miércoles, 22 de abril de 2020

ECO.53 La Sexalescencia o cuando ya se tienen los 60 años

La Sexalescencia o cuando ya se tienen los 60 años, por Teresa Santos Sánchez


Si miramos con cuidado, podemos detectar la aparición de una franja social que antes no existía: la gente que hoy tiene alrededor de sesenta años:

LA SEXALESCENCIA. Es una generación que ha echado fuera del idioma la palabra "sexagenario", porque sencillamente no tiene entre sus planes actuales la posibilidad de envejecer. Se trata de una verdadera novedad demográfica parecida a la aparición en su momento, de la "adolescencia", que también fue una franja social nueva que surgió a mediados del S. XX para dar identidad a una masa de niños desbordados, en cuerpos creciditos, que no sabían hasta entonces dónde meterse, ni cómo vestirse.
Este nuevo grupo humano que hoy ronda los sesenta o setenta, ha llevado una vida razonablemente satisfactoria. Son hombres y mujeres independientes que trabajan desde hace mucho tiempo y han logrado cambiar el significado tétrico que tanta literatura latinoamericana le dio durante décadas al concepto del trabajo. Lejos de las tristes oficinas, muchos de ellos  buscaron y encontraron hace mucho la actividad que más le gustaba y se ganan la vida con eso.
Supuestamente debe ser por esto que se sienten plenos; algunos ni sueñan con jubilarse.
 Los que ya se han jubilado disfrutan con plenitud de cada uno de sus días sin temores al ocio o a la soledad, crecen desde adentro. Disfrutan el ocio, porque después de años de trabajo, crianza de hijos, carencias, desvelos y sucesos fortuitos bien vale mirar el mar con la mente vacía o ver volar una paloma desde el 5º piso del departamento.
Dentro de ese universo de personas saludables, curiosas y activas, la mujer tiene un papel rutilante. Ella trae décadas de experiencia de hacer su voluntad, cuando sus madres habían sido educadas a obedecer y ahora pueden ocupar lugares en la sociedad que sus madres ni habrían soñado en ocupar.
Esta mujer sexalescente pudo sobrevivir a la borrachera de poder que le dio el feminismo de los 60′, en aquellos momentos de su juventud en los que los cambios eran tantos, pudo detenerse a reflexionar qué quería en realidad. Algunas se fueron a vivir solas; otras estudiaron carreras que siempre habían sido exclusivamente masculinas; algunas estudiaron una carrera universitaria junto con la de sus hijos; otras eligieron tener hijos; algunas, a temprana edad, fueron periodistas, atletas o crearon su propio "YO, S.A.". Este tipo de mujeres, nacidas en los 50, no son ni por equivocación las clásicas "suegras" que quieren que los hij/as les estén llamando todos los días, porque ellas tienen su propia vida y ya no viven a través de la vida de los hijos. Su camino no ha sido fácil y todavía lo van diseñando cotidianamente.
Pero algunas cosas ya pueden darse por sabidas, por ejemplo, que no son personas detenidas en el tiempo; la gente de "sesenta o setenta"", hombres y mujeres, maneja la computadora como si lo hubiera hecho toda la vida. Se escriben y se ven, con los hijos que están lejos y hasta se olvidan del viejo teléfono para contactar con sus amigos y les escriben un e-mail con sus ideas y vivencias. Por lo general, están satisfechos de su estado civil y si no lo están, no se conforman y procuran cambiarlo. Raramente se deshacen en un llanto sentimental. A diferencia de los jóvenes, los sexalescentes conocen y ponderan todos los riesgos.
Nadie se pone a llorar cuando pierde: sólo reflexiona, toma nota, a lo sumo… y a otra cosa.

La gente mayor comparte la devoción por la juventud y sus formas superlativas, casi insolentes de belleza, pero no se sienten en retirada. Compiten de otra forma, cultivan su propio estilo… Ellos, los varones no envidian la apariencia de jóvenes astros del deporte, o de los que lucen un traje Armani, ni ellas, las mujeres, sueñan con tener la figura tuneada de una vedette. En lugar de eso saben de la importancia de una mirada cómplice, de una frase inteligente o de una sonrisa iluminada por la experiencia.


Hoy la gente de 60 o 70, como es su costumbre, está estrenando una edad que todavía NO TIENE NOMBRE, antes los de esa edad eran viejos y hoy ya no lo son; hoy están plenos física e intelectualmente, recuerdan la juventud, pero sin nostalgias, porque la juventud también está llena de caídas y nostalgias y ellos lo saben. La gente de 60 y 70 de hoy celebra el Sol cada mañana y sonríe para sí misma muy a menudo… hacen planes con su propia vida, no con la de los demás. Quizás por alguna razón secreta que sólo saben y sabrán los del siglo XXI.

