La Purísima y el Milagro de Mazarrón (IX), por Paco Acosta
El primer relato publicado sobre este acontecimiento extraordinario se produjo en 1696 con motivo de la edición de unas justas poéticas en honor de la Inmaculada hechas en Mazarrón que llevan este amplísimo título “Lid ingeniosa. Certamen poético, sagrada justa que a honra, y gloria de la Inmaculada Concepción de la Virgen Madre María, Señora Nuestra se celebró majestuosamente este año de 1696, día octavo del mes de enero en el muy religioso Convento de Franciscos Descalzos de la Ilustre Villa de Mazarrón; Convento que tiene por titular la misma Inmaculada Concepción de la reina suprema de los ángeles, y de los hombres”. Y a continuación, en la portada, viene el autor del texto: “Compaginó los papeles de la poética justa para darlos a la estampa el lic. Don Pedro Coquela, presbítero, fiscal de la dicha celebérrima justa”.
Pedro Coquela fue
el sacerdote mazarronero, que en 1696, -a instancia de los frailes franciscanos
establecidos en la villa-, fijó por primera vez la leyenda del Milagro.
He aquí la transcripción “literal” (salvo los errores que yo haya podido cometer al hacerla o incluso las correcciones automáticas que me haga Word) del texto que viene en la pagina 11 de dicho libro:
“En la defensa, y custodia de tan dichosa Villa es la soberana Imagen de la Concepcion Mariana centinela tan vigilante, que en tiempos passados desembarcando de Baxeles piratas mas de quinientos moros armados, y cargados de prisiones, para llevar aherrojados, y cautivos los moradores de la Villa. que á media noche estavan entregados á el sueño, seguros de assaltos Mahometanos, llegaron à las puertas de la Villa sin ser sentidos sus esquadrones por la obscuridad de las nocturnas sombras.
Mas apareciendo en el ayre vestida de albores luminosos la invencible Patrona de Mazarrón, que es la Inmaculada Princesa de los Cielos, les infundió tal espanto y tal assombro con los candores sin macula de su Concepcion purissima, que arrojando por los campos armas, cadenas, y vanderas, huyeron confusos à embarcarse los Africanos podencos, los galgos de Berberia, cargados en vez de Mazarronenses despojos, de sustos, desmayos, y celestiales terrores.
Despertò por la mañana el pueblo, supo la fuga de los moros, corrieron unos à el mar, recogiendo por el camino armas, vanderas, y cadenas.
Volaron otros á el santuario de la Inmaculada Virgen á tributarla devidas aclamaciones por el sumo beneficio de libertad tan maravillosa. Tocòse la campana de la Hermita por simisma, inflamóse el rostro de la Imagen, como virginea Zarza de Moyses, encendióse por simisma la lampara q estaba apagada sin oleo, empezò luego à manar tan copioso oleo, q se vertia con abundancia en el suelo, y lo que mas llenò de admiraciones, fue que el rostro de la Imagen puríssima comenzó à sudar tan abundante licor de liquidados aljofares, que con vnos Corporales enxugandole vn Sacerdote, no pudo en mucho tiempo agotar tan milagroso sudor.
Que quiso la Inmaculada Belona de los Cielos dar à entender con sudor tan peregrino. y portentoso, que avia trabajado mucho entre el matutino rozio de la noche en defender de la invasion de Morisma tanta à todos los vezinos de Mazarron, que son hijos suyos por afecto, guardándoles el sueño como madre amorosissima y aterrando con los rayos de sus luzes candidas à los barbaros enemigos del Christiano nombre”.
Y como curiosidad, que no me resisto a trascribir, unas páginas más adelante viene la composición del jurado de las justas poéticas, que dan origen al Libro (entre los que se menciona al propio autor, Pedro Coquela).
“Seràn Juezes de la justa D. Gonzalo García de Alcaraz, Comissario del Santo Oficio, y Cura propio de la Parroquial de San Antonio desta Villa D. Martin Diaz Granados, Notario del Santo Oficio, y Cura propio de la Parroquial de S. Andres de esta Villa. D. Martin Montesinos, y Llanos, Capitan de la Milicia desta villa, Don Juan Antonio Chapori, y el M. R. P. Fr. Juan de Quessada Predicador y Guardian deste Convento. Secretario el P. Fr. Agustin de Tudela, Lector de Teologia moral, y Fiscal el Licenciado Don Pedro Coquela. El sitio, la Iglesia del Religioso Convento de la Concepcion, y el dia, ocho de Enero de 1696. Se darán los papeles al Secretario el dia quatro de Enero.
Con esto he querido señalar la fecha de la primera descripción -que conocemos- del Milagro (1696), casi cien años después de ocurrida la huida atropellada de los moros (que se habían acercado de noche a Mazarrón para hacer cautivos), aterrados por la aparición en el aire de la Inmaculada Concepción resplandeciente (vestida de albores luminosos), según dice el texto de Pedro Coquela.
A partir de esta descripción, y lo
recogido en el relato “complementario” (algo más extenso) publicado en 1761 por
Fray Ginés García Alcaraz, se imprimieron en 1765 unas láminas (grabados) para
divulgación del Milagro y el ensalzamiento devocional de la Inmaculada
Concepción, Patrona de Mazarrón.
Se tiene así “una representación
del Milagro” a modo de cuadro para exaltación de la devoción a la Purísima; el
dibujo del Almazarrón de la época, con sus casas, el Convento, y los
principales lugares identificados mediante números. En la parte inferior los
barcos de los piratas huyendo, y en la parte derecha, sobre los montes la
imagen resplandeciente de la Virgen.
(continuará)




No hay comentarios:
Publicar un comentario
Se ruega NO COMENTAR COMO "ANÓNIMO"