sábado, 31 de julio de 2021

ECO.61 Propuesta de un Humanismo Axiológico (XI)

Propuesta de un Humanismo Axiológico (XI), por Eladio Chávarri, filósofo [1952-2002] en estudio y comentario de Baldomero  López Carrerafilósofo.

 (continuación)

 -Partes anteriores en nº 48, 51, 52, 54, 55, 56, 57, 58, 59 y 60-

Variación valorativa económica de la distribución de mercancías


Los seres son valores/contravalores estéticos cuando desarrollan o deterioran la vertiente estética del ser humano. 

Los seres no hechos, de los hechos y de los transformados por nosotros se nos revelan como bellos y feos. La belleza y la fealdad, por tanto, no llegan a la vida desde fuera, sino que nacen y se desarrollan o disminuyen como tales en la propia relación valorativa: entre la vertiente vital estética y los seres apropiados, como venimos insistiendo machaconamente. 

La primera variación valorativa estética es la natural 

"Natural", porque en ella nos referimos a los entes naturales no hechos por nosotros, con todos sus aspectos entitativos, en cuanto que están son bellos o feos y desarrollan o deterioran las vitalidades estéticas de la persona. 

La variación valorativa estética social. 

Se refiere a la belleza/fealdad de los entes naturales transformados por nosotros. 

La variación valorativa estética artística 

Comprende entes hechos por nosotros –en realidad por un resto selectivo de la especie–, en los que la experiencia estética del artista y de cuantos se acercan a ellos es la intención directa y primera. 

Variación valorativa estética técnica 

Las demandas del mercado exigen que los aviones, los coches, las pinturas, los muebles, las servilletas, las ventanas y los salones sean bellos, aunque no pocas veces terminan resultando feos.



Lo valioso y lo disvalioso ético lo produce la decisión de hacerse buena o mala persona. 

La satisfacción valorativa de ser buena persona produce un estado de bienestar muy particular: el estado de buena conciencia. 

Los estados de buena o de mala conciencia han otorgado al "deber ser" ético una fuerza especial sobre otros muchos "deberes ser" de otras manifestaciones valorativas. 

Como la actividad deliberada moral, es decir, la libertad que hace ser buenas o malas personas, puede ejercitarse de modos diversos, por eso han aparecido en las sociedades muchas variaciones de lo valioso y de lo disvalioso moral.

(continuará)



ECO.61 Verdades y más verdades -cuento-

Verdades y más verdades  -cuento-, por Mª Jesús Toro Jiménez

Caía la tarde cuando llegué a la isla *). Tenía el encargo de hacer un documental fotográfico y confiaba en terminarlo, como mucho, en un par de días. Por más que me esmerara, aquel islote no daba mucho juego. Dejé la mochila en el hotel y, cámara en ristre, empecé a trabajar con el sol de poniente.

Incontables rocas de la Cantera, eternamente salpicadas, que devolvían mil reflejos. Soberbia puesta de sol en un cielo incendiado de bermellones. Cuando el mundo de los grises se hizo con mar y cielo, volví sobre mis pasos.

El pueblo estaba desértico. ¡Ventajas de esquivar la temporada turística! Casas cerradas a cal y canto y calles con farolas de luz ambarina. Paisaje silencioso de gatos furtivos en el que mis pisadas y el respirar del mar eran los únicos sonidos de vida.

En el hotel, para escándalo de los propietarios, cené sólo un tomate con olivas y algo de fruta. En desagravio, prometí almorzar caldero al día siguiente. Huyendo de la televisión y de las preguntas curiosas sobre mi visita, me refugié pronto en el dormitorio. Siempre tenía la cautela de acarrear buena lectura.

Por la ventana entreabierta la luna de primavera me ofrecía un ondulante tapete negro salpicado de virutas de plata, que me arrullaba. Apagué la luz, cerré los ojos y me entregué al descanso. O eso creía.

Volvía a encontrarme en medio de la calle, pero las casas estaban iluminadas sólo por la perlada luz de la luna. Algunos gatos caminaban majestuosamente por las calles desiertas, sin empedrar. Llegué hasta la plaza Grande donde una sombra atraía mi atención. Según me acercaba, fui reconociendo la silueta de una mujer enlutada, con sayas hasta los pies y un pañuelo en la cabeza. “Soy María”, me dijo.