ECO.53 Oda a la Tierra

Oda a la Tierra, por Fini Casado


La tierra nos está gritando: “parad ya de hacerme daño”
¡No ensuciéis los océanos!, ¡No contaminéis el aire, que ya me estoy asfixiando!
¡No queméis hermosos bosques, que han tardado tanto en hacerse altos y fuertes y los estáis exterminando!
Y a los pobres animales, por favor, no les hagáis daño.
Pasan y pasan los años, la gente sigue corriendo, nadie se para a escuchar mis lamentos y mis llantos.
Un día la madre naturaleza, por fin, dio un grito tremendo: “¡basta ya de tanto agravio,  no soporto más ni un solo momento”!
Y en su condición de madre quiso protegerlo todo. Se limpiaron los océanos, ya no morían los peces.
La atmósfera era tan pura que era un placer respirar. Los árboles en los bosques crecían cada vez más.
 Los animales, confiados, ya no se escondían por temor a que les hiciesen daño.
Las flores en los valles con sus colores brillantes se miraban en los ríos  de aguas exuberantes.

Los pájaros extrañados ante tanta belleza, en un jolgorio de trinos, preguntaron a la madre naturaleza, y ella respondió con humildad: “ha sido todo muy fácil, solo he parado a la humanidad”.

ECO.53 Cambio Climático. Nuevo Comunicado de prensa del IPCC Agosto 2019 (IV)

Cambio Climático. Nuevo Comunicado de prensa del IPCC Agosto 2019 (IV)


(continuación) (ir a parte I)   (ir a parte II)   (ir a parte III)

Seguridad alimentaria

La adopción de iniciativas coordinadas para hacer frente al cambio climático puede suponer la mejora simultánea de la tierra, la seguridad alimentaria y la nutrición, además de ayudar a acabar con el hambre. En el informe se destaca que el cambio climático afecta a los cuatros pilares de la seguridad alimentaria: disponibilidad (rendimiento y producción), acceso (precios y capacidad para obtener alimentos), utilización (nutrición y preparación de alimentos) y estabilidad (alteraciones de la disponibilidad).

"Problemas que se derivarán del cambio climático en el futuro, como la reducción del rendimiento —en particular en los trópicos—, el aumento de precios, la pérdida de calidad de los nutrientes y las alteraciones en la cadena de suministro, afectarán cada vez más a la seguridad alimentaria", manifestó Priyadarshi Shukla, copresidente del Grupo de Trabajo III del IPCC.

"Veremos distintos efectos en función del país, pero las consecuencias serán más drásticas en los países de ingresos bajos de África, Asia, América Latina y el Caribe", explicó.

En el informe se constata que aproximadamente una tercera parte de los alimentos producidos se echa a perder o se desperdicia. Las causas que llevan a esa pérdida o desperdicio presentan diferencias sustanciales entre países desarrollados y en desarrollo, así como también entre regiones. La reducción de la pérdida y desperdicio de alimentos supondría una disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero y ayudaría a mejorar la seguridad alimentaria.

"Algunos patrones alimentarios requieren más agua y tierra y provocan, en comparación con otras alternativas, más emisiones de gases que atrapan el calor", dijo Debra Roberts, copresidenta del Grupo de Trabajo II del IPCC.

"Las dietas equilibradas basadas en alimentos de origen vegetal (como cereales secundarios, legumbres, frutas y verduras) y alimentos de origen animal producidos de forma sostenible en sistemas que generan pocas emisiones de gases de efecto invernadero presentan mayores oportunidades de adaptación al cambio climático y de limitación de sus efectos", apuntó.


(continuará)

ECO.53 Diccionario Murciano Parte XIII (Anexo Ib Ch-E)

Diccionario Murciano Parte XIII  (Anexo I b    Ch-E), por Paco Acosta


Publicaciones anteriores:  A-Be, -Boletín nº 34-;   Bo-Cap, -Boletín nº 35-;   Car-Cu, -Boletín nº 36-;   CHa-D, -Boletín nº 37-;   E, -Boletín nº 38-;   F-J-Boletín nº 39-;    L-M, -Boletín nº 40-   N–Pa,  -Boletín nº 41-;  Pe -Boletín nº 42-;  Pi-Repi, -Boletín nº 44-; Repr-Z, -Boletín nº 48-Anexo Ia  C, -Boletín nº 52-.      Hacer click en el nº de boletín para acceder a ellas. 


CHEPAO (por CHEPADO): Persona cargada de espaldas, con chepa. Cheposo.
CHUMINO: Especie de candil. (Malsonante: Órgano sexual femenino).
CHURRITOSO (por CHURRETOSO): Algo con mucha de suciedad grasienta. Con churretes. Churriento. “Se le ha puesto el pelo churritoso.
CHUYA o CHUYICA: Corte muy fino de jamón, (o madera, o…).

