viernes, 22 de mayo de 2026

ECO.90 A LAS MADRES

A las madres, por Francisco  Fernández Carvajal

Recuerdo mi niñez, la habitación oscura, los besos de mi madre, en el sosiego de su voz yo me dormía, había tanta luz en sus manos, tanta dulzura, tanta delicadeza, nunca la sentí quejarse, los golpes se los quedaba ella, a nosotros nos dejaba una sonrisa, así era mi madre, así las madres, me encantaba mirarla detener su juventud, su imagen, qué bella qué elegante, con su vestido de flores, sus ojos azules grandes como los mares. La sentía cantar por las habitaciones, por el zaguán ¡qué bien que cantaba esas canciones de amores!

 Pasó el tiempo como un sueño, yo era un hombre ella envejeciendo, y pasó del vestido de colores a otro negro. Ya no cantaba, ya no éramos los niños que la abrazaban, se sentía sola, y sola lloraba, yo notaba su llanto cuando regresaba, y secaba su piel marchita con los besos de la ausencia. Para un hijo no hay nada como una madre, para una madre un hijo lo es todo.

 

Poema que se la oye cantar

que no sabe lo que canta

pero canta por cantar,

canciones de su niñez que parecían olvidadas.

Canta cuando está sola

y llora su soledad.

Es mi madre la que canta

es mi madre la que llora

porque ve pasar los años

y se va quedando sola.

 



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