Sus morenas facciones, curtidas por mucha vida, encuadraban una mirada mineral que estaba fuera del tiempo. La mirada de la heroína de tragedia que venía criando, siglo tras siglo, el eterno Padre Mediterráneo. Así miraría Electra, mientras se sinceraba con su hermano Orestes, o Medea, cuando estaba a punto de acuchillar a sus propios hijos.

Empezamos a callejear y ella tomó la palabra. Ni me preguntó qué hacía allí. Daba la sensación de que hacía mucho tiempo que no hablaba con nadie y necesitaba encontrar un interlocutor dócil.

Me fue contando su vida. Vida de privaciones. Alegre infancia en las estrecheces de la casa de un pescador cargado de hijos. Los hombres jugándose la vida. Las mujeres pariendo, fregando y remendando redes.

En cuanto la naturaleza le pinceló hechuras de mujer, se vio casada con un muchacho. ¡El alivio festivo que da tener una boca menos en casa!

A María, de su corto matrimonio le quedó la alegría de conocer el amor de hombre y el regusto amargo del abandono. Tiempos turbulentos en los que las pasiones arrasaban el sentido común y el mínimo respeto. El joven esposo, arrastrado por las soflamas, se marchó con un grupo de muchachos dispuestos a arreglar España. “Se ve que en aquellos tiempos era una manía que les entró a casi todos los españoles -dijo melancólica-, sin darse tiempo siquiera a hacerme un hijo”.

Años de desastres y muertes y, ya terminada la guerra, muchos más años de rumores y noticias confusas. Había caído en la batalla del Ebro. Se le había visto en un campo de concentración del sur de Francia. Seguro que embarcó para Méjico. Le lloró tantas veces... y le rezaba todas las noches.

Llegamos caminando hasta el cementerio donde, a la puerta, me dio las buenas noches y se desvaneció.

A la mañana siguiente, cuando me asomé a la ventana, un mar azul entreverado de manchas turquesa se balanceaba a mis pies. El poderío del sol y la hermosa paleta de colores no conseguían desvanecer el obsesivo recuerdo de la ensoñación. Mirara donde mirara, encontraba los ojos de María como dos aceitunas negras y brillantes.

Ni el desayuno ni la conversación me desviaban de aquella imagen y, en cuanto terminé el café, me encaminé como un autómata al cementerio por el mismo camino que había recorrido con ella. Era exactamente como lo había visto en el sueño.

Lo acribillé a fotografías y seguí atrapando con la cámara calas y escollos, rincones y ruinas. ¡Ventaja de las cámaras digitales! Si me pasaba de rosca, no tenía más que volcar las fotos en el ordenador y seguir disparando.

A la hora de comer me estaban esperando para comenzar a preparar el caldero.  La buena ración de sol de la mañana, el almuerzo suculento y el vino blanco fresquito y afrutado acabaron con mi resistencia. Como pude, subí a la habitación, entrecerré las cortinas y me dejé caer en la cama. En la penumbra del dormitorio pensé que la modorra incontenible no era tanto por mis excesos en la mesa sino por la insolación y la noche de ensoñaciones inquietantes. Me dejé atrapar por la lentitud de la isla. Allí no existía la prisa.

Cuando desperté, el sol empezaba a declinar. Aproveché su luz dorada para fotografiar fachadas y rincones urbanos. Terminé en la Cantera para deleitarme, una vez más, con sus soberbios crepúsculos.

A lo largo de mi estancia apenas me había cruzado con media docena de personas en cuyos ojos buscaba inútilmente algún chispazo de la misteriosa mirada de María.

Después de cenar me entretuve un rato de charla con la dueña del hotel a la que le acabé confesando la razón de mi viaje. Me preguntó qué me había resultado más fotogénico en la isla y, sin pensarlo, le dije que el cementerio. Quedó callada por un momento y, al cabo, comentó que era un rincón hermoso y con excelentes vistas.

Me cuidé de tomar café y, en su lugar, rematé la cena con una copa de aguardiente de hierbas. Quería retirarme pronto, dormir de un tirón y levantarme temprano para fotografiar la Iglesia a la luz del amanecer. A pesar de la siesta, me dejé llevar por el murmullo del mar que me acunaba y me dormí en seguida.

Allí me estaba esperando María hierática, bajo la luz de la luna, en medio de la plaza Grande. Arrastrada por una fuerza magnética me fui acercando a ella. La expresión de sus ojos era un poco distinta a la de la noche anterior. En silencio, caminamos hacia la Cantera.

