jueves, 2 de julio de 2026

ECO.91 VISITA GUIADA A CARTAGENA EL 18 DE MAYO DE 2026

Visita guiada a Cartagena el 18 de mayo de 2026, por A. Fernández García

 

Hacía muchos años que nuestra Asociación no hacía una excursión en mayo. El cambio climático y su calor creciente desaconsejan organizar excursiones en el periodo estival de mayo a septiembre, que no es poco quitarnos del medio los cinco meses de más horas de sol.

En este caso la ocasión se brindó el que se pusiera en contacto conmigo don Ramón López Asensio y a su vez me pusiera en contacto con su hermano don Antonio López Asensio. Este había escrito una novela histórica -titulada RAZZIAS-, sobre un hecho histórico: el intento de asalto de la Torre de Santa Elena de La Azohía. Este trabajo con sus circunstancias históricas estaba expuesto en el Archivo Municipal de Cartagena. Puesto en contacto con el autor de la novela, éste me sugirió el 18 de mayo como fecha adecuada para una visita.

Me pareció conveniente organizar una excursión a Cartagena con el núcleo en el archivo municipal sin prever, por supuesto, que los participantes quedaran por debajo del 50%. Por ello, añadí el Teatro Romano y el Foro para cubrir la mañana; para la tarde, había que completar el día, incluí el Museo Subacuático, ARQUA.


Esa mañana empezamos la visita en el Archivo Municipal de Cartagena, donde don Rafael Belda González, responsable y jefe de Archivo y Publicaciones, que lidera el equipo que conserva los documentos históricos y administrativos del Municipio de la ciudad de Cartagena. 

Éste nos ha explicado su función y entre otros documentos nos exhibió fotocopia del acuerdo del cabildo:

“Acuerdo tomado por el Ayuntamiento para acudir en socorro de la torre de la Azohía, que combaten contra tres galeotas corsarias” (libro de actas capitulares del 9 del 11 de 1599).

“Que salga gente de pie y de caballo de la ciudad a socorrer la torre de la Azohía.”

“En la ciudad de Cartagena, a 9 días del mes de noviembre de mil quinientos e noventa e nueve años, se juntaron a cabildo el doctor Santiago Cabeza de Vaca, alcalde mayor de esta ciudad, Diego Bienvengud Cáceres, Pedro Márquez de Rueda, Luis de Molina, regidores de esta ciudad, así juntos acordaron lo siguiente:

Dijeron que por cuanto había venido la guarda de Castil Tiñós y ha dado aviso que tres galeotas gruesas de moros vinieron tras un Bergantín de nueve bancos y lo hicieron zabordar en tierra junto a la torre de la Azohía, la cual dicha torre les tiró el artillería, e las dichas galeotas tiraron ansí mesmo otras piezas, de que se entiende que están combatiendo la dicha torre; acordaron que salga la gente de infantería y de a caballo con la mayor diligencia que convenga, y para que les envíe los bastimentos necesarios, nombraron al dicho comisario Diego Bienvengud Cáceres, regidor, y que el mayordomo pague por sus cédulas lo que de ello se gastare, con las cuales se les dará recaudo y forma Pedro Márquez de Rueda”.

“Diego García, escribano”.

 


Aquí está el acta del acuerdo municipal de Cartagena; su desarrollo queda en manos de nuestro narrador, Antonio López Asensio, que nos cuenta:

Escuchado Martín Velasco en el pleno extraordinario, y mediando el Regidor Segado, el cabildo aprueba su petición y el alcalde, Cabeza de Vaca ordena que se libren: “dos esmeriles de catorce onzas de calibre, quince arcabuces. Pólvora, bastimentos para siete días. Veinticuatro bombas de fuego. Y hombres, aunque sean pocos, que sepan empuñar un arma. Según el autor son cuatro los profesionales de armas en la torre, pero veteranos de Lepanto y de Flandes, al igual que el alcaide”.


No le debieron de quedar ganas al corsario Morato Arraez de repetir más veces las embestidas a la torre de la Azohía, pues no hay constancia de ello en los archivos municipales.


De allí, atravesando la ciudad, llegamos a la plaza del Ayuntamiento; haciendo uso de la reserva pasamos al Teatro Romano; la guía, a base de preguntas, nos hizo descubrir cosas nuevas sobre la restauración y la distribución de los espectadores; a continuación, acaso dando más rodeo del necesario, otra guía nos explicó los distintos espacios del foro y su uso por los romanos de aquella época. Yo siempre pienso que, aunque repita una visita, aprendo algo nuevo.

El bus, de la buena mano de Bernardo nos llevó a comer a El Trovador. Poco después de las cinco de la tarde llegábamos a la entrada de ARQUA. Se mostraron sorprendidos de nuestra aparición, especialmente quien nos iba a servir de guía.

Sorprendido yo también, afirmando que había solicitado la visita tal como ellos me habían indicado con días de antelación, no era responsable de que ellos no hubieran dado respuesta.

Los compañeros me apoyaron, pasamos. Vimos un vídeo sobre los medios técnicos de conservación del barco fenicio en el medio marino. Tras ver el tesoro rescatado de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes nos hace saber que actualmente España puede acceder a fondos marinos mediante robots hasta dos mil metros de profundidad en los mismos.

Mi necesidad de pasar por el urinario me rezagó del grupo y en la puerta le mostré mi agradecimiento a lo que respondió con un “ha sido un placer”. He venido pensando que está bien lo que bien acaba.




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