lunes, 14 de septiembre de 2026

ECO.92 UN MOVIMIENTO RELIGIOSO MEDIEVAL: BEGUINAS Y BEGARDOS (VII)

Un movimiento religioso medieval: Beguinas y Begardos (VII), por Francisco Mendiguchía

 

(continuación)

 

Los begardos religiosos

Se conocía con el nombre de begardos a hombres que, a imitación de las beguinas, aparecieron también a principios del siglo XIII en los mismos lugares que ellas, Países Bajos y Alemania, en ésta sobre todo en Renania, aunque fueron mucho menos numerosos. 

Eran asimismo religiosos laicos, pero habitaban mas bien en comunidades más grandes, parecidas a conventos y solían dedicarse a obras piadosas, como cuidar enfermos, ancianos dementes y también enterrar a los muertos. Eran gente sencilla que vivían bajo un mismo techo, comían en mesa común y hacían con sus ingresos un fondo también común. 

Estos ingresos procedían de sus trabajos manuales que, en los Países Bajos, se referían a la industria pañera y por ello se les conocía con el nombre de “begardos tejedores”, por lo que la crisis lanera del siglo XV fue fatal para ellos. 

Los que no se apartaron de la ortodoxia y de las directrices de la Iglesia, pues fueron hombres de sólida piedad y recto espíritu, recibieron elogios de Papas como Gregorio XI en 1374 y Bonifacio X en 1394, pero como hubo también bastantes desviaciones, sufrieron las condenas de los Concilios de Colonia (1306) y de Vienne (1313), pero sólo por su condición de movimiento laico. 

Los begardos ortodoxos sobrevivieron algún tiempo, pero el Papa Inocencio X los disolvió finalmente en el año 1650, desapareciendo el resto de los que quedaban con la Revolución Francesa. 

En el sur de Europa los begardos, sin caer de lleno en la heterodoxia, solían ser místicos y visionarios y enseñaban -bajo la influencia de Joaquín de Fiore, primero abad cisterciense y luego abad de su propia comunidad-, que la humanidad había pasado de la Edad del Padre a la del Hijo, e iba a comenzar la del Espíritu Santo, exactamente en 1260 (42 generaciones desde Cristo) fecha que basaba en unas palabras de San Mateo. 

En lo tocante a su nombre, la palabra begardo puede derivarse del verbo flamenco “beghen” que significa mendicar o pedir.

 

Beguinas y Begardos heterodoxos

Además de las beguinas y begardos ortodoxos y fieles a las directrices de la Iglesia, hubo también diversos grupos, mucho más numerosos entre los hombres que entre las mujeres que desde el mismo siglo XIII, se movieron por todos estos países, principalmente por Alemania, y se desviaron de la ortodoxia ya desde un principio, más que por la degeneración del movimiento de los primitivos begardos y beguinas. 

A estos grupos se les puede relacionar más bien con los cátaros (herejía dualista procedente de los Balcanes) que vagaban desde el siglo precedente por el norte de Francia, Países Bajos y Renania, y eran conocidos también con el nombre de “beguinos” (se ha encontrado una crónica de Colonia, de 1209, en la que se les conoce bajo este nombre) y el de “amalricanos” (o “amauricianos”) y se les describía como discípulos panteístas y quietistas de Amaury de Béne. 

Mas tarde, ya en el siglo XV, a estos begardos y beguinas heréticos se les conocía también con el nombre de “picardos” en Bohemia, también “turlupipinos” en Francia y “adamitas” en otros lugares. Su doctrina consistía en exaltar la pobreza, vivir de limosnas y enseñar la vuelta a la inocencia paradisiaca. Eran pues quietistas y panteístas, creían en la deificación formal del alma: ésta, hecha Dios, ya no puede pecar, se hace enteramente libre y se eleva por encima de toda ley, tanto divina como humana. La consecuencia era que el espíritu y la carne eran enteramente libres y, por lo tanto, podían profesar el amor libre. 

Bonifacio VIII los condenó ya en el año 1300 por considerarlos cismáticos, condena que fue formalmente hecha en el Concilio de Vienne de 1313 con sus famosas ocho proposiciones heréticas, tres de las cuales estaban precisamente extraídas de un libro. Se trata de “El espejo de las almas sencillas”, escrito por una beguina, Margarita Porete, muerta en la hoguera en 1310. El Papa Juan XXII los volvió a condenar en 1317 y posteriormente sufrieron violentas represiones de la Inquisición, desapareciendo a finales de la Edad Media. 