Parecía cansada porque se sentó en la roca y, en un tono más pausado que la víspera, se puso a hablar. Empezó a justificarse. Quería pedirme perdón porque, sin querer, me había engañado.

Dijo que, cuando me empezó a contar su historia, tenía la cabeza confusa y que el marido ausente, que le tenía acaparado todo el pensamiento, le obligó a contarme la historia que a él le gustaba, pero que la verdad era muy otra y no merecía la pena salir un rato del cementerio para contarme una falsa historia, por bonita que fuese.

Si que se había marchado, puño en alto, con los milicianos para defender la República, pero la vida daba muchas vueltas y en la guerra las podía dar aún más deprisa. Nadie le había dicho nada, pero ella acabó sospechando que, en un momento dado, siguió empeñado en arreglar España, pero desde el otro lado. Eso fue cuando le volvió a ver al cabo de los años.

Era ya casi un anciano. Había engordado bastante y tenía el pelo blanco. Estaba sentado en la terraza de una heladería, cerca del puerto de Santa Pola, con una señora muy arreglada y un par de criaturas que debían ser sus nietos. Le reconoció por la expresión de los ojos, pero cuando le oyó hablar ya no tuvo ninguna duda.

Petrificada, se quedó mirándole en la distancia y le fue siguiendo con la vista hasta que se perdió al cabo de un rato, acompañado de su familia, en el interior de la lonja. Al poco salieron y se perdieron, mezclados entre la gente, por las calles del pueblo.

Desde entonces, cada mes de agosto, salía de la isla en la primera canoa y pasaba el día en Santa Pola pendiente de encontrarlo de nuevo. Descubrió que tenía un apartamento en un edificio alto en el paseo marítimo y que, en el aparcamiento del sótano, guardaba un reluciente coche negro con el que de vez en cuando paseaba a los suyos. Algunas mañanas daba una vuelta a primera hora por el mercado, siempre para comprar algún capricho, y luego se sentaba en la misma terraza en la plaza del Castillo a tomarse un café mientras hojeaba el periódico. Acudía en familia a la misa de doce todos los domingos, donde comulgaba frecuentemente, y a la salida tomaban el aperitivo.

Se cruzaron cientos de veces. Más de una vez, muy educado, le cedió el paso a la hora de entrar o salir de un establecimiento, pero nunca la reconoció.

Un atardecer que estaba con los nietos tomando una horchata, al pasar por su lado oyó a uno de los críos que decía: “Mira, abuelito, una bruja”. Él, levantando un dedo en el aire, reconvino al muchacho: “A ver si tenéis un poquito de respeto. No es una bruja. Es, sencillamente, una anciana”. Aquello le rompió el corazón.

Tomó la canoa llorando, camino de la isla, y no volvió a pisar la península jamás. En el fondo de su corazón se congratulaba de saberle vivo y aparentemente feliz porque le seguía queriendo y le rezaba todas las noches queriendo creer que todo había sido un espejismo y que él había caído en la batalla del Ebro defendiendo las razones por las que salió de la isla.

Me dejó sin palabras. Cuando me recuperé le dije que ningún hombre merecía ser amado de esa manera y me contestó displicente: “¡Ignorante! ¿Qué sabrás tú del amor?”

A la mañana siguiente volví a la península en la primera canoa. Nunca he vuelto a soñar con María, pero todas las noches la recuerdo y le dedico una oración.


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*) Se trata de la Isla de Tabarca, (o Isla Plana) en la costa de Alicante


ECO.61 Cambio Climático. Último comunicado de prensa del IPCC. Septiembre 2019 (VI)

Cambio Climático. Último Comunicado de prensa del IPCC.  -Septiembre 2019- (VI) 

(continuación) 

Los cambios en la distribución de las poblaciones de peces han reducido el potencial de capturas a nivel mundial. En el futuro, disminuirá todavía más en algunas regiones, en particular en los océanos tropicales, pero aumentará en otras, como por ejemplo en el Ártico. Las comunidades que dependen en gran medida de los productos alimentarios marinos pueden verse confrontadas con riesgos para la salud nutricional y la seguridad alimentaria de sus integrantes.

La disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero limitará las consecuencias para los ecosistemas oceánicos que nos proporcionan alimentos, nos ayudan a gozar de buena salud y conforman nuestras culturas”, dijo Hans-Otto Pörtner, copresidente del Grupo de Trabajo II del IPCC. “La reducción de otros factores de estrés, como la contaminación, no hará sino ayudar a la vida marina a encarar los cambios que experimente su entorno, y potenciará la resiliencia de los océanos”.

