Día de la Constitución de 1978, en su 47 aniversario, por A. Fernández García
Aun disponiendo de poco tiempo
ese día he querido tener abierto el televisor para poder seguir la evolución de
la celebración en el Congreso de los Diputados.
Deseo recordar que su aprobación -47
años antes- fue refrendada en todo el territorio español, siendo el País Vasco
el de menos participación y Cataluña el de máxima participación y mayor
porcentaje de votos a favor. ¿Se debió eso a que de esa región participaban dos
de los ocho ponentes de la Carta Magna?
Me llama la atención que no
estuvieran presentes los partidos regionalistas. Como fundador de nuestra
modesta publicación dedico, muy gustoso, una página a nuestra Constitución,
porque muchos de nuestros dirigentes y cargos que la prometen cumplir y hacer
cumplir para acceder a su responsabilidad parecen desconocerla.
Me produjo mucha satisfacción que los dos partidos mayoritarios elogiaran el esfuerzo de consenso en el desarrollo de su elaboración y manifestaran claramente su apoyo a dicha Carta Magna. Cosa aparte, es que se acusaran de no cumplirla, y de eso hablaremos.
La líder de Sumar intervino para reclamar el estado de derecho citando el “Articulo 1 apartado 1: “España se constituye en un Estado social y democrático de derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.”
Con ello la actual Ministra de Trabajo defiende la justicia social y el acceso a la vivienda, que sigue cada día siendo más difícil y más objeto de especulación.
Los dos grandes partidos, de centro derecha y de centro izquierda, son las dos columnas sobre las que se apoya nuestra Carta Magna. Uno se mantiene en el poder a toda costa y el otro quiere derribarlo a toda costa y su líder se ha rodeado de portavoces que simulan halcones escupiendo dardos. Son graves los escándalos que salpican al partido del gobierno; pero es más grave hacer negocio y fortuna a costa de la salud y la vida de las personas.
Nuestro partido de ultraderecha ha estado ausente del Congreso. Sospecho que no le va mucho la Constitución ni los Derechos Humanos. “No todo el que dice ¡Señor! ¡Señor! entrará en el reino de los cielos sino el que cumple la voluntad del Padre que está en los cielos; y la voluntad de Dios y el mandato de Cristo es amaos los unos a los como yo os he amado”.
He escuchado con gusto y admiración el discurso de la Presidenta del Congreso y comparto el aplauso de los asistentes. Me agradó especialmente su referencia a la Unión Europea; a pesar de sus dificultades de consenso sigue siendo nuestro referente, en derechos humanos, en justicia social, en solidaridad y seguridad económica, nuestra democracia… lo que nos hacía falta después de tantos años de dictadura.
Nuestra Constitución, a mi entender, es joven y moderna, y supuso un gran esfuerzo de consenso. En su redacción hace continuas referencias a los derechos humanos. Tiene mucho de positivo y debemos conocerla a fondo y exigir que se cumplan los derechos y deberes que se reflejan en ella.
En una encuesta hecha para el
caso parece que no les satisface tanto a los más jóvenes, lo que yo achaco a su
malestar general. En el círculo de personas con las que hablo, consideramos que
muchas de las transferencias han pasado de la raya, dando lugar a desajustes en
sanidad, educación, en los desastres de riadas e incendios. Se debería estudiar
y reconsiderar.
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