Los begardos heterodoxos llegaron en algunos casos a hacer prácticamente suyas las 97 proposiciones del “Anónimo de Passau” (redactado hacia 1260). Este catálogo de Passau, que es más una encuesta de tipo inquisitorial que una exposición doctrinal, resume esta doctrina afirmando que el hombre puede llegar a igualarse con Dios, tal como se puede apreciar en las actas del interrogatorio del begardo Jean Hartmann, perseguido en Erfurt en 1367: interrogado por el inquisidor Kerling responde que el hombre puede llegar a un estado “que en él es uno con Dios y Dios es uno con él, sin ninguna distinción”.

 

Beguinas y Begardos en España

Las menciones más antiguas que he encontrado de las beguinas españolas se refieren a Aragón y Cataluña. Al mencionar Tocco el proceso de Arnaldo Alberti, y refiriéndose a los familiares de Martín de Aragón dice: “fue dona de bé, que andaba vestida como a bagina”. Asimismo, la princesa Sancha de Mallorca, hermana del príncipe Felipe de Mallorca, que era beguino, fue siempre considerada “Beguina Real”. Como puede apreciarse ambas correspondían a la misma región nordeste de España, a la cual llegaron los movimientos beguinos, femenino y masculino con bastante pureza.

 

(continuará)




ECO.92 FIESTA DE LA ASUNCIÓN EN LA AZOHÍA

Fiesta de La Asunción en La Azohía, por A. Fernández García

Esta fiesta es solemne y como tal se ha celebrado el viernes, como día anterior, y el sábado como día correspondiente, aunque con distintos textos. El sábado se celebró la misa de la Asunción, que fue precedida de una procesión marítima de La Azohía a Isla Plana y regreso. Conviene recordar que en la distribución eclesiástica de la zona el templo de Isla Plana ostenta categoría de parroquia, pero la de La Azohía sólo de capilla, aunque, a mi parecer, esta sea más espaciosa. 

Ambos han celebrado misa solemne: el del viernes ha cantado una gran parte del acto litúrgico; daba tal ímpetu o volumen a su voz que nos impulsaba a alguno a taparse los oídos. 

Es de suponer que el párroco se reservó el texto de la visita de la Virgen María a su prima Isabel, que, según había oído del Arcángel san Gabriel, estaba embarazada de seis meses, la que se había considerado estéril y ya era avanzada en años. 

Nos dice el texto evangélico de san Lucas que María se puso en camino con prontitud. Su trayecto desde Nazaret hasta la montaña de Judea debió resultar largo, para más de una Jornada. 

«En cuanto Isabel oyó el saludo de María se llenó de Espíritu Santo y exclamó: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”. “¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?“ “Pues en cuanto llegó tu saludo a mis oídos la criatura saltó de júbilo en mi vientre”. “¡Bienaventurada la que ha creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá!“.

María dijo: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humildad de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos”.

“Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, a favor de Abrahán y su descendencia por siempre”. María se quedó con Isabel unos tres meses y se volvió a su casa». 

El párroco desmenuzó este texto con efusión. Delante tenía un templo abarrotado, casi el doble de los que caben sentados; había personas de Isla Plana, con la presidenta de la Junta Municipal a la cabeza. 

Personalmente, siempre me ha gustado y llamado la atención este texto de la Virgen María, hasta considerarlo el mejor himno al Creador de los textos bíblicos que conozco.


ECO.92 FEDERICO GARCÍA LORCA: SUS ÚLTIMOS PASOS

Federico García Lorca: sus últimos pasos, por El País y A. Fernández García

En el 90º aniversario del asesinato del poeta, el académico Andrés Soria Olmedo reconstruye sus pasos aquel verano trágico de 1936. 

Federico García Lorca, retratado en 1919, con 20 años

“Querido Pepe: he estado a verte y creo que volveré mañana”. A principios del mes de julio de 1936, casi un mes antes de su fusilamiento, del que se cumplen 90 años, Federico García Lorca escribió este mensaje en papel con membrete de la revista y editorial Cruz y Raya. Iba dirigido al director, José Bergamín, y lo puso encima del original de Poeta en Nueva York, base de las dos primeras ediciones póstumas del libro (Nueva York y México, 1940) y, una vez recuperado, muchos años después, de la primera edición crítica (Barcelona, 2013)”. 

