El "Edadismo", por Paco Acosta
El término “edadismo” no es nuevo, aunque es “ahora” cuando se ha extendido su uso. Y, según el gerontólogo estadounidense -de nombre Robert Butler- que lo acuñó en 1969, se refiere a “estereotipos, prejuicios y la discriminación basados en la edad”. Esta definición es muy amplia en su sentido, -podría también afectar a jóvenes-, aunque en su utilización actual se emplea para referirse a personas mayores.
Creo que hay que dejar aparte las bromas o los comentarios jocosos relativos a la “escasa habilidad con la tecnología” -cosa hasta cierto punto razonable ya que los dispositivos tecnológicos han avanzado, y siguen progresando- a un ritmo mayor que la capacidad de aprendizaje (o la necesidad de su utilización) de los mayores. Tampoco esto es totalmente cierto para algunos dispositivos, pues “los mayores” se han incorporado rápidamente a la utilización de los teléfonos móviles, incluso a muchas de las funciones de los smartphones, como WhatsApp y otras.
Pero no es a esto, a lo que quiero dedicar este artículo, sino a la “forzada” discriminación, en razón de la edad.
Los expertos en el tema, suelen diferenciar entre
Edadismo institucional. Para mí el más perjudicial, para la propia sociedad. Se refleja en “leyes, políticas sociales y normas laborales que limitan las oportunidades basándose únicamente en la fecha de nacimiento”. Vaya un ejemplo: los mayores de 50 años tienen “en la actualidad” muchas dificultades en reincorporarse al mercado laboral. Se les presupone falta de “adaptabilidad” –y por tanto costes elevados-, en este mundo cambiante. Esto no ha sido siempre así, y desde tiempos antiguos, la “experiencia de los mayores” se aprovechaba convenientemente como p.ej., en el Senado romano…
Edadismo interpersonal. Surge en las relaciones diarias. Es ese trato paternalista, de hablar a la persona mayor como si fuera un niño. O lo que es peor, considerarlo un “incapaz” y excluirlo de las opciones de “auto-aprendizaje”, en muchas ocasiones por la ancestral prudencia de los mayores para no “estropear algo” al trastear sin un adecuado conocimiento de lo que se está haciendo.
Edadismo autoinflingido.
Es considerado el más dañino para la “propia persona”. Ocurre cuando las
personas mayores aceptan o interiorizan los estereotipos sociales y comienzan a
creer que son una carga, que ya no pueden aprender nada nuevo, que no sirven
para nada, que sus opiniones (o deseos) ya no tienen validez,…
¿Qué hacer para superar
el edadismo?
Para combatir las consecuencias que se deducen de estas formas de edadismo, es preciso desmontar las falsas afirmaciones en las que se suelen basar:
"Los mayores no entienden la tecnología": La capacidad de aprendizaje no desaparece con la edad; lo que suele faltar es un diseño tecnológico inclusivo adecuado o las pedagogías apropiadas.
"La vejez es sinónimo de enfermedad": Efectivamente hay un declive biológico natural, pero la vejez hoy en día es una etapa activa y diversa. Se ha de “incentivar y animar” a los mayores a la realización de actividades adecuadas (tanto físicas como mentales).
"Los mayores son menos productivos": En el ámbito laboral, la experiencia suele traducirse en mayor eficiencia, mejor gestión de crisis y una visión más equilibrada de los problemas.
Con carácter general, no se trata de ayudar a los mayores, sino de reconocer sus capacidades y posibilidades, y valorarlas.
Dicen los estudiosos del tema, que la solución pasa por fomentar el contacto intergeneracional. Cuando jóvenes y mayores colaboran, los prejuicios se disuelven ante la realidad de la convivencia. Se precisan políticas que promuevan la formación continua a lo largo de toda la vida.
Creo conveniente que “los medios” (radio, TV, prensa,…) abandonen en sus “informaciones” los estereotipos de fragilidad o ignorancia de los mayores.
Como ejemplo de esto, últimamente
se suceden “casualmente” las alarmantes noticias de conductores suicidas
(aquellos que marchan por sentido contrario) referentes a personas de edad
avanzada. ¿casualidad? ¿todos los que conducen en dirección contraria son
mayores?
¿Se está preparando una
campaña para “retirar de la circulación a los mayores”?
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