jueves, 2 de mayo de 2024

ECO.78 APUNTES ANEXOS A PHICARIA 2024: “CARTHAGO EN IBERIA”

Apuntes anexos a PHICARIA 2024: "Carthago en Iberia", por A. Fernández García

Cartago, conocida como Kart-Hadasht (Nueva Ciudad) fue fundada por la reina fenicia Elisa, más conocida por Dido hacia el año 814 a.C.

Roma, según la leyenda de Rómulo y Remo el 21 de abril de 753 a.C.

Cartagena la funda Asdrúbal en 227 a.C. con el nombre de Qart-Hadasht (Capital Nueva en la Península).

Viene al paso recordar, por orden cronológico, los pueblos o civilizaciones que llegaron a la Península: iberos, celtas, tartesios, fenicios, griegos, cartagineses, romanos, visigodos y árabes.

Aprovechemos también las leyendas.

Según Virgilio, poeta latino, en su ENEIDA, el héroe troyano Eneas, tras el incendio de su ciudad por los aqueos, huye con los suyos, deambula por el Mediterráneo, arriba a Cartago, donde Dido trata de retenerlo sin conseguirlo; termina arribando a Italia para gloria de la futura Roma. Ello ha dado lugar al tópico “entre tirios y troyanos” para definir una eterna rivalidad.

Según historiadores romanos, nuestra Cartagena habría sido fundada en 1.412 a.C. por el legendario rey Testa con el nombre de Contesta; otros, por el desterrado rey Teucro la sitúa en 1.184 a.C. con el nombre de Tucria.

Desde el siglo VII a.C. empezaron a llegar los fenicios, juntamente con otros cananeos, a la Península, donde se fusionaban con los nativos: éstos serían los mastianos en el sureste peninsular; en cambio, sería con los tartesios en el suroeste peninsular. En ambos casos creaban comunidades formando pequeñas ciudades estados al estilo de Fenicia. Muestras de Baal, el dios cananeo, de Astarté, diosa tutelar de Tiro y Melqart, dios del comercio y los navegantes, son los restos arqueológicos, que están descubriendo nuestros meritorios investigadores. 

Se formaron asentamientos mayoritaria o exclusivamente fenicios, pero también hubo poblaciones mixtas o predominantemente indígenas con algunos individuos fenicios. A partir de esta coexistencia y contactos frecuentes entre indígenas y fenicios se desarrolló la cultura tartésica.

La arquitectura y urbanismo era de tipo fenicio, pero la cerámica de estilo indígena siguió teniendo mucha presencia, y con el tiempo resulta difícil distinguir unos de otros. Esto puede sugerir un proceso de hibridación cultural que afectó tanto a nativos como a los propios fenicios. Hoy en día se entiende Tartessos como una civilización o cultura indígena fuertemente influida por los fenicios, una cultura híbrida del sudoeste peninsular.”

 

A decir verdad, los fenicios con el uso del alfabeto y la escritura les hacía superiores, un mayor desarrollo de las técnicas agrícolas (la vid y el olivo eran los más comerciales), así como una mayor pericia en las artes de la marina y productos elaborados.

Según Herodoto desde 1.100 a.C. nuestras costas ya eran exploradas por fenicios y griegos, tenían conocimiento de sus riquezas mineras y empezaban a comerciar con los nativos.

El descubrimiento de oro, plata, plomo, cobre, hierro, manganeso… pronto despertó la codicia de cartagineses y romanos.

Cartago y Roma eran las dos grandes potencias que pretendían dominar el Mediterráneo. Ambas firmaban tratados en los que se comprometían cada una a respetar la zona de influencia de la otra.

La 1ª Guerra Púnica, entre 264 y 241 a.C., entrando en el conflicto entre Mesina y Siracusa. Cartago tenía amplios territorios en la costa africana, Córcega y Cerdeña y una gran flota. Los romanos siempre fueron excelentes aprendices e imitadores. Consiguieron capturar algunas naves cartaginesas e imitarlas con creces.

Así ganaron esa larga guerra e impusieron a Cartago unas duras condiciones.

 

En 237 a.C. Amílcar Barca primer general cartaginés y padre de Aníbal accedió a la Península desde Gadir y estuvieron en ella hasta 207 a.C. Fue un conquistador violento y murió en combate frente a los indígenas.

