La Purísima y el Milagro de Mazarrón (XII), por Paco Acosta
(continuación)
Manuel Muñoz Clares en sus conclusiones resume: “El Milagro de Mazarrón, como otras leyendas religiosas, tuvo su base histórica en un hecho maravilloso cuyos extremos, sin embargo, no pueden confirmarse en su totalidad. La documentación de la época señala sin titubeos un asalto frustrado a la villa entre la noche y la madrugada del 16 al 17 de noviembre de 1585 y el sonido inexplicable de la campana de la ermita de la Concepción que pudo ser el motivo de la huida de los asaltantes”. Tras la descripción de los hechos comenta “La averiguación por el corregidor de lo sucedido terminó con los guardas de la costa en la cárcel por haber abandonado sus puestos. El Concejo de Mazarrón atribuyó el hecho de la huida a un suceso milagroso por intercesión ante Dios de la imagen mariana de la ermita de la Concepción, que se tendría en adelante como patrona de la ciudad”.
“Esta leyenda compuesta en sus inicios con hechos sencillos, pero de vital importancia para Mazarrón, villa expuesta constantemente a los ataques berberiscos durante los siglos XVI y XVII, fue aprovechada hasta en cuatro ocasiones con fines estrictamente religiosos, incorporando en cada paso elementos procedentes de la tradición oral o puramente literarios que quedaron integrados como parte esencial del relato”. Se recreó por primera vez el relato “añadiendo nuevos elementos: la aparición mariana sobre una nube para ahuyentar a los asaltantes; el sonido de la campana de la ermita para atraer a los habitantes al templo; una lámpara que se encendió inexplicablemente manando aceite; y el extraño sudor de la imagen que daba a entender el esfuerzo realizado. Los elementos principales ya estaban en este primer texto, pero el cronista alcantarino fray Ginés García Alcaraz lo elevó un punto más; añadió la historia del moro Mamí, antiguo cautivo en Mazarrón; convirtió a la Virgen en amazona que espoleaba a los berberiscos en su huida; y, por último, introdujo que el semblante de la imagen se había girado para señalar el mar y que, tras el suceso, su manto apareció ribeteado con humedad y fina arena de la playa”.
“Aseguraba fray Ginés que todo
esto procedía de la averiguación que la justicia había hecho de lo sucedido el
mismo día 17 de noviembre de 1585, aunque ningún documento se muestra al
respecto. A la leyenda del fraile, publicada dentro de la crónica de la
Orden, se sumó entonces el arreglo del camarín de la imagen, incorporando
versillos alusivos al milagro, y la confección de una gran estampa que
difundiría, de modo muy gráfico y fácil de entender por todos, la devoción
mariana y su extraordinario milagro”.
(continuará)

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