Según Francisco Murillo, exchofer de la familia, Federico García Rodríguez le dio esa cantidad a “el Panaero, el más criminal de todos los asesinos de la Escuadra Negra”, sin saber que su hijo ya estaba muerto. esa tarde del 17 de agosto. Éste anota sus datos sobre el manuscrito de Poeta en Nueva York, que, posteriormente, se publicará en esta ciudad en 1940.

Debemos recordar que el Frente Popular ganó las elecciones en febrero de 1936. Lorca apoya al frente popular, pero mantiene su independencia de criterio; lo confirma el que en abril leyera por radio una alocución sobre la Semana Santa granadina.


     Federico García Lorca, en el homenaje a los poetas María Teresa León y Rafael Alberti, en el Café Nacional,         el 9 de febrero de 1936

En mayo había conocido al joven de 19 años Juan Ramírez de Lucas con el que había mantenido su última historia de amor. 

El 10 de junio en una entrevista de Luis Bagaría del Sol de Madrid habla de Granada como una ciudad, pobre y acobardada, donde se agita la peor burguesía de España. 

El 19 de junio fechó su obra La casa de Bernarda Alba, que leyó para sus amigos. Por aquellas fechas empezó a escribir Los sueños de mi prima Aurelia y Los sueños de la vida. 

Fotografía del manuscrito de "Poeta en Nueva York", conservado en el Centro Lorca de Granada

La segunda anotación es del 17 de agosto de 1936. El original no se ha conservado: “Papá, harás el favor de darle al dador dos mil pesetas”. La fecha del fusilamiento de Lorca se ha discutido, pero parece claro que ocurrió en la tarde el 17 de agosto y no en el 18.


Federico García Lorca con Manuela Arniches en una terraza del Paseo de Recoletos, durante 1936

El 5 de julio los padres del poeta habían viajado desde Madrid a Granada. Él los siguió el 13, en el tren nocturno, y cinco días después se produjo el alzamiento militar contra el legítimo Gobierno de la República. Rafael Martínez Nadal, amigo de Federico, relató esa despedida en repetidas ocasiones desde 1963 (aunque sostuvo que la fecha de partida fue el 16) con detalles dramáticos y presagios ominosos, dentro del clima de tensión política. Su relato culminaba con la entrega de un paquete con el manuscrito de El público (“Si me pasara algo, lo destruyes todo”). Ramírez de Lucas, por su parte, sostiene que fue él quien despidió a Federico en la estación, por donde pasaron también Rafael Rodríguez Rapún y, un momento, Martínez Nadal.

El 14 de julio Lorca se instaló en la casa familiar de la Huerta de San Vicente en Granada y telefoneó a su amigo Constantino Ruiz Carnero, director de El Defensor de Granada, quien anunció su llegada en primera plana el día 15.

Lorca junto a su madre Vicenta Lorca Romero en en el interior de la casa de la Huerta de San Vicente, en 1935

Mientras se celebraban el santo del padre y el hijo (18 de julio, san Federico) ya había comenzado el golpe de Estado.

El 6 de agosto entró en la Huerta de los Lorca un escuadrón de falangistas al mando del temible capitán Rojas para hacer un registro, sin consecuencias aparentes.






ECO.92 EL VERANO DE LOS INCENDIOS

EL VERANO DE LOS INCENDIOS, por José Luis Mozo 

Los que llevan estas estadísticas podrán decirnos si éste ha sido el verano de más tierras quemadas en España en no sé cuántos años. Pero primero tendrán que esperar a que termine, porque hemos creído alguna vez que asomaba el otoño pero no, sólo eran guiños desde la distancia. El verano sigue aquí y con él los incendios, fruto natural de las altas temperaturas provocadas por el cambio climático. Porque el hecho de que las cautelas estén dictadas por los intereses políticos de tipos que lo más parecido que han visto al campo es un sofá verde en su salón y que andan a la caza de dividendos para su promoción propia, eso no tiene nada que ver. Cambios climáticos y pueblos obtusos que no siguen las directrices de estos sabios de la comedia bufa, de estos papanatas de la trepa, lo explican todo. No hay por qué escuchar a los ganaderos, a los agricultores, a los cazadores, a los bomberos, a los profesionales del medioambiente rural. Y aun menos a esos simplones medioambientales, que dicen que los incendios de verano se apagan en el anterior invierno, con acciones dedicadas a su prevención.