Le sucedió su yerno Asdrúbal el Bello, fundador de Cartagena en 227 a.C. con el nombre de Qart-Hadasht (nueva capital). Llevó una política de consolidación cartaginesa en la Península de forma conciliatoria, llegando a casar a Aníbal con Himilce, una princesa nativa y firmar un nuevo tratado con Roma, fijando en el Ebro, el nuevo límite de influencia.

El tesoro de El Saladillo (Mazarrón), donde se encuentran 50 monedas con el busto de Asdrúbal hace preguntarnos si éste pretendía crear en la Península un reino federado a Cartago. Sin embargo, en el 221 a.C. es asesinado por un hispano.

Queda al mando Aníbal con unos 25 años, pero con mucha experiencia militar y política. Entre ese mismo año y el 220, en campañas rápidas ocupa la meseta entre el Guadiana y el Duero, un amplio campo de aprovisionamiento.

Conseguido esto, consciente de que el dominio del mar se invirtió a favor de Roma en la 1ª Guerra Púnica, planea atacar a ésta en su propio terreno desplazando allí su ejército por tierra. A principios de 218 a.C. cruza el Ebro, lo que provoca la declaración de guerra por parte de Roma. Avanza por territorio galo; cruza el Ródano en su parte alta para evitar el hostigamiento de Escipión; cruza los Alpes en noviembre, afronta el invierno, perdido su ojo derecho.

De sus 39 elefantes sólo le queda uno. Aun así, vence a los romanos en las batallas de Tesino, Trebia, Trasimeno y Cannas.  En ésta los romanos volcaron todos sus recursos, pero fueron destrozados. Les pidió la rendición, pero Roma no aceptó, dispuesta a morir luchando.

Aníbal siguió casi diez años en Italia con su ejército mermado y falto de abastecimiento. Los analistas de entonces y de ahora se preguntan por qué. Estos mismos lo han considerado uno de los mayores estrategas de la historia, junto con Alejandro, César y Napoleón. Sus enemigos así lo han reconocido e imitado.

Escipión se decide atacar Cartago e Hispania de donde provenían sus recursos; en 209 a.C. toma Cartago Nova y posteriormente Baecula en 208 a.C., enclaves estratégicos por sus metales.

Después se traslada a África y amenaza Cartago. El senado de esta ciudad reclama a Aníbal, que es vencido de forma definitiva (fue el final de la 2ª Guerra Púnica) en la batalla de Zama en el 202 a.C. por Escipión con la decisiva colaboración de Numidia (actual Argelia). A partir de ahí Aníbal será objeto de busca y captura para los romanos hasta su suicidio en Bitinia en 183 a.C.




ECO.78 "TURISTAS EXTRANJEROS" POR LA ZONA DE CARTAGENA Y MAZARRÓN, EN LOS SIGLOS XVIII y XIX (X)

"Turistas extranjeros" por la zona de Cartagena y Mazarrón, en los siglos XVIII y XIX (X), por Paco Acosta

(continuación

 

HANS CHRISTIAN ANDERSEN (1805-1875)

Se trata, efectivamente, del famoso escritor danés de cuentos para niños. Visitó España en 1862. En su obra In Spanien, (editada en 1863) nos deja retazos de sus impresiones. En general muestra una simpatía por todo lo español, aunque no lo manifiesta tanto cuando se refiere a Cartagena, a donde llegó desde Murcia, para tomar un barco hacia Málaga.

En la “Fonda Francesca”, donde se hospeda, “todo parecía sucio y deslustrado”; “las habitaciones” … ”con aspecto de celdas”. Con el hijo del cónsul danés, que le hace de guía, recorre Cartagena. Llega al Puerto, que describe. “Una isla lo defiende de los vientos y los fuertes lo protegen de los enemigos”. Y continúa “nunca había visto un paisaje más salvaje, más áspero que el de este sitio: ni un árbol, ni un arbusto, ni siquiera un cactus”. También muestra algo de optimismo, pues dice que “cuando esté terminado el ferrocarril entre Madrid y Cartagena, el puerto se convertirá en el más frecuentado de toda España”. Cruza en bote hasta el Arsenal, donde había “galeotes trabajando”, estaban “preparando diversos objetos de decoración” y “un bonito jardín”, para “la anunciada visita de la Reina”.

