Tarde-noche de San Juan 2026. Excelente celebración, por A. Fernández García
Cuando
llegaba minutos antes de las 20:00h, me sorprendí gratamente al ver, cerrando
el pasillo, a unas quince personas; les hice señas para que me abrieran paso
hacia la plazoleta y dar la vuelta y pedir colaboración para descargar las
bebidas.
Abrí el
portón, abrimos puertas y ventanas, mientras menudeaban los saludos entre
abrazos y apretones de manos.
Animado
o contagiado por aquellas personas tan entusiastas y voluntariosas, les indiqué
que sacaran mesas y sillas y las distribuyeran por la plaza. Los rayos de sol,
ya horizontales, nos anunciaban una tarde inmejorable. Les dejé situándose y
retiré el coche a la tupida sombra de la Avenida de Occidente. En ese situarse
estaban los manjares que traían todos, en parte elaborados con gran primor.
Poco
más de media hora había pasado cuando los dos músicos de marras nos pedían
tocar. Y acepté de buen grado e insté a aquellos más locuaces para que
amainaran. Las piezas eran gratas al oído, algunas de los Beatles; Mariló
identificó una de Lennon, que al ponerle letra la llamaron Michelle; quiso
Stewart que la cantara su esposa; la verdad es que se lució.
Algunos
de los que venían de Mazarrón parecían no enterarse de que el evento ya había
empezado; fueron breves momentos; porque nuestros mazarroneros, muy bien
dirigidos por Jerónimo han animado mucho la fiesta. El desarrollo que éste
aplicó y escenificó con su hija sobre la Bella Durmiente fue brillante.
Cuando
estos papeles de Jerónimo se fueron extendiendo entre todos, -incluso los
holandeses e ingleses- me sentí muy ancho, muy feliz; en ese momento soy el que
comento que el intercambio de idiomas se hace más intercambio humano que de
idioma.
Me
siento cuando veo a las personas colaborar en armonía; entonces pienso para mí.
Eso va bien, déjalo, no estorbes. Quien ha diseñado y redactado los objetivos
básicos de esta Asociación era
consciente y sentía que se estaban cumpliendo en esta celebración: “dejar
hacer”.
Es lo
que me está tocando hacer de ahora en adelante cuando sólo me queda la voluntad
y me faltan las fuerzas. Doy gracias a Dios de tener al lado a Francisco Acosta
Martínez, Vicepresidente y tesorero, sobre quien descansa y descansará el mayor
peso y responsabilidad de esta Asociación. Me da la satisfacción y seguridad de
que lo está cumpliendo con creces como lo ha cumplido en esta celebración.
A ello, debo añadir mi
reconocimiento a Jerónimo García Jorquera, en esta celebración y en todas las
sesiones semanales de lectura.
¡Qué tarde más bella! Doy
gracias a Dios que esto sea así, y lo siga siendo aunque yo no esté.



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