Fiesta de La Asunción en La Azohía, por A. Fernández García
Esta fiesta es solemne y como tal se ha celebrado el viernes, como día anterior, y el sábado como día correspondiente, aunque con distintos textos. El sábado se celebró la misa de la Asunción, que fue precedida de una procesión marítima de La Azohía a Isla Plana y regreso. Conviene recordar que en la distribución eclesiástica de la zona el templo de Isla Plana ostenta categoría de parroquia, pero la de La Azohía sólo de capilla, aunque, a mi parecer, esta sea más espaciosa.
Ambos han celebrado misa solemne: el del viernes ha cantado una gran parte del acto litúrgico; daba tal ímpetu o volumen a su voz que nos impulsaba a alguno a taparse los oídos.
Es de suponer que el párroco se reservó el texto de la visita de la Virgen María a su prima Isabel, que, según había oído del Arcángel san Gabriel, estaba embarazada de seis meses, la que se había considerado estéril y ya era avanzada en años.
Nos dice el texto evangélico de san Lucas que María se puso en camino con prontitud. Su trayecto desde Nazaret hasta la montaña de Judea debió resultar largo, para más de una Jornada.
«En cuanto Isabel oyó el saludo
de María se llenó de Espíritu Santo y exclamó: “Bendita tú entre las mujeres
y bendito el fruto de tu vientre”. “¿Quién soy yo para que me visite la madre
de mi Señor?“ “Pues en cuanto llegó tu saludo a mis oídos la criatura
saltó de júbilo en mi vientre”. “¡Bienaventurada la que ha creído, porque lo que
te ha dicho el Señor se cumplirá!“.
María dijo: “Proclama mi alma
la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha
mirado la humildad de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las
generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es
santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él
hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del
trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de
bienes y a los ricos los despide vacíos”.
“Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, a favor de Abrahán y su descendencia por siempre”. María se quedó con Isabel unos tres meses y se volvió a su casa».
El párroco desmenuzó este texto con efusión. Delante tenía un templo abarrotado, casi el doble de los que caben sentados; había personas de Isla Plana, con la presidenta de la Junta Municipal a la cabeza.
Personalmente, siempre me ha
gustado y llamado la atención este texto de la Virgen María, hasta considerarlo
el mejor himno al Creador de los textos bíblicos que conozco.
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