No nombra directamente Mazarrón, aunque nosotros lo intuimos por lo que dice: “Me tropecé con un paisano en su mula que transportaba delante dos grandes sacos llenos; uno se había reventado y le salían trozos de una masa roja de un ocre amarillo” y ”lo que transportaba era la tierra roja de almagra”. “La sacaban de un pueblo próximo, según me informé, y la usan para mezclar con tabaco en polvo”.

 


 

VALÉRIE BOISSIER, Condesa de GASPARIN (1813-1894)



Esta culta escritora suiza, -casada con un noble francés-, inició su carrera literaria publicando cuentos y ensayos. Aficionada a los viajes, tras pasar por Francia, Italia, Grecia, Jerusalem, Egipto,…  en 1866 recorrió España. Publicó en 1869 un extenso volumen que tituló À travers les Espagnes. Catalogne-Valence-Alicante-Murcie et Castille, en el que recoge sus impresiones, en forma de diario, con un claro matiz literario, más que descriptivo. “El antiguo nombre de Cartagena nos hace encontrar hermosas todas las fealdades y poéticas todas las miserias”. “El desierto, en vez de morir en la playa, lanza sobre la inmensidad el perfil de cuatro picos”. “Pasamos la colina, calles largas y alegres se abren ante nosotros, el puerto no está lejos”. “Es triste y es bonito”.

¡Pobre Cartagena! Tu gloria pasó. Ya no hay flota, no hay jardines, ya no hay batallas”, “las minas de plata se han perdido”. “Todavía se explotan las minas. Compañías extranjeras han retomado los trabajos; sin embargo, en cuanto la plata aparece los trabajos se paran. La aparición de un filón de plata expropia al poseedor. La plata pertenece por derecho al gobierno español” “y lo que haría en otro lugar la fortuna del propietario es aquí su ruina”. “¡Una desgracia, pues, para quien encuentre una veta!, inversión de fondos, trabajos exteriores, todo está perdido. El Estado excava o no excava, esto le concierne, pero usted se queda sin nada”.  

Le llama la atención el jardín botánico y también se fija en el jardinero: “con sus pantalones cortos, con sus limpias medias blancas;” “los brazos que parecen remos”, “coronado con una montera más roja que una amapola”.

Da un paseo por los alrededores en una galera. “Pocas o ninguna industria. Nos dicen que las gentes de la región viven de ensalada y pescado”.




(continuará)



ECO.78 POEMA RECIBIDO 24

Poema Recibido 24 (de Rafael Alberti)


Sueño del marinero (de Marinero en tierra)

 

Yo, marinero, en la ribera mía,

posada sobre un cano y dulce río

que da su brazo a un mar de Andalucía,

 

sueño en ser almirante de navío,

para partir el lomo de los mares

al sol ardiente y a la luna fría.

 

¡Oh los yelos del sur! ¡Oh las polares

islas del norte! ¡Blanca primavera,

desnuda y yerta sobre los glaciares,

 

cuerpo de roca y alma de vidriera!

¡Oh estío tropical, rojo, abrasado,

bajo el plumero azul de la palmera!

 

Mi sueño, por el mar condecorado,

va sobre su bajel, firme, seguro,

de una verde sirena enamorado,

 

concha del agua allá en su seno oscuro.

¡Arrójame a las ondas, marinero:

- Sirenita del mar, yo te conjuro!

 

Sal de tu gruta, que adorarte quiero,

sal de tu gruta, virgen sembradora,

a sembrarme en el pecho tu lucero.

 

Ya está flotando el cuerpo de la aurora

en la bandeja azul del océano

y la cara del cielo se colora

 

de carmín. Deja el vidrio de tu mano

disuelto en la alba urna de mi frente,

alga de nácar, cantadora en vano

 

bajo el vergel añil de la corriente.

¡Gélidos desposorios submarinos

con el ángel barquero del relente

 

y la luna del agua por padrinos!

El mar, la tierra, el aire, mi sirena,

surcaré atado a los cabellos finos

 

y verdes de tu álgida melena.