EMPINAR: Levantar, elevar, edificar. Ponerse una persona sobre las puntas de los pies.
ENCANIJAO (por ENCANIJADO): Canijo; con poco desarrollo físico. “Se ha quedado encanijao”.
ENFOSCAR: Oscurecer; enlucir paredes con yeso; anochecer; cubrirse el cielo con nubes.
ENFRASCARSE: Estar muy concentrado en una actividad, sin atender a otra cosa.
ENJARETAR: Bosquejar; encajar; enhebrar un asunto. Hacer algo deprisa o de mala manera.
ENSOFRAO: Sofocado, con excesivo calor. “Vengo ensofrao”.
EREZA: Dentera. Es sinónimo de ‘Tiricia’.
ESCURRIRSE: Resbalarse. “Se ha escurrío”.
ESFARATAR: Desbaratar, deshacer.
ESMIRRIAO (por ESMIRRIADO): Delgaducho, flacucho.
ESOLLAO (por DESOLLADO): Hacerse una rozadura en la piel, al caerse o perder el equilibrio. “Me he esollao”.
ESTROPAJOSO / A: Desaliñado, mal vestido, con ropa sucia. “Va estropajosa”.

(continuará)

ECO.53 ¿Se ha privatizado la "Casa del Faro" del Puerto de Mazarrón?

¿Se ha privatizado la "Casa del Faro" del Puerto de Mazarrón?, por Paco Hernández


Parece que sí. No sé cómo. En toda España se está haciendo lo mismo. Se privatizan torreones históricos, antiguos cuarteles, cosas así... Hay quien está sobre aviso e invierte en eso… Incluso a veces se regala, como el Pazo de Meirás a Franco.
Lo que me interesa resaltar en este caso es que el “Ayuntamiento” tenía que saberlo y haberse hecho con ello, en mi opinión. ¿Por qué? ¿Para qué?
Para defender lo que es común de todos los mazarroneros. Sin duda alguna el entorno del Faro, mejor aún el entorno en donde se encuentra el vértice geodésico que servía antiguamente para hacer los mapas, es el único lugar abierto desde el que se puede contemplar el Puerto con todas sus playas y rincones. Un lugar ideal para hacer una plaza pública con esta magnífica visión.
Ya sé que hay un lugar “de copas” al lado, privado, que se llena todos los días de verano porque aprovecha este mismo encanto…Está bien, a lo hecho pecho. También voy yo algunas veces, aunque mi opción es ya el botellín de agua mineral…
A lo que íbamos, algunos arbolitos elegidos, o toldos, pocos, unos asientos, entorno de seguridad para los niños, para los mayores… y una maravilla para todos, todo el día, para siempre…
La Casa del Faro podría ser un museo dedicado a la historia de la pesca, con maquetas de las diversas artes en homenaje a los pescadores… También podría haber libros (pequeña biblioteca) e incluso un centro de interpretación. Me acuerdo de uno de los miradores más atractivos del norte: el faro de Cabo de Peñas en Asturias, que no se ha privatizado aún. (En Luanco, cerca de allí, hay un pequeño Museo del Mar que está bien, pero ¡le falta… ’fundamento’, que diría el otro!)
Pero todo esto es secundario. Por la importancia de la vista panorámica, lo mejor sería hacer una plaza abierta y el Excmo. Ayuntamiento tendría que plantearse qué quiere hacer allá arriba, en lo que queda del cabezo. Porque lo que sí se ve con toda claridad es que no hay un plan claro de todo el lomo del cerro hasta que cae al Gachero. (¿Quién autorizó aquel poblado, en aquél lugar?) Y ser un poquito más transparentes…
También puede ser un aviso para los de La Azohía. ¡Cualquier día pueden ver una tetería o una ´sala de apuestas’, de las que están de moda instaladas en la Torre de Santa Elena!

¡El que avisa no es traidor… sino avisador!

ECO.53 Falta de mantenimiento en el Yacimiento del "Cabezo del Plomo"

Falta de mantenimiento en el Yacimiento del "Cabezo del Plomo", por Paco Acosta


Es una pena que el yacimiento arqueológico del Cabezo del Plomo de Mazarrón se encuentre en estado de abandono.

A finales de Febrero, el Grupo de paseantes de la Asociación Torre de Santa Elena, decidimos acercarnos a ver el yacimiento. En esta ocasión el grupo era aún más multinacional que otras ocasiones, con presencia de franceses, alemanes y hasta un vietnamita. Todos ellos con interés por conocer este enclave arqueológico de Mazarrón; uno de los pocos que en su día fueron dotados de cartelería explicativa en varios idiomas. Los turistas y visitantes, además del consabido “sol y playa”, podrían conocer los asentamientos que eligieron nuestros antepasados del neolítico, -tan próximo al que hoy en día han elegido nuestros amigos de otros países- y participar en ese ambiente cultural que nos caracteriza como asociación.


