¿Es hoy aplicable la filosofía de Averroes?, por A. Fernández García
Su nombre completo en árabe es Abu
l- Walid Muhammad iben Muhammad iben Rusd nació en Córdoba el 14 de abril
de 1126 y falleció el 11 de diciembre de 1198. Fue filósofo, médico y comentó en
profundidad la filosofía de Aristóteles, cuya difusión en latín no tardó en extenderse
por Europa en los medios eclesiásticos. Sus obras fueron prohibidas en París en
1277. Para las instituciones cristianas de entonces la verdad está en la fe y no
se le puede cuestionar desde la filosofía.
Había escrito 200 libros y tratados
de lógica y metafísica. El integrismo de la invasión almohade hizo que fuera desterrado,
aislado y sus obras prohibidas.
Como todo sabio medieval que se preciara
aportó conocimientos de astronomía, gastronomía, jurídicos, ejerciendo de jurista
entre Córdoba y Sevilla, en Marruecos, de gestión de vida en común, de consenso…
Habla Averroes en sus tratados sobre la simple y llana gestión colectiva
de la medina, la ciudad, en tanto que trasladó en árabe de los tratados y
asuntos de la polis. Menos gestión individual y mucho más atención a la innegable
diversidad, al diálogo, la comunicación, enfocarse en la democracia, la acción comunicativa,
la moralidad y la razón pública. ¿Es posible el triunfo del diálogo? La razón averroísta
dice que sí, por más que la sinrazón pueda hacer más ruido.
Para el Islam Aristóteles es su primer
gran maestro de las artes racionales, así como de la ciencia griega; ambas encontraron
en Averroes su más completo comentador.
Averroes simboliza una
etapa (Al-Ándalus) donde convivieron distintas culturas. La idea averroísta de diálogo
entre culturas y religiones ... Hoy, el pensamiento de Averroes sigue
vigente en la España actual porque plantea algo muy actual: cómo convivir en una
sociedad diversa sin renunciar a la razón ni a las creencias. Frente a la desinformación,
es la hora de la razón, la lógica, el pensamiento crítico y el conocimiento; del
intento de comprender antes que imponer, en cada gesto elegir el diálogo frente
al dogma.
Con Averroes aprendemos
a que ninguna verdad debe imponerse por la fuerza; lo que no entra por el entendimiento
y convence difícilmente arraiga en el corazón.
En su tiempo, habló de convivencia
como quien siembra en tierra incierta; habló de tolerancia como quien confía en
un futuro que no verá; habló de separar la política de la fe como quien intuye que
el poder, sin el contrapeso de la razón, se vuelve ciego. Y en esa intuición hay
algo profundamente contemporáneo: la certeza de que la libertad necesita reflexión
y pensamiento; y el pensamiento requiere libertad.
La enseñanza de Averroes
es oportuna y necesaria en el momento que nos ha tocado vivir. Al mundo le hace
falta recordar su legado porque frente a los pensamientos fundamentalistas y extremistas
que buscan imponer una única visión de la vida, apelar a Averroes es reivindicar
la razón no sólo como un medio de conocimiento, sino también como una herramienta
para la convivencia pacífica. Recuperar su obra nos da la oportunidad de hacer frente
mucho mejor a todo tipo de fundamentalismo, no sólo religioso sino también económico
y político, para poder reconocerlos y contestarlos con mucha mayor seguridad. Recordar
a Averroes hoy no es un ejercicio de nostalgia, sino una serena forma
de estar en el mundo donde la razón no divide a las personas, las ayuda a entenderse.
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