Los marcos en materia de políticas, por ejemplo, para la ordenación de la pesca y el establecimiento de zonas marinas protegidas, brindan a las comunidades oportunidades de adaptación a los cambios y de reducción al mínimo de los riesgos para nuestros medios de subsistencia”, añadió.

 

Pérdida de hielo marino en el Ártico y deshielo del permafrost

En el Ártico, los valores mensuales de extensión del hielo marino disminuyen para todos los meses del año, y su espesor no deja de menguar. La estabilización del calentamiento global en 1,5 °C con respecto a los niveles preindustriales supondría que el hielo desaparecería del océano Ártico en septiembre —el mes con menor extensión de hielo— solo una vez cada 100 años. Sin embargo, con un calentamiento global de 2 °C, esa circunstancia podría llegar a producirse cada tres años.

Algunas poblaciones del Ártico, en especial los pueblos indígenas, ya han ajustado sus patrones de desplazamiento y caza en función de la estación y de la seguridad de las condiciones de la tierra, el hielo y la nieve, mientras que algunas comunidades costeras han previsto su relocalización. El éxito de su adaptación dependerá de los recursos financieros, las capacidades y el apoyo institucional, se precisa en el informe.

El terreno de permafrost —congelado durante muchos años— es objeto de calentamiento y deshielo, y las proyecciones apuntan a un deshielo generalizado de ese tipo de terreno durante el siglo XXI. Incluso aunque el calentamiento global se limite a valores muy inferiores a 2 °C, aproximadamente el 25 % del permafrost situado cerca de la superficie (3-4 metros de profundidad) se habrá deshelado de aquí a 2100. Si las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando con fuerza, cabe la posibilidad de que se pierda cerca del 70 % del permafrost que se encuentra cerca de la superficie.

 (continuará)


ECO.61 Rincón de la lectura: Javier Reverte ( y II)

 Rincón de la lectura: Javier Reverte (y II), por Andrés Pérez García

(continuación)

La civilización griega comienza en las llanuras y en las costas de Argos y en la isla de Creta, allá por los 1800 años antes de Cristo, con las emigraciones del norte. Aqueos es el primer pueblo que llega a Tesalia y se instala en el Peloponeso y su rey Atreo funda Micenas, cuna de la fuerza y esplendor de Grecia; es la primera potencia marítima siendo Agamenón y Orestes sus últimos dioses, también en aquel tiempo florece Esparta, cuyo rey Menelao era esposo de Helena, que con su huida con Paris provoca la guerra de Troya. Pero los aqueos no eran solamente guerreros sino virtuosos visionarios que supieron ver el mundo de forma especial y de diseñar los valores del hombre, aspectos que han influido grandemente hasta nosotros. En los tiempos de Pericles volvió a surgir el espíritu aqueo en el alma jonia que llevó a Atenas a su máximo esplendor en la política, en el pensamiento y en las artes.



Nos habla de las virtudes que tenía que poseer el caballero griego y nos sigue contando que la areté de Aquiles se cifra en el heroísmo en el combate; la de Ulises era en la capacidad para engañar. Aclara que los conceptos morales de los griegos no se parecían en nada a los nuestros, que sus dioses no eran buenos ni justos como lo es el dios cristiano, sino infinitamente malignos e infinitamente caprichosos. En los aqueos, el culto al valor y al heroísmo estaba por encima de otros; era el deber lo que tenía que seguir su conducta. Todo ello trajo que el ideal aqueo fuese únicamente la gloria y la fama, alumbrando un ideal propiamente estético. Habla que hay que ser bello para ser noble. Esta idea fue transmitida por Homero primero y por Platón y Aristóteles después, recogida por Alejandro Magno y llegando hasta nuestros días: “¡Más vale morir de pie que vivir de rodillas!” gritaba la Pasionaria en el Madrid cercado por el fascismo. “Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado”, escribía Hemingway. Don Quijote ambicionaba lograr la fama máxima en la más grande de las batallas.

Si Homero educó a Grecia y Grecia al mundo, no es descabellado pensar que en todos nosotros hay algo homérico comenta Reverte. Sigue contando la historia de Micenas, pero se va empujado por la corriente de turistas que sólo quieren fotografías y recuerdos. Allí en esos lugares tan pequeños ve uno la importancia de la palabra tan magistralmente expuesta por el poeta y que hace nacer la literatura, la fábula oral es contada por la palabra escrita. Nace así la Literatura.