Mis gallardetes blancos enarbola,

¡oh marinero!, ante la aurora llena

 

¡y ruede por el mar tu caracola!

 

Rafael Alberti [1903-1999]


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Durante el confinamiento pusimos en marcha, por e-mail, una cadena de envío de poemas a personas no-conocidas, con la esperanza de recibir también algunos. Este fue uno de los recibidos… En números anteriores ya hemos publicado otros.

ECO.78 VISITA A LA CIUDAD DE CARAVACA DE LA CRUZ

Visita a la ciudad de Caravaca de la Cruz, por Ricardo Márquez

 

El pasado 7 de marzo visitamos Caravaca de la Cruz en un viaje organizado por la asociación Torre de Santa Elena.

 


Comenzamos la visita en el Templete o Bañadero, edificio de estilo barroco y planta hexagonal que lo caracteriza, en el cual se celebra el baño de la Santísima y Vera Cruz de Caravaca cada 3 de mayo, acto ritual que viene celebrándose desde 1384.

En ese punto comienza La Corredera, paseo flanqueado por álamos y donde se encuentra una gran estatua de San Juan de la Cruz; en ese paseo encontramos también la iglesia parroquial de la Concepción, cuyo campanario se conoce como la torre de los Pastores ya que en tiempos pasados dicha torre servía de guía a quienes pastoreaban sus animales.

Callejeando por el barrio en cuesta, hay que recordar que dicha ciudad se construye sobre tres colinas, llegamos a la iglesia de la Compañía de Jesús terminada en el siglo XVIII fue propiedad de los jesuitas -junto con el convento anexo- hasta su expulsión en 1767. A partir de entonces fue desde un hostal a un garaje. En la actualidad, es usada como centro cultural municipal.

 


Vuelta a las recoletas callejuelas llegamos a la Casa Museo de los Caballos del Vino que nos muestra la historia y desarrollo de este singular festejo a través de una destacada colección de piezas utilizadas para enjaezar los caballos. Desde principios de siglo XX hasta la actualidad complementado con varios audiovisuales que recrean los momentos más significativos de esta manifestación festiva, antropológica y cultural, permitiendo ver no sin asombro los magníficos bordados que decoran a los caballos.

 



Continuando con el itinerario subimos al Castillo pasando por el barrio medieval que conserva la típica estructura irregular y desordenada en la que se entrecruzan callejuelas, se abren placetas y aparecen callejones sin salida.


 

Llegando a la cumbre alcanzamos el castillo y dentro de sus murallas encontramos la Basílica de la Vera Cruz construida en el siglo XVII diseñada por el importante arquitecto fray Alberto de la Madre de Dios, con fachada del siglo XVIII, donde se venera la famosa Cruz de Caravaca, dicho castillo de orígenes islámicos siglo XII fue reformado en época cristiana.

Tras la pausa para la comida nos trasladamos a la pedanía de Barranda que alberga el Museo de la Música Étnica; es una joya poco conocida que tenemos en Murcia. Este museo presenta una colección única de instrumentos de todo el mundo siendo de gran interés por el exotismo, la variedad y la autenticidad de las piezas. Esto es posible gracias a la colección de Carlos Blanco Fadol que recorrió selvas, montañas y desiertos de todos los continentes contactando con grupos étnicos que aún conservan sus instrumentos tradicionales.

El asombroso recorrido por las diferentes salas del museo nos permite apreciar instrumentos construidos con diversos materiales que van desde bronce pasando por plumas de aves hasta huesos humanos, todo explicado por el guía que además tocaba algunos instrumentos para que apreciáramos el sonido, como el tambor más grande del mundo con su atronador sonido; dichos instrumentos están asociados a la religión, la esclavitud, la magia y la brujería, unos imitan el sonido de los animales, otros usados para enamorar, usados por mendigos nómadas, instrumentos de guerra, etc.

 


Como colofón los asistentes formamos una banda musical usando unos exóticos instrumentos y dirigidos por el guía que nos permitió manifestarnos como homo ludens que somos, pasando un rato divertido y comprobando que de los elementos más insospechados se puede hacer música.





















