NO me gustan... las "cloacas", por Paco Acosta
Me refiero, evidentemente, a las cloacas del Estado en España. La RAE no recoge directamente -por ahora- la acepción a la que me refiero aquí. No obstante, en su segunda acepción dice claramente: “lugar sucio, inmundo”. Esto es, en un uso figurado o metafórico, se puede aplicar también a entornos morales corrompidos…
Concretamente las cloacas del Estado, esas que NO ME GUSTAN…, se podrían definir como «una utilización del aparato de seguridad o inteligencia del estado, para fines “particulares” del gobierno o para objetivos ajenos al interés general». Y todo esto evoca una red subterránea -necesariamente promovida por el poder político y por tanto alejada de la deseable y exigible transparencia institucional-, que abarca la instrumentalización de ciertos sectores de la policía de investigación, el espionaje ilegal, la falsificación de pruebas y las campañas de desinformación orientadas a neutralizar a adversarios políticos o proteger intereses partidistas.
Por si no me ha quedado
especialmente claro, intentaré completarlo con ejemplos “reales” de nuestra
democracia, conocidos por todos.
NO ME GUSTARON… las cloacas
del GAL. Durante los gobiernos de Felipe González, el uso ilegítimo de las
estructuras del Estado alcanzó su expresión más trágica con la aparición de los
Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), una organización parapolicial
dedicada a la "guerra sucia" contra la banda terrorista ETA.
El posterior enjuiciamiento de altos cargos del Ministerio del Interior por la malversación
de fondos reservados destinados a la lucha antiterrorista visibilizó
por primera vez cómo los recursos opacos del Estado podían ser desviados para
actividades ilícitas.
NO ME GUSTÓ (NI ME GUSTA)…
otra cloaca, la de la “guerra de dossieres”. Durante la década de los
noventa, el panorama mutó hacia la conocida como "guerra de
dossieres". Las agencias de información y determinados intermediarios
policiales comenzaron a recopilar informes y grabaciones sobre la vida
privada y financiera de políticos, banqueros y empresarios. Estos
documentos se filtraban de manera selectiva a los medios de comunicación con el
único objetivo de desestabilizar liderazgos o forzar dimisiones, asentando un
modus operandi que sentaría las bases de las tramas criminales posteriores. A
mi juicio las cloacas de los dosieres, siguen utilizándose en la actualidad.
NO ME GUSTÓ… la “cloaca
Villarejo”. Durante los mandatos de Mariano Rajoy, y en torno a la figura
del excomisario Villarejo, se destaparon -se conocieron y judicializaron- otras
cloacas policiales, que permitieron desmadejar una red civil y policial que
combinaba los negocios privados de inteligencia con encargos políticos
explícitos. En este periodo sobresalieron dos operaciones de gran calado
institucional: la Operación Cataluña y la Operación Kitchen. La
primera consistió en el diseño de estrategias policiales paralelas para
investigar, fabricar informes falsos y desprestigiar a líderes del movimiento
independentista catalán en pleno auge del proceso soberanista. La
segunda, de corte interno, supuso el uso de fondos reservados y agentes
de la Policía Nacional para espiar al extesorero del propio Partido Popular,
Luis Bárcenas, con la finalidad de sustraer y destruir pruebas documentales que
pudieran incriminar a la cúpula del partido en casos de financiación ilegal.
NO ME GUSTAN… las “cloacas”
actuales. En el contexto político actual, el uso ilegítimo del aparato del
Estado ha vuelto a ocupar las portadas de los medios, tras la apertura de
nuevas causas judiciales. En fechas recientes, investigaciones dirigidas por
instancias judiciales como el juez del caso cloacas o informes de la
Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil han arrojado luz sobre
presuntas tramas que habrían operado con el conocimiento o la dirección de
figuras vinculadas a la dirección del Partido Socialista (PSOE) y el entorno
gubernamental. El sumario de estos casos recientes apunta al presunto diseño de
campañas coordinadas orientadas a desacreditar y presionar a jueces,
fiscales, cuerpos de policía judicial y periodistas independientes que se
encontraban investigando causas de corrupción que afectan al entorno del
Ejecutivo.
NO ME GUSTAN…, NO ME GUSTAN…,
y NO ME GUSTAN… las cloacas, como la del caso de la fontanera Leyre y la
SEPI, que aunque aún no se haya desatrancado del todo, desprende un tufo
pestilente…
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