Cuánto he disfrutado con esta colosal obra escrita de manera sencilla y comprensible, además de amena, que ha elevado mi alma a una emotividad muy intensa, llevado mi espíritu a vivir, con todos sus detalles, aquellos momentos helénicos. Deslumbrantes han sido los relatos de la batalla de Maratón y, sobre todo, del gobierno de Pericles en Atenas y la construcción del Partenón con su bella proporcionalidad lo mirases desde donde lo mirases.

No sé si Reverte era un gran conocedor de todo lo griego, que lo es, pero su fácil y completa pluma sabe transmitir a nuestro ser la gran virtud griega: la estética y la ética de las cosas y de los asuntos.

Pienso que si donde ahora reside nuestro insigne narrador se mueve de la manera que lo hizo cuando estaba entre nosotros, será una inmensa felicidad para los que estén junto a él.

Gracias, admirado y querido viajero.

ECO.61 Música por favor. Mike Ronson: Bowie, Reed, Hunter, Dylan y muchos más (I)

Música por Favor. Mike Ronson: Bowie, Reed, Hunter, Dylan y muchos más (I), por José Rodríguez Millán

Hay gente que nace para ser estrella del rock, por carisma, personalidad y talento, como David Bowie, Lou Reed, Bob Dylan e Ian Hunter. Y hay otros que han nacido para acompañarlos y hacerles brillar más aún, debido a su calidad artística y humana, como el protagonista de este artículo, Mick Ronson.

Todo el mundo admira todavía a Mick Ronson: fans, aficionados al rock, músicos con los que ha trabajado como guitarrista, pianista y productor, y personas con las que se cruzó a lo largo de su vida.

Mick Ronson nació en Hull, una ciudad del norte de Inglaterra. Empezó a tocar el piano con cinco años y el violín con once. No se compró su primera guitarra hasta los diecisiete años, edad a la que formó su primera banda. Se granjeó una buena reputación en la zona de Hull como guitarrista, alternando su presencia en varios grupos, siempre locales, llegando a grabar en Londres con el cantante folk Michael Chapman, que buscaba endurecer algo su sonido.

El productor del disco de Chapman, Gus Dudgeon (que acababa de grabar “Space Oddity” de David Bowie, en 1969), desconfiaba de un músico que no conocía; pero por insistencia de Chapman, acabó tocando. Las sesiones de grabación funcionaron muy bien y Dudgeon quedó muy satisfecho con el sonido de Ronson, que empezó a hacer contactos en el mundo musical de Londres.

Bowie necesitaba una banda para promocionar “Space Oddity”. Un amigo común les presentó. En febrero de 1970 tocaron por primera vez juntos en una jam session, en la que Bowie quedó impresionado por lo increíblemente rápido que Ronson asimiló las canciones.  Lo siguiente fue participar en una larga sesión de canciones de Bowie en la BBC, presentada por John Peel. Ya era el guitarrista fijo del grupo.

El primer disco que grabaron juntos fue “The man who sold the world”, producido por Tony Visconti. Ronson empleó ya su conocimiento de violín y piano para hacer arreglos en algunas canciones junto con Visconti, que también quedó impresionado por sus aptitudes musicales. Mientras grababa este disco, Ronson recibió una llamada de Gus Dudgeon para participar en sesiones del disco de Elton John “Madman across the water”, aunque su contribución no apareció en la versión final del disco.

The man who sold the world” no fue un éxito. Eso, unido a que Bowie ya estaba metido en su imagen bisexual, algo que no le hacía mucha gracia a Ronson, hizo que se separaran, ya que éste sólo estaba interesado en la música y además era bastante introvertido. Volvió a Hull, donde creo una nueva banda que no llegó a funcionar.  Viendo que no iba a ningún lado, aceptó tocar de nuevo con Bowie en nuevas canciones. Ronson se llevó a un bajo y un batería de Hull (Woody Woodmansey y Trevor Bolder), con los que creó la nueva banda de Bowie, que iba a acabar llamándose “Spiders from Mars”.

Esta formación grabó el disco “Hunky dory”, de nuevo con Ronson haciendo los arreglos de las canciones, y después grabaron el que iba a ser el gran bombazo, “The rise and fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars”.


