: no garantiza el poder adquisitivo, ya que la forma de fijar y revalorizar las pensiones, a partir de 2019, será la esperanza de vida de las personas; esto es, a mayor número de años de vida, menor cuantía de la pensión.

María Eugenia Pérez comentó la marcha que el sindicato va a hacer, desde distintos puntos de la geografía española, para converger en Madrid y llevar a la calle a nivel nacional el grave perjuicio que nos acarrea, a los mayores, las decisiones del PP.

Repasó la situación de los pensionistas en Murcia; que son de las peores a nivel nacional pues las pensiones de los murcianos son de las más bajas, concretamente ocupamos el tercer lugar por la cola.

Terminada la interesante y amena charla se dio paso a un coloquio, que resultó muy interesante e instructivo, pues prácticamente intervinieron casi todos los asistentes, exponiendo, desde problemas personales. a las maneras de reforzar o ampliar algunos de los aspectos dichos por la ponente.

Mi enhorabuena a la compañera por su exposición, amena, sencilla y profunda, que nos ha llevado a una mayor preocupación por este derecho de los trabajadores tan arduamente conquistado.


Mi felicitación también a los responsables de la AAVV de La Chapineta y la A.R.D.C. Torre de Santa Elena por su continuada y espléndida labor.