lunes, 22 de julio de 2024

ECO.79 "TURISTAS EXTRANJEROS" POR LA ZONA DE CARTAGENA Y MAZARRÓN, EN LOS SIGLOS XVIII y XIX (XI)

"TURISTAS EXTRANJEROS" POR LA ZONA DE CARTAGENA Y MAZARRÓN, EN LOS SIGLOS XVIII y XIX (XI), por Paco Acosta

(continuación)

 

SAMUEL S. COX (1824-1889)

















Samuel Sullivan COX, norteamericano, (congresista y diplomático, representante de los EEUU ente el imperio otomano) da el perfil del clásico trotamundos, que encuentra cuestionable (desde su “superior perspectiva gringa”) gran parte de lo que observa directamente o “conoce” a través de sus lecturas de viajeros anteriores, o curiosamente se extasía -o se sorprende- ante cosas de las que no tiene una idea preconcebida. Hasta ahí, uno más de esos viajeros que aportan poco más de una recopilación generalista. Sin embargo resulta chocante el título que le adjudica a su obra “Search for Winter Sunbeams: in the Riviera, Corsica, Algiers and