EL CLIMA Y LA SALUD. LOS ÁRBOLES URBANOS SALVAN VIDAS, por Cayetano Gutiérrez Pérez
La contaminación atmosférica mató
25.000 personas en 2022, en España; 300.000, en la UE; y 9 millones, en el
mundo. Mata más que el tabaco o el sida. Por todo ello, el incrementar el
número de árboles urbanos es una solución económica, que aportará grandes
beneficios, al mejorar de forma significativa la salud física y mental de las
personas.
Decía Heráclito de Éfeso que “La
salud humana es un reflejo de la salud de la Tierra”. En otras palabras,
que, si cuidamos el planeta, cuidamos nuestra salud. Asimismo, la ONU señala
que el acceso a un medio ambiente sano es un derecho humano. Incluso la
Constitución Española, en su Artículo 45, nos dice que “Todos tienen el
derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la
persona, así como el deber de conservarlo”.
“El árbol no niega la
sombra ni al leñador” (Proverbio hindú).
La Organización Mundial de la
Salud (OMS) recomienda la regla 3-30-300: Las personas deberían ver 3 árboles
desde su casa. Cada barrio debería tener un 30% de cobertura vegetal. Nadie
debería vivir a más de 300 m. de un área verde. Por todo ello, vamos a describir
algunos de los grandes beneficios que tendría el incremento de árboles urbanos,
tanto para las personas, como para el medio ambiente:
Mejoran el medio ambiente:
· Mitigan el cambio climático (un árbol maduro
puede absorber hasta 150 kg de CO2 al año).
· Evitan la erosión de la tierra y reducen los
riesgos de inundaciones.
· Promueven la biodiversidad urbana.
· Aumentan los nutrientes del suelo, enriqueciendo
el humus.
· Proveen de oxígeno al planeta.
· Facilitan la habitabilidad de las ciudades:
· Ayudan a enfriar el aire de 2 a 12 °C, evitando
1/3 de las muertes prematuras en verano.
· Reducen la contaminación atmosférica y acústica,
ya que son excelentes filtros para los contaminantes y partículas finas.
· Los árboles urbanos reducen el daño por polvo
atmosférico, que provoca unas 400.000 muertes prematuras por enfermedades
cardiovasculares, en el mundo.
·
Mejoran el paisaje urbano y nos regalan sombra y
deliciosos frutos.
Benefician la salud mental y la salud humana:
· Mejoran la salud mental, la memoria y la
atención (Un paseo de 50 minutos por la naturaleza mejora la depresión).
·
Los niños que crecen cerca de espacios verdes
tienen un coeficiente intelectual más alto. El barrio determina tu bienestar o
tus enfermedades, porque, en salud, es más importante el código postal que el
código genético.
·
Disminuyen el riesgo de enfermedades
cardiovasculares y cáncer (Vivir a menos de 300 m de una zona verde reduce un
35% el riesgo de cáncer de mama y vivir cerca de zonas verdes reduce en un 16 %
el riesgo de sufrir un ictus).
·
Disminuyen la tensión arterial y el estrés, y
fomentan la actividad física.
·
Mejoran la calidad de vida y aumentan la
esperanza de vida.
·
Un mayor verdor en el barrio reduce el riesgo de
miopía y astigmatismo infantil.
·
Disminuirían las muertes de 43.000 personas que
fallecen, al año, en las ciudades europeas por la falta de zonas verdes.
·
Vivir en zonas verdes puede elevar la densidad ósea
y bajar el riesgo de osteoporosis, por la menor contaminación del aire.
Beneficios económicos:
·
Incrementan el valor de los inmuebles.
·
Colocados cerca de los edificios reducen las
necesidades de aire acondicionado un 30% y ahorran entre un 20% y un 50% en
calefacción.
Como muy bien indica la
Asociación Árboles Mágicos, “da igual la razón, planta un árbol, o muchos
árboles... y sobre todo cuida de ellos”.
Si la lluvia te molesta, planta un árbol.
Si el calor te molesta, planta un árbol.
Si te gusta la fruta, planta un árbol.
Si te gustan los pájaros, planta un árbol.
Y si gusta la vida, planta muchos árboles.
“Todos buscan sombra, pero
nadie planta árboles”
Antes de reforestar ten en cuenta
elegir especies nativas, adaptadas a las condiciones del suelo, clima,
topografía y disponibilidad de agua.
“Para escuchar a los
pájaros no compres jaulas, planta árboles”
Tenemos que acabar con la poda
sistemática, porque es totalmente innecesaria. En la naturaleza los bosques no
se podan y en las ciudades solo se deberían podar las ramas que molesten. Son
cientos de miles de árboles mal podados, en miles de municipios; y millones de
euros malgastados, maltratando a los vegetales.
Si los árboles dieran WIFI, todo
el mundo plantaría árboles, y detendríamos la deforestación.