En esta época, el manager de Bowie era Tony de Fries, que orientó a Bowie y a su grupo hacia Estados Unidos (el éxito y el dinero siempre están en América), y les consiguió un buen contrato discográfico con RCA. Fries llevó a Bowie al estrellato y con él a Ronson, que formaba con Bowie una primera línea potentísima en directo; fueron los artistas más influyentes desde los Beatles, Bowie poniendo las canciones, la imagen y la voz, y Ronson poniendo la música y la energía.

En esa época, Bowie y Ronson se relacionaron con muchos músicos importantes. Contactaron con un gran grupo británico, Mott the Hoople; muy en concreto con su cantante y líder, Ian Hunter, lo que fue el origen de una larga relación musical y de amistad entre Hunter y Ronson. Bowie cedió a este grupo una gran canción-himno, “All the Young dudes”.


También se relacionaron con el neoyorkino Lou Reed, que tenía como ellos contrato con RCA y que fue a Londres para grabar su disco “Transformer”. El disco fue producido por Bowie y Ronson, tocando éste guitarra, piano, flauta y haciendo coros, arreglos vocales y de cuerda. Un músico total. Ese disco es uno de los más importantes de Lou Reed, con canciones como “Walk on the wild side”.

El éxito ininterrumpido hizo que el siguiente disco de Bowie, “Aladdin Sane”, fuera número uno en Inglaterra. Pero tanto exceso de dinero y fama hizo que las cosas fueran estropeándose dentro del grupo. De pronto, en una actuación en el Hammersmith Odeon de Londres en julio de 1973, Bowie anuncia en directo que ese sería el último show de Ziggy and the Spiders. Ronson lo sabía, pero el resto del grupo no.

Con Bowie en otros proyectos, el siguiente plan de Tony de Fries era lanzar la carrera en solitario de Mick Ronson. Grabó un par de discos y salió de gira para promocionarlos, pero Ronson, siendo un gran músico, carecía del carisma de una gran estrella del rock. Él lo sabía, por lo que abandonó pronto su carrera en solitario, pasando a hacer lo que mejor hacía: colaborar con otros músicos.  Su buena relación con Ian Hunter hizo que éste le invitara a cubrir el puesto vacante de guitarrista de Mott the Hoople. Grabó con ellos un disco antes de la separación definitiva del grupo. Ronson tenía química con Hunter; hizo de multiintrumentista del primer disco en solitario de Ian Hunter, yendo después de gira promocional con él, siendo estas actuaciones el germen de la futura “Hunter/Ronson band”.

 

(continuará)


ECO.61 El Almirante Wilhelm Canaris: su vida... (I)

El Almirante Wilhelm Canaris: su vida e influencia en los destinos de España y Alemania (I), por Kurt Schleicher

 

El Almirante Canaris

El almirante Canaris es uno de esos personajes históricos que no pudieron imaginarse la enorme trascendencia que iba a tener su vida en los destinos del mundo, tanto en España como responsable de acordar el envío de la famosa “Legión Cóndor” a los sublevados de Franco, como al evitar que éste se uniese a Hitler, involucrando en tal caso a nuestro país directamente en la IIGM. Otro tanto sucedió en Alemania, al ser nombrado jefe de la organización de Inteligencia del Reich (Abwehr), cambiando su actitud inicialmente favorable a Hitler por otra bien distinta, como opositor y conspirador en la sombra.

Su astucia y diplomacia, así como su visión de futuro, resultaron cruciales. Esta es su historia.

 

Infancia y juventud

1 de enero de 1887: nace cerca de Dortmund, Alemania, en una familia de clase media acomodada, de padre ingeniero industrial. Eran tres hermanos y una hermana. Desde 1892 crece en Duisburg en un ambiente de cierto lujo, en casa de campo, con parque y pistas de tenis. Destaca en el colegio por su inteligencia y dotes de observación. Solitario en su juventud, tenía pocos amigos. Le ponen motes como “hurón”, “voyeur”, etc.  Aprende a montar bien a caballo.

En 1904 ingresa en la escuela de la Kaiserliche Marine en Kiel. Excelente en todo, excepto en pruebas físicas, que superó con tesón (era bajito para ser militar: 1,60 m.)

Fue nombrado Alférez de navío en 1906.

1907-1910:

Pasa tres años a bordo el crucero ligero “Bremen” por mares de Sudamérica.  Aprende español y estudia además francés, inglés y ruso. En 1908 es ascendido a subteniente y se convierte en el segundo del capitán y su hombre de confianza.