Pero a todo esto vamos a llegar demasiado tarde, cuando el problema se haya superado por sí mismo, después de haber quemado tanto que no quede nada por quemar. Y cuando la desesperanza por ello nos invade, de pronto surge el gran incendio, la madre de todos los fuegos: ¡¡CEUTA!!

Un fuego más esplendoroso que ninguno porque el combustible son miles y miles de seres humanos desesperados y el acelerador otros seres – muchísimos menos, aunque dicen que también humanos – que contribuyen por su propio beneficio a la desesperanza. Los papanatas lo tienen muy fácil para hacer lo que suelen hacer, además de darse lustre: nada. En seguida nos van a contar que no hay ningún incendio sino una crisis humanitaria. ¡Por supuesto que hay una gran crisis humanitaria! En el mundo malviven unos 700 millones de personas en situación de pobreza extrema. Las dos terceras partes se encuentran en África y la mayoría de éstos en la ancha franja subsahariana. ¿Y qué solución hay para ellos? ¿Meterlos a todos en Ceuta? Hala, empiecen a construir pabellones para el alojamiento de 350 millones, que han de incluir raciones alimentarias, vestimenta y todo lo que la supervivencia pide. De forma que dense prisa para que las organizaciones del crimen no lleguen demasiado pronto. Porque el crimen llegará y no lo traerán los pobres que buscan supervivencia sino los desalmados que seguirán buscando hacer crecer su negocio. Habría que apuntar mucho más arriba y tendríamos que apuntar muchos. Cuando los héroes – perdón por la inmodestia – de la quinta del 68 apostamos decididamente por el cambio era para amortizar la historia, no para ignorarla. Era un cambio de unión, de expansión, en un territorio tan difícil como una Europa cuya génesis se basa en tribus (hoy pueden leer nacionalismos) y sus guerras, lo bastante hipócritas como para fingir adherirse al proyecto entonces y después volver a sus provincianos fundamentos.

Pero tranquila, Ceuta, ya nos han dicho que está protegida por aliados fieles e impecables. España, en una época en que se la consideraba proscrita, consiguió una alianza con Estados Unidos porque a ellos les interesaba, en la guerra fría, consolidar una posición sólida en el extremo sudoccidental de Europa. Así empezamos a salir de uno de los pozos más tenebrosos de nuestra historia. Respetando la alianza, hasta que un desconocido que aspiraba sólo a ser alguien la cambió por gestos de prepotencia. Y Marruecos estaba allí, por si querían otro aliado. Y evidentemente, lo querían.

Yo creo que con los políticos habría que hacer lo mismo que con los adolescentes en la escuela. Obligarles, al menos, a leer un libro. Quizá así alguno se enteraba que existe y existió un Castilblanco. En tiempos de la segunda república una gran concentración de jornaleros agrícolas, bastante calentitos por la miseria y el desempleo, se encontró allí con un reducido número de guardias que un gobierno muy inteligente había enviado para controlarlos. Uno de los guardias se asustó y disparó al aire tiros disuasorios. La multitud se sobrecalentó y linchó a los guardias.

Me he enterado que ante una gran concentración de “migrantes” muy inquietos, un guardia civil ha disparado hoy al aire tiros disuasorios. Alguien se reirá por comparar dos hechos entre los que median casi cien años. Insisto que la historia ha de conocerse para amortizarla, no para ignorarla. Ignorarla es la mejor fórmula para repetirla.

Y ¿de Ceuta? Si siguen leyendo, hábito que les recomiendo, podrán saber lo que pasó después de Castilblanco. Si el gobierno sigue negando la mayor, empecinándose en que en Ceuta no hay ningún incendio, el fuego se extenderá y Ceuta será arrasada.

Hace falta mucha colaboración y mucha carga ética en el mundo para acabar con el incendio del hambre. Pero Ceuta no lo puede apagar sola. Lo mejor posibilidad que cabe con Ceuta es que recupere cuando antes una vida y un tamaño consecuentes con lo que Ceuta pueda llegar a ser.

