La cisterna romana de Obulco revive 2.000 años después (y II), por José M. Pedrosa (EFE) y A. Fernández García
(continuación)
Eso sí, los arqueólogos, arquitectos y geólogos que han
participado en este proyecto son conscientes de que es mucho el trabajo que queda
por delante desde el punto de vista arqueológico, ya que tan solo se ha excavado
en 500 metros cuadrados, una centésima parte del barrio del sector de la Calderona
y una ínfima parte de toda la ciudad romana de Obulco, que contaba con un millón
de metros cuadrados fortificados. Este enclave patrimonial, que está declarado Bien
de Interés Cultural (BIC), se utilizó durante la Guerra Civil como refugio antiaéreo.
Se trata de una obra con cinco proyectos incorporados:
en primer lugar, se ha tenido que construir un edificio bajo la cota para llegar
a una cisterna que está a más de seis metros de profundidad bajo unas casas habitadas.
Después se tuvo que levantar un puente y un túnel que han tenido que taladrar bajo
las propias casas para poder llegar a la cisterna. Así hasta restaurar la cisterna
y los restos que han salido con la construcción del edificio.
Para acceder hasta la cisterna se ha construido un edificio
que permite bajar hasta la misma junto a un puente que atraviesa la calle de San
Marcos y un túnel que pasa por debajo de las casas. Para ello se ha creado una rampa
tipo helicoide con más de 100 metros de desarrollo suspendidos, es decir, colgados
para que en ningún momento se toquen los restos arqueológicos. “Además, todo
el espacio está sensorizado hasta el último milímetro para conocer en tiempo real
el estado de conservación de la cisterna”, valora el arquitecto Pablo Millán.
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| Inauguración de la restauración (11/julio/24) |
El arqueólogo Pablo Casado dijo con motivo de la inauguración,
en julio de 2024, que el resultado es un “espectacular proyecto de arqueología
científica”, que está previsto completar con la apertura, -en otoño 2024-, de
la primera fase de la rehabilitación del anfiteatro romano de Porcunam, datado en
el siglo I antes de Cristo y que fue descubierto en 2015 a raíz de unas labores
de ajardinamiento en la barriada porcunense del Hoyo Mendo.
Dos años después de su descubrimiento se efectuaron catas
arqueológicas en el anfiteatro que confirmaron su relevancia como uno de los más
destacados del país. Los estudios realizados sobre el terreno evidenciaron su buen
estado de conservación, ya que se mantiene intacto un tramo de fachada de unos 50
metros y muros de hasta seis metros de altura en algunos puntos.
La intervención prevista permitirá recuperar en torno al
30% del edificio, ya que una parte de la construcción está enterrada bajo un sector
de viviendas. Para el alcalde de Porcuna, Miguel Moreno, el objetivo “es sacar
a la luz un edificio de una enorme importancia histórica y ponerlo en valor como
recurso turístico que puede suponer un revulsivo para la provincia de Jaén por su
relevancia y espectacularidad”.

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