Gracias a su perfecto español y a petición del capitán, destaca personas de contacto para la Inteligencia de la Marina Imperial en países sudamericanos (El Servicio de Inteligencia alemán estaba entonces encuadrado en la Reichsmarine).

Como anécdota, por encargo del capitán presta ayuda al presidente de Venezuela para que se levante el boicot internacional a este país desde que el anterior presidente había nacionalizado la mayoría de compañías extranjeras radicadas allí. El presidente le concede la Orden de Bolívar de 5ª clase ¡con sólo 21 años!

1910-1911:

Es transferido a la Nordseeflotille (Flota del Mar del Norte) y destinado a dos torpederos. El cambio de clima no le sienta nada bien, pues agarró primero la malaria y después una tuberculosis.

En 1911, estando todavía enfermo, es ascendido a teniente de navío.

1911-1914:

Se le destina al crucero ligero “Dresden”. Viaja hasta China. Se le nombra oficial de informaciones y se convierte en el segundo del capitán Ludecke. Participa en la 2ª guerra balcánica. Después, el Dresden recorre los mares de Sudamérica.

Crucero ligero  "Dresden"


Como anécdota, en 1914 tiene lugar la Guerra Civil en Méjico. Gracias a su perfecto español, Canaris contacta con las autoridades mejicanas para rescatar a súbditos americanos y alemanes a salir del país. También rescatan al ex-dictador Huerta. El presidente Wilson condecora a la tripulación del Dresden por haber salvado a dos mil americanos (resulta curioso pensar que unos cuantos meses más tarde americanos y alemanes estarían a la gresca en la guerra mundial bajo los auspicios del mismo presidente que concedió la medalla…)

 

PRIMERA GUERRA MUNDIAL: 1914-1918.

1914: El crucero Dresden hunde dos barcos ingleses, sufre averías y gracias a los contactos de Canaris en Sudamérica consiguen reparar el barco, escapar a una persecución inglesa y unirse a la flota del almirante Von Spee (que constaba de dos cruceros acorazados, Scharnhorst y Gneisenau y dos ligeros, el Leipzig y el Nürnberg).

En la batalla de Coronel (nov. 1914) frente a las costas de Chile, la flota de Von Spee hundió al Monmouth y al Good Hope británicos, sin sufrir casi daños.

La venganza británica llegó el 8 de dic. 1914 en la batalla de Las Malvinas. Von Spee se dirigió a estas islas, donde estaba fondeada en Stanley la flota británica del almirante Sturdee en pleno; ¡qué ocasión para hundirla, al estar encerrada en el puerto!  Había buenas piezas a cobrar: un acorazado, dos cruceros de batalla (el Invisible y el Inflexible), tres cruceros acorazados, dos cruceros ligeros y uno auxiliar. Von Spee decidió no atacar por estar en inferioridad, pero los ingleses salieron en su persecución y fueron cazando uno a uno los barcos de la flota alemana, excepto al Dresden, que gracias a su mayor velocidad al estar dotado de nuevas turbinas tipo Parsons, se fue refugiando -tras una azarosa huida de tres meses- a lo largo de las costas de la Patagonia.

Los contactos que Canaris había establecido ayudaron mucho para que el barco no fuese localizado en este periodo, después de que los otros cuatro buques de la flota de Von Spee fueron hundidos por los perseguidores británicos con enormes bajas alemanas, incluyendo al propio Von Spee y sus dos hijos. Finalmente, los del Dresden se escondieron en el archipiélago de Juan Fernández frente a Chile para aprovisionarse, lugar en el que el Kent y el Glasgow les encontraron el 14 de marzo de 1915. El capitán Ludecke decidió con buen criterio hundir el Dresden para salvar vidas. La tripulación fue hecha prisionera y llevada a Chile, a Isla Quiriquina, donde permanecieron algún tiempo "ligeramente" prisioneros.

Canaris fue probablemente de los muy pocos de la tripulación del Dresden que no terminaron estableciéndose en un país pro-germano como Chile y escapó con pasaporte chileno a nombre de “Reed Rosas”, se hizo el cruce andino solo a caballo y se refugió en S. Carlos de Bariloche con la ayuda de una familia alemana residente allí. Continuó viaje hasta la costa atlántica y logró llegar a Alemania (sept. 1915) en el mercante Frisia.

