A las madres, por Francisco Fernández Carvajal
Recuerdo mi niñez, la habitación
oscura, los besos de mi madre, en el sosiego de su voz yo me dormía, había
tanta luz en sus manos, tanta dulzura, tanta delicadeza, nunca la sentí
quejarse, los golpes se los quedaba ella, a nosotros nos dejaba una sonrisa,
así era mi madre, así las madres, me encantaba mirarla detener su juventud, su
imagen, qué bella qué elegante, con su vestido de flores, sus ojos azules
grandes como los mares. La sentía cantar por las habitaciones, por el zaguán ¡qué
bien que cantaba esas canciones de amores!
Poema que se la oye cantar
que no sabe lo que canta
pero canta por cantar,
canciones de su niñez que parecían olvidadas.
Canta cuando está sola
y llora su soledad.
Es mi madre la que canta
es mi madre la que llora
porque ve pasar los años
y se va quedando sola.
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