ECO.78 PREGÓN DE SEMANA SANTA EN ISLA PLANA, 2024

Pregón de Semana Santa en Isla Plana, 2024, por Francisco Maciá Cañabate


Soberano Señor Jesús Sacramentado:

Reverendo don Juan José Noguera Rubio, párroco de esta iglesia. Muy queridos hermanos y hermanas de nuestra junta parroquial, señora presidenta de la junta vecinal, señora presidenta de la asociación de vecinos, señoras y señores, amigos todos.

En primer lugar, quiero expresarles mi más sincero agradecimiento por su asistencia a este acto en el que trataré de dar a conocer y ensalzar, lo mejor que pueda, los diferentes actos que se llevarán a cabo durante esta Cuaresma en el marco de nuestra querida parroquia y, más concretamente, sobre la solemne procesión del Viernes Santo.

Sin más dilación, doy lectura a este pregón en el que puedo asegurarles que he puesto un especial cariño y todo mi entusiasmo.

Cuando todavía nos parece escuchar lejanas voces de la cuadrilla entonando villancicos al son de panderetas, guitarras, de sonajas y bandurrias… Cuando en el Cañar ya se ha efectuado el encuentro de cuadrillas, ya se ha celebrado la Santa Misa en honor de Nuestra Señora de la Luz y todo lo que conlleva la tradicional romería; cuando la primavera, aún temprana, sorprenda a los islaplaneros que ya se encuentran inmersos en una imparable cuenta atrás y se afanan apresuradamente en la labor que supone la puesta a punto de la Procesión de la Soledad, Isla Plana se hallará en los umbrales de su Semana Santa.

Desde el inicio de la Cuaresma hasta el Domingo de Resurrección, las puertas del templo que albergan la imagen de nuestra Patrona, la Santísima Virgen del Carmen, se abrirán de par en par en diversas ocasiones con motivo de la celebración de los actos litúrgicos propios de este tiempo.

El Miércoles de Ceniza se celebró con la Santa Misa imponiendo nuestro párroco la ceniza a los asistentes.

Isla Plana toda, reza. Se emociona, rompe en llanto; y nuevamente silencio. Es noche de Viernes Santo.

El silencio, sólo roto por el tañer del tambor y del timbal, se une al recogimiento que se impone al paso de la comitiva que acompaña a Cristo en la noche de su Entierro.

La procesión se recoge en el punto de partida. Los portapasos mecen el trono de la imagen titular. La gesta es aplaudida y es entonces cuando más se esfuerzan y se crecen con sus almas encendidas.

Ante las puertas de un templo colapsado de fieles unidos por la fe, rendiremos amoroso tributo a nuestra Madre del cielo con la más hermosa de las plegarias, “la Salve Popular”, y con lágrimas en los ojos nos despediremos de la Señora, quedándonos prendados de su belleza.

Hoy, como cada mañana, desde mi balcón he contemplado el mar que baña nuestra bahía. Le he pedido olas de FE.

En La Azohía, desde la Torre de Santa Elena, he escuchado el susurro y he sentido en mi rostro la caricia del lebeche, y le he pedido al viento que nos traiga aires de ESPERANZA.

Desde lo alto del Cabezo del Horno, me he quedado nuevamente embelesado al contemplar el paisaje que desde allí se divisa y el encanto de ese cielo azul, limpio y resplandeciente. Le he pedido a ese cielo que nos traiga el agua que tanto precisamos y que con tanta urgencia nos demandan nuestros campos, y derrame sobre nosotros una abundante lluvia de CARIDAD.

Fe, Esperanza, y Caridad. Las tres virtudes teologales que, empezando por mí, debemos acrecentar y practicar sobre todo en este tiempo de Cuaresma y SEMANA SANTA.

Quiero enviar desde aquí un fraternal abrazo a los islaplaneros ausentes; quiere este pregonero convocarlos a todos sin excepción, porque necesitamos de vuestro apoyo, de vuestro entusiasmo, de vuestra opinión y de vuestra compañía en estos días tan significativos. Sería imperdonable dejar en el olvido a aquellos familiares, amigos y vecinos que un día partieron hacia la casa de nuestro Padre Dios, en la seguridad de que, desde un rinconcito del cielo, presenciarán el deambular de nuestra procesión, por esas calles del pueblo en que vivieron, en la Isla Plana de sus amores.