Visto desde la perspectiva actual a toro pasado, parece que hubiera sido más conveniente para los alemanes que Von Spee hubiera sido algo menos cauto y que hubiera obtenido un mejor resultado atacando a la flota británica fondeada en Stanley; seguramente se lo habrá cuestionado también el propio Canaris en muchas ocasiones, pero nadie podría haber adivinado el resultado final en tal caso.


Periplo del "Dresden"

Noviembre 1915  De vuelta en Alemania, Canaris fue nombrado Jefe de Servicio de Inteligencia en España.  Se dedicó por todo el país a montar una red de espionaje para vigilar a la flota aliada en el Mediterráneo. Con el armador Horacio Echevarrieta construyeron pequeños barcos de avituallamiento para aprovisionar submarinos alemanes en la zona. Recibió la Cruz de Hierro de 1ª clase por ello.

En 1916 decidió volver a Alemania, los italianos le cogieron prisionero en Génova, pero consiguió liberarse. Volvió a España, estuvo un tiempo en la embajada alemana en Madrid y en octubre de 1916 decidió volver a Alemania para embarcarse. Fue a Kiel, donde hizo un cursillo de capitán de submarinos.

Fue nombrado Capitán en 1917.

Entre 1917 y 1918 mandó sucesivamente 5 submarinos: el UC-27, el U-38, el U-47, el U-34 y el UB-128.

Hundió 4 barcos aliados: con el U-37 logró 3 hundimientos (los franceses Djibuti y Ville de Verdun y el inglés Maizar) y con el UB-128 el francés Champlain.

Con este último submarino estuvo en el Adriático, le ordenaron ir al Atlántico y se escapó por Gibraltar evitando por los pelos de que lo hundieran con cargas de profundidad, gracias a su conocimiento de la costa española. Después ya se terminó la guerra.

Le concedieron las Cruces de Hierro de 1ª y 2ª clase por sus servicios.

 

(continuará)



ECO.61 Bello Rincón y su atracción

Bello Rincón y su atracción, por A.F.García

Nuestro Bello Rincón está más lleno que nunca: llenas las casas, llenas las calles de vehículos, lleno el paseo de transeúntes, llenas las playas de sombrillas, llenos los chiringuitos y restaurantes. Yo creo que éstos sólo se llenan los fines de semana. Yo diría que debajo de cada sombrilla hay una bolsa nevera, que, en la mayoría de los casos, no solo contiene bebida fresca. Eso es un grato recuerdo para muchos ancianos como yo.

Aunque, ahora, después de disfrutar muchos años de pasarme el día entero cerca del agua, nuestra piel, nuestro cuerpo entero han dicho “¡basta!”. 

Por otra parte, no podemos olvidar que llevamos una docena de años de permanente crisis, sobre todo para los asalariados, sobre los que ha pesado el paro o el empleo precario.

No todos los restaurantes de la zona abren a diario. Acaso, después de largos periodos de cierre, en 2020 y 2021, han optado por asegurar los fines de semana con menús a la carta hasta ver cómo transcurre la temporada

Desde luego, la vertiginosa quinta ola, ha sembrado la inseguridad, cuando no el pánico, en el sector de la hostelería. Ayer he podido comprobar cómo después de las doce de la noche el coche patrulla de la policía local recorría la zona al tanto de alguna posible fiesta.

Deseo recordar algo, una vez más: lo mismo que cuidamos de nuestro cuerpo, no menos debemos cuidar de nuestra mente. En los actuales JJOO nos lo han hecho recordar Simone Biles y algunos atletas más. 

En nuestro local, antigua capilla de San Ginés, disponemos de más de cinco mil valiosos libros para leer allí o prestar. Aparte de eso, disponemos de juegos de ajedrez, damas, trivial, películas y videos culturales, que pronto proyectaremos. También parchís y baraja española.


Tú, visitante, quien seas

y que sufres de ansiedad

acércate al litoral,

ven a nadar y nadar,

al restaurante y al bar

sólo a hora de yantar.

No permitas que tu mal

derive a agresividad.

Ven a nadar y nadar.

Si te llegas a cansar,

vuélvete de espalda al mar,

extiende tus cuatro miembros

y mirando al claro cielo,

deja tu cuerpo flotar,

mecer de plácidas aguas

y en un respirar profundo

sueña en el más bello mundo,

que en el fondo de tu alma

has podido imaginar.

Ven a nadar y nadar,

pasear y pasear,

si lo anterior no pensaras.