… A pesar de tener vecinos tan amigos y tan leales a su causa.

No por ello van a faltar los incendios. Los seguirá habiendo en otras partes.

 


ECO.92 LA SIESTA (I)

LA SIESTA, por A. Fernández García

Una cabezadita al terminar de comer… ¿es un derecho o un pecado mortal? En la sociedad actual, el descanso a mitad del día está cada vez más cercado por la productividad y el aprovechamiento de cada minuto. Pero quizás haya llegado el momento de rebelarse, aprovechar bien las horas de tu vida y parar. 

¿Has comido bien? ¿Tienes un rato? Entonces, pon el móvil en modo avión, túmbate y duerme. Arráncale a tu jornada un momento de suspensión. Un dominio pleno sobre ti mismo. Para. Descansa. No pasa nada. Échate una siesta. No calcules el tiempo, dale el lujo a tu cuerpo de que decida por ti el momento en que volver a abrir los ojos. En justa recompensa a que ha sido él, no tu voluntad, quien decidió cerrarlos. El sofá del salón está bien, con la tele baja, aunque, mejor, apagada. Preferible el cuarto, tu cama, tu colchón, ligero de ropa o como decía Camilo José Cela, por qué no, una de pijama, padrenuestro y orinal. Pero también en la playa, tendido en el campo, a la sombra de un árbol, con el murmullo del viento o las olas del mar. Sueña si quieres, de hecho, vas a soñar, pero mejor no interrumpas ese rato con pesadillas o interferencias desconcertantes. Cuando despiertes, si estás de vacaciones, nadie sospechará de ti. Pero si andas en periodo activo, arréglatelas para hacerlo igual, sin complejos, ajeno a cualquier atisbo de culpa. La siesta no es un invento, es una necesidad. Si no lo percibes así, probablemente actúas contra natura. O te engañas imbuido en otro sueño equivocado de autorrealización por medio del destajo que probablemente nunca llegará.

Cuando muchos escuchan la palabra “siesta”, viene a la mente una buena costumbre, y ahora, en los escasos resquicios de esta vida desaforada, un privilegio. Sin embargo, su significado se ha transformado en los últimos tiempos: hoy resulta algo parecido a una insurrección.

 

(continuará)


ECO.92 EL HOMBRE NUEVO DEL FUTURO (y XI)

EL HOMBRE NUEVO DEL FUTURO (y XI), por Eladio Chávarri filósofo [1952-2002] en estudio y comentario de Baldomero López Carrera, filósofo. 


(continuación)

-Partes anteriores en nº 82 a nº 91-   


El tercer ejemplo de los deterioros vitales englobados en este tercer gran grupo se refiere a los sufrimientos valorativos arraigados que produce la integración de aspectos que son irreconciliables.


Esta falsa integración es muy grave y nociva cuando lo que se intenta conciliar son los valores con los contravalores, lo humano con lo inhumano, las vitalidades con las mortalidades. Todas estas falsas conciliaciones, que son fácticas, reales, se rebelan por su propia naturaleza y esperan que alguien les preste su voz denunciadora, cargada de protesta, para que vaya apareciendo su dignificación liberadora.

La dignificación del sufrimiento arraigado es el último apartado del capítulo sobre la dignificación y de todo el libro Los valores y los contravalores de nuestro mundo. No creo que para el maestro Eladio Chávarri represente una cadencia armoniosa como descanso del largo y trabajoso caminar por los análisis tan complejos que ha ido tejiendo a lo largo de su ensayo. Pienso, más bien, que es la cima a la que nos quiere conducir intencionadamente este autor con su razonar ascendente y cada vez más comprehensivo. Dignificar el sufrimiento arraigado producido por los contravalores del núcleo valorativo del hombre productor consumidor es para Eladio Chávarri el máximo objetivo de su laborioso y profundo trabajo. Y pertenece también a ese gran objetivo el que su reflexión nos ayude a los que leamos este libro a llegar a las raíces de este sufrimiento arraigado en tanta gente, para comprometernos en su erradicación, en su dignificación. En el párrafo final lo manifiesta con toda claridad:







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Para todos aquellos lectores de nuestro Boletín, que han seguido con interés este amplio texto de Baldomero LÓPEZ CARRERA, recogemos a continuación los títulos de sus artículos más leídos publicados en la revista Estudios filosóficos:

 

Dos enfoques sobre el consumismo, en Vol. 52 Núm. 151 (2003);

¿Razón y fe?, en Vol. 61 Núm. 177 (2012);

Eladio Chávarri: Los valores y los contralores de nuestro mundo, en Vol. 69 Núm. 201 (2020);

La autonomía de las realidades terrenas, en Vol. 62 Núm. 180 (2013);

Los signos de los tiempos, en Vol. 62 Núm. 179 (2013);

Eladio Chávarri, un pensador preocupado por los hombres de nuestro tiempo, en Vol. 51 Núm. 148 (2002);

La fuerte carga vital que recibe hoy la ciencia, en Vol. 56 Núm. 162 (2007).






ECO.92 MIGUEL DE CERVANTES. BREVE BIOGRAFÍA (III)

Miguel de Cervantes. Breve biografía (III), por A. Fernández García

(continuación)

El apellido Saavedra, en opinión de la historiadora Luce López-Baralt, y que el autor comenzó a utilizar tras su cautiverio, viene de «shaibedraa», que en dialecto árabe magrebí se pronuncia casi como en español y significa «brazo tullido o estropeado», por lo que Cervantes en Argel pudo ser llamado «shaibedraa», a saber, «manco». Es además un apellido corriente en Argelia desde hace siglos. Por el contrario, la hispanista María Antonia Garcés atribuye la adopción del apellido gallego Saavedra a la reinvención que Cervantes hace de sí mismo al retorno de la esclavitud; es nombre que él mismo otorga al héroe de su drama El trato de Argel, y a los protagonistas de su El gallardo español y de La historia del cautivo (capítulos 39—41 de Don Quijote); ha sido Gonzalo Cervantes Saavedra un lejano pariente, también veterano de Lepanto y escritor, y cuya vida tuvo singulares paralelismos con la suya; además, la prominente familia Saavedra (o Sayavedra) de Sevilla, quienes pelearon contra los moros por cientos de años en la frontera, podría haberle resultado emblemática a Cervantes, quien pudo verse a sí mismo como el descendiente moral de Juan de Sayavedra, héroe medieval celebrado en romances de gesta y también apresado por los moros.

En sus Novelas ejemplares, Cervantes dice ser tartamudo. Para José Manuel Lucía Megías, se trataría de una figura retórica para describirse a sí mismo como falto de elocuencia verbal. Krzysztof Sliwa, por el contrario, cree que Cervantes padecía una verdadera alteración del lenguaje, citando similares comentarios del manchego en tres de sus escritos además de las Novelas.

Según Américo Castro, Daniel Eisenberg y otros cervantistas, Cervantes poseía ascendencia conversa por ambas líneas familiares; su padre era cirujano, su abuelo, abogado y su bisabuelo, trapero. Por el contrario, su último biógrafo, Jean Canavaggio, afirma que dicha ascendencia no está probada, en comparación con los documentos que apoyan esta ascendencia sin lugar a dudas para Mateo Alemán; en todo caso, la familia Cervantes estaba muy bien considerada en Córdoba y ostentaba allí y en sus cercanías cargos importantes.

Sus abuelos paternos fueron: el licenciado en derecho Juan de Cervantes y Leonor de Torreblanca, hija de Juan Díaz de Torreblanca, médico cordobés; su padre, Rodrigo de Cervantes, nació en Alcalá de Henares por casualidad: su padre tenía entonces su trabajo allí. Lo educaron para ser cirujano, oficio más parecido al antiguo título de practicante que a nuestra idea de médico. Don Rodrigo no pudo seguir estudios continuados no solo por su sordera, sino por el carácter inquieto e itinerante de su familia, que llegó a moverse entre Córdoba, Sevilla, Toledo, Cuenca, Alcalá de Henares, Guadalajara y Valladolid, que se sepa; sin embargo, aprendió cirugía de su abuelo materno cordobés y del padrastro, también médico, que lo sucedió, aunque nunca llegó a contar con un título oficial. Hacia 1551, Rodrigo de Cervantes se trasladó con su familia a Valladolid. Por deudas, estuvo preso varios meses y sus bienes fueron embargados. En 1556 se dirigió a Córdoba para recoger la herencia de Juan de Cervantes, abuelo del escritor, y huir de los acreedores.

 

(continuará)