Constitución Española 1978 (XXXIV), por A. Fernández García
(continuación)
Artículo. 51 Defensa
de los consumidores
1.”Los poderes públicos defenderán los intereses de los consumidores y usuarios, protegiendo, mediante procedimientos eficaces, la seguridad, la salud y los legítimos intereses económicos de los mismos.”
Indudablemente, este artículo en
sus tres apartados nos da una gran seguridad. Los más avanzados en edad
recordamos momentos difíciles de nuestro pasado en los que nuestra salud y
hasta nuestra vida estuvieron en peligro: yo no puedo olvidar el extendido
“ACEITE DE COLZA”, que cuando nos enteramos, ya habían fallecido docenas de
personas; nos llegó a entrar una duda general sobre todo lo que comprábamos.
Después, en línea descendente, van apareciendo “las vacas locas”, procedente
del Reino Unido; el “e-coli”, en Alemania, procedente de los brotes de soja;
Más recientemente, hemos tenido la gripe porcina, que pareció difundida por el
jabalí, la gripe aviar; no ha resultado difícil abstenerse del producto ese
durante algún tiempo.
Actualmente, podemos decir que
nos sentimos con la seguridad de que, si surge algún mal en algún producto, se
nos avisa con tiempo.
El hecho de estar dentro la UE
desde el 1 de enero de 1986 nos da una seguridad del control de lo que comemos
o consumimos.
2. “Los poderes públicos promoverán la información y la educación de los consumidores y usuarios, fomentarán sus organizaciones y oirán a éstas en las cuestiones que puedan afectar a aquéllos, en los términos que la ley establezca.”
Realmente los poderes públicos
están llevando a cabo esta labor, pero tal vez no sea suficiente, se queda
corto; si observamos cómo se alimentan los jóvenes y no tan jóvenes, nos damos
cuenta de que estamos muy lejos de que sea lo suficiente: ya sabíamos que estas
personas abusan de los alimentos procesados o precocinados; en una palabra, no
cocinan.
Para colmo ayer, 14 de mayo, se
nos ha informado por la 1 de Televisión Española que algunas pescaderías están
cerrando porque no se vende pescado y todos sabemos lo perecedero que es este
alimento; si no se congela, se pierde en cuestión de unas horas. Si el pescado
no se comercializa, para qué pescar con lo que supone mantener los cupos de
pesca para nuestra flota pesquera.
La locutora, en este caso Pepa
Bueno aportaba datos de que las ¾ partes de los jóvenes no comen y lógicamente
no compran pescado.
Tenemos en la mente que España,
después de Japón, es el mayor consumidor de pescado. Tal vez, por eso mismo, es
el segundo país más longevo después de Japón. ¿Mantendrán esta tónica nuestras
nuevas generaciones?
Los ciudadanos, entre los que me
incluyo, estamos acrecentando admiración y aprecio a estos funcionarios,
llamados guardias civiles, que velan por nuestra seguridad con riesgo de su
vida, que, además, se especializan en diversas áreas como asistencia a las
personas en sus primeros auxilios, la capacidad de analizar e investigar la
salubridad de los diferentes alimentos y bebidas y otras muchas áreas que
suponen nuestra seguridad. Gracias por su generosa colaboración.
3. “En el marco de
lo dispuesto por los apartados anteriores, la ley regulará el comercio interior
y el régimen de autorización de productos comerciales.”.
El pasado 1 de mayo ha entrado en
vigor el Mercosur; la competencia será mayor, que puede poner en riesgo
no pocas empresas; desde el punto del consumidor podrá ser positivo y ¡sea
bienvenido!; esperamos que gradualmente se vayan adaptando a los controles de
calidad de UE.
(continuará)
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