jueves, 2 de julio de 2026

ECO.91 NO ME GUSTAN… LAS “CLOACAS”

NO me gustan... las "cloacas", por Paco Acosta


Me refiero, evidentemente, a las cloacas del Estado en España. La RAE no recoge directamente -por ahora- la acepción a la que me refiero aquí. No obstante, en su segunda acepción dice claramente: “lugar sucio, inmundo”. Esto es, en un uso figurado o metafórico, se puede aplicar también a entornos morales corrompidos…

Concretamente las cloacas del Estado, esas que NO ME GUSTAN…, se podrían definir como «una utilización del aparato de seguridad o inteligencia del estado, para fines “particulares” del gobierno o para objetivos ajenos al interés general». Y todo esto evoca una red subterránea -necesariamente promovida por el poder político y por tanto alejada de la deseable y exigible transparencia institucional-, que abarca la instrumentalización de ciertos sectores de la policía de investigación, el espionaje ilegal, la falsificación de pruebas y las campañas de desinformación orientadas a neutralizar a adversarios políticos o proteger intereses partidistas.

Por si no me ha quedado especialmente claro, intentaré completarlo con ejemplos “reales” de nuestra democracia, conocidos por todos.

 

NO ME GUSTARON… las cloacas del GAL. Durante los gobiernos de Felipe González, el uso ilegítimo de las estructuras del Estado alcanzó su expresión más trágica con la aparición de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), una organización parapolicial dedicada a la "guerra sucia" contra la banda terrorista ETA. El posterior enjuiciamiento de altos cargos del Ministerio del Interior por la malversación de fondos reservados destinados a la lucha antiterrorista visibilizó por primera vez cómo los recursos opacos del Estado podían ser desviados para actividades ilícitas.

 

NO ME GUSTÓ (NI ME GUSTA)… otra cloaca, la de la “guerra de dossieres”. Durante la década de los noventa, el panorama mutó hacia la conocida como "guerra de dossieres". Las agencias de información y determinados intermediarios policiales comenzaron a recopilar informes y grabaciones sobre la vida privada y financiera de políticos, banqueros y empresarios. Estos documentos se filtraban de manera selectiva a los medios de comunicación con el único objetivo de desestabilizar liderazgos o forzar dimisiones, asentando un modus operandi que sentaría las bases de las tramas criminales posteriores. A mi juicio las cloacas de los dosieres, siguen utilizándose en la actualidad.

 

NO ME GUSTÓ… la “cloaca Villarejo”. Durante los mandatos de Mariano Rajoy, y en torno a la figura del excomisario Villarejo, se destaparon -se conocieron y judicializaron- otras cloacas policiales, que permitieron desmadejar una red civil y policial que combinaba los negocios privados de inteligencia con encargos políticos explícitos. En este periodo sobresalieron dos operaciones de gran calado institucional: la Operación Cataluña y la Operación Kitchen. La primera consistió en el diseño de estrategias policiales paralelas para investigar, fabricar informes falsos y desprestigiar a líderes del movimiento independentista catalán en pleno auge del proceso soberanista. La segunda, de corte interno, supuso el uso de fondos reservados y agentes de la Policía Nacional para espiar al extesorero del propio Partido Popular, Luis Bárcenas, con la finalidad de sustraer y destruir pruebas documentales que pudieran incriminar a la cúpula del partido en casos de financiación ilegal.

 

NO ME GUSTAN… las “cloacas” actuales. En el contexto político actual, el uso ilegítimo del aparato del Estado ha vuelto a ocupar las portadas de los medios, tras la apertura de nuevas causas judiciales. En fechas recientes, investigaciones dirigidas por instancias judiciales como el juez del caso cloacas o informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil han arrojado luz sobre presuntas tramas que habrían operado con el conocimiento o la dirección de figuras vinculadas a la dirección del Partido Socialista (PSOE) y el entorno gubernamental. El sumario de estos casos recientes apunta al presunto diseño de campañas coordinadas orientadas a desacreditar y presionar a jueces, fiscales, cuerpos de policía judicial y periodistas independientes que se encontraban investigando causas de corrupción que afectan al entorno del Ejecutivo.

 

NO ME GUSTAN…, NO ME GUSTAN…, y NO ME GUSTAN… las cloacas, como la del caso de la fontanera Leyre y la SEPI, que aunque aún no se haya desatrancado del todo, desprende un tufo pestilente…

 



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