Pues bien, el Ayuntamiento de Mazarrón, o quien fuese el responsable, acertó en su día al preparar de una forma sencilla ese entorno, acotando la zona donde se encuentran ubicados los restos de las viviendas que componían el poblado y de la muralla con sus bastiones defensivos, señalando un pequeño itinerario para visitarlos. Y situó unos paneles, pocos, pero en principio suficientes, para explicar la estructura del poblado y las chozas, así como mostrar escuetamente la forma de vida de sus moradores. Todo esto, acompañado de unas estupendas vistas tanto hacia la mar como hacia el interior y los campos próximos a la cercana Rambla, navegable en tiempos de los primitivos habitantes del poblado.

El tiempo ha pasado, y ha afectado a los carteles. Lamentablemente el esfuerzo realizado no ha tenido “mantenimiento” y actualmente lo que en su día mostraban los paneles es totalmente ilegible.


Mala imagen la que estamos dando a nuestros visitantes interesados en lo cultural… 







ECO.53 Historias del Cantón Murciano. La Acuñación de Moneda

Historias del Cantón Murciano. La Acuñación de Moneda, por Paco Acosta


Posiblemente una de las “cosas” más divulgadas del Cantón Murciano sea la acuñación de moneda que éste realizó en plena revolución cantonal. Y probablemente eso se deba a que tener “moneda propia” ha sido desde siempre una aspiración de todo gobierno nacionalista, aunque la osadía de acuñar moneda no resultara algo sencillo para un gobierno rebelde en guerra.  

Lo más simple es la emisión de “papel moneda”, que se supone respaldado por un valor sólido almacenado en unos depósitos propios. Pero cuando el gobierno de la nación, “los centralistas” en el argot de los cantonales, tiene sitiada Cartagena y cada día que pasa la Junta revolucionaria tiene más dificultades para, mediante incursiones navales “recaudatorias” a las poblaciones vecinas (Alicante, Almería,…), conseguir suficientes recursos económicos con los que sostener la contienda, los “billetes de papel” que se pudieran emitir, y se emitieron en forma de “vales”, no debían convencer demasiado a los “proveedores” de alimentos o de material bélico.



La única solución que se tuvo fue la aprehensión de toda la plata disponible y ponerse a acuñar monedas. Toda la sierra minera junto con las minas de Mazarrón, era una importante suministradora de este metal, y junto con la incautación de objetos de plata y la gran cantidad de este metal existente en los depósitos de la fábrica de desplatación que el Marqués de Villamejor poseía en Santa Lucía, sirvieron a estos efectos. La plata y las monedas de plata, por su propio valor intrínseco, sí que iba a ser aceptada en las transacciones comerciales y para el pago de las soldadas.

Aunque se intentó en un principio, no era cosa de, como en la antigüedad, ir soltando trozos de plata en bruto, o barras / lingotes, valorables por su peso. Una “moneda establecida”, permite por su reconocimiento de las estampaciones de cara y cruz, asociarla a una cantidad fija de metal noble y por tanto tiene un valor intrínseco, que debe sostener su valor facial.

Y aquí viene la anécdota que sustenta este artículo. Para acuñar la moneda propia, había que buscar a alguien con suficiente práctica en estos menesteres. No resultó fácil.

Incluso se contactó, para aprovechar su experiencia, con un falsificador de moneda –de nombre Cipriano Fernández Rufete- que se encontraba confinado en la prisión de Cartagena.

Al final, tras varios intentos fallidos o muy rudimentarios se decidió no grabar figura alguna en las monedas. La fábrica oficial de moneda, utilizando las máquinas de estampación para útiles de barcos, se situó en los almacenes del Arsenal, donde, desde primeros de septiembre de 1973, se obtuvieron monedas de “duro” -esto es cinco pesetas- (posteriormente se acuñarían monedas de “diez reales o medio duro”). Se llegó a afirmar que hubo días que se acuñaron diez mil monedas de duro. En la primera quincena de octubre esta moneda ya circulaba por Cartagena. Los cantonales se jactaron de que sus monedas contaban con mayor peso y mejor ley que las correspondientes emitidas por el gobierno de la nación.

 

También hubo emisiones en otros pequeños talleres, que se pueden considerar como “falsa moneda cantonal”, ya que contaban con menor cantidad de plata que las emitidas en el Arsenal.

La acuñación de medios duros comenzó al final de la etapa cantonal, cuando ya eran constantes los bombardeos sobre la ciudad. Esta es la razón de que se acuñaran muy pocas piezas de este valor.


En la actualidad el valor numismático de todas estas piezas es muy elevado.