Y termino agradeciéndoles una vez más su presencia. Su benevolencia y la atención que todos ustedes me han dispensado.

Muchísimas gracias. 




ECO.78 EL SER HUMANO ACTUAL -PRODUCTOR CONSUMIDOR- (XIII)

EL SER HUMANO ACTUAL -PRODUCTOR CONSUMIDOR-  (XIII), por Eladio Chávarri filósofo [1952-2002] en estudio y comentario de Baldomero  López Carrerafilósofo.

 (continuación)

Entregas anteriores en nº 66, nº 67, nº 68, nº 69, nº 70, nº 71, nº 72, nº 73, nº 74, nº 75, nº 76 y nº 77     


Como aspecto positivo de esta modalización económica y biopsíquica de la dimensión valorativa religiosa quiero señalar lo siguiente. Los que creen y siguen el ejemplo de Jesús de Nazaret están empezando a preocuparse por tener como supremo objetivo de su vida religiosa el de sanar o aliviar las existencias deterioradas de las personas. El deterioro se manifiesta lógicamente en los contravalores, y de manera particular en los contravalores biopsíquicos y económicos. La lucha contra la brutal diferencia entre países ricos y pobres, contra las muertes masivas causadas por el hambre, las guerras, las enfermedades prematuras, etc. configuran hoy el amor de muchos cristianos.

 

6.      La modalización de la dimensión valorativa sociopolítica

Los valores de tipo biopsíquico y económico se han convertido en el único objetivo de políticos y de gobiernos. No les interesa en absoluto el reparto (justicia, valor ético) cuanto el crecimiento económico. La modalización económica es la que configura y mueve al grupo de los trabajadores.

Por otro lado, la variación valorativa jurídica se halla muy modalizada por los valores biopsíquicos y económicos. Para darse cuenta de ello, basta observar que la mayor parte de los derechos que nos otorgan las leyes son de tipo biopsíquico o económico. Impresiona la cabida que tienen en nuestro código civil los derechos de propiedad.

Se puede detectar la modalización, asimismo, en aspectos sociales como los correspondientes al regalo. ¿No es verdad que, en nuestras sociedades, pasan prácticamente todos por el dinero? ¿No recaen en su gran mayoría sobre valores biopsíquicos y económicos?

 



 

(continuará)



ECO.78 EL TOMATE EMBOTELLADO

El tomate embotellado, por Marco A. Santos Brandys

 

Recuerdo al caer la tarde a finales del verano, cuando reunida toda la familia bajo la gran sombrilla de palmas en el altozano de la casa de vacaciones, contemplábamos a lo lejos, el "Monte de las cucalas" y sus graznidos, al otro lado "La Mujer muerta" de la Sierra de Tercia, escuchábamos el croar de las ranas abajo, en las charcas del “Balsón” de la rambla de Lévor, los "abejarucos" volando sobre nuestras cabezas con su “pi-pi-pi”, las jácaras de las perdices en la cercana "Piedra Lisa" y soplando un leve viento, hablábamos de los acontecimientos del día.

Descansaba la bota de vino en el respaldo de una mecedora; sobre la mesa un plato con cacahuetes y otro con olivas negras, tan a gusto de la abuelita, mientras olíamos la cena haciéndose en la cocina al otro lado de la casa. Un "quinqué", un carburo y un "petromás" como convidados de piedra, estaban dispuestos a encenderse.

Mientras limpiaba la escopeta, la caza, las excursiones a recoger higos o uvas del parral, el baño matutino en la balsa de riego, el embotellado del tomate pelado para meter en el horno, la necesidad de hacer pan Encarnación en el horno o las cuentas de mi padre con el "Tío Juan" sobre la “majinca”, el riego o la escarda, eran los temas normales de conversación y se preparaban los quehaceres de la siguiente jornada, con las últimas luces de la tarde. Escuchaba las canciones tocadas al piano por la abuelita o en el gramófono una ranchera; mis hermanas jugaban bailando con mi madre en el gran salón, mi hermano paseaba con su bastón con una mano en el bolsillo guardando el equilibrio, y los perros jugueteaban con las deambulantes gallinas y pavos o descansaban su fatiga tumbados sobre la tierra.

Son parte de los recuerdos que discurren por mi cabeza, ahora puesta en otros horizontes, mientras veo ocultarse el sol vespertino y contemplo las nubes de algodón volando por mi ventana, en estos días de otoño.

Recuerdo el día que tocaba pelar el tomate para embotellar y meter en el horno. La faena comenzaba pronto por la mañana, aunque nuestra diversión empezaba por la tarde. Esta actividad realizada tras la recogida del fruto marcaba la llegada del otoño, garantizaba su almacenamiento y uso para todo el año. Los tomates muy maduros, podían embotellarse en trozos o triturados, pero los solíamos embotellar en trozos; primero pelándolos bien lavados, escurriéndolos para quitarle la parte más jugosa y las semillas. Se troceaban en un barreño y finalmente se ponían en botellas de cristal limpias. Normalmente utilizábamos un palo para «embutir» los tomates. Después se ponían a hervir para esterilizarlos al “baño maría” o al “horno moruno” y luego se almacenaban. Se añadía una pizca de sal y un poco de aceite antes de taparlos, o un diente de ajo, según gustos. El uso de estos productos tradicionales de esta tierra, se convierte en una estrategia para el abastecimiento, que garantiza el mantenimiento de todo lo que rodea a las huertas.

En esta actividad, se reúnen pequeños grupos y el consumo se realiza en el ámbito familiar y en raras ocasiones se venden como productos locales. El embotellado representa un momento central en el ciclo productivo de las huertas, que marca el paso estacional del verano al otoño y es ocasión para seleccionar las mejores semillas para la siembra de años sucesivos. Este saber es transmitido de madres a hijas en el ámbito doméstico.

Nuestros labradores, los añorados “Tío Juan” y su mujer Encarnación con sus hijos, expertos en estos menesteres, ya estaban a primera hora de la mañana buscando las botellas necesarias, los tapones de corcho nuevos, el esparto, que si no estaba picado, había que hacerlo, los lebrillos, los afilados cuchillos o navajas y por supuesto varios kilos de tomates maduros, bien lavados, para embotellar.

Se picaba el esparto con el mazo cilíndrico de madera sobre el tocón de un grueso pino, situado bajo la sombra de otro pino en la fachada de la casa, en un sitio con espectaculares vistas a la finca, -aunque la verdad, lo eran desde cualquier lugar- humedeciendo la fibra vegetal previamente con agua, para deshilachar y flexibilizar lo suficiente. También había que preparar las finas varitas de caña pelada, los delantales –“delantares”-, un balde de agua, las sillas de anea… y unos guantes de goma para los más delicados, pues con la operación de pelar y cortar tomate, te picaban las manos lo suyo.

Seguido al almuerzo, una ligera siesta y acto seguido empezaba la faena se pelar el tomate, reuniéndonos 10 o 12 personas, alrededor de 2 o 3 mesas con dos lebrillos cada una: uno grande y otro más pequeño encima y vuelto del revés, para almacenar en el fondo del primero, el zumo del tomate escurrido y dejar en los bordes el tomate pelado y partido. La operación era simple, con el filo de la navaja se le pasaba al tomate entero por la piel y luego fácilmente podía pelarse y partir, quitándole la piel, el “pedículo” y los restos del “cáliz” que se desechaban para los animales. Luego se partía en rodajas y se ponía en el lebrillo que cada cierto tiempo iba vaciándose del líquido y de los trozos partidos, que se iban depositando en otro recipiente.

Una vez acabada la operación, íbamos introduciendo los trozos de tomate en las botellas limpias y hervidas ayudándonos de las varitas de caña. Después las introducíamos en el horno a no mucha temperatura y cierto tiempo. Luego el “Tío Juan” taponaba con corcho las botellas llenas para después con las fibras de esparto, los aseguraba y embridaba con un nudo rápido y especial, simple pero seguro. Resultaba un tomate riquísimo y muy duradero que todavía me sabe al paladar, abasteciéndonos todo el año.

Ahora lo compro enlatado de fábrica, resultando buenísimo, pero algo distinto…

Pasarán otras cosas, pero volverán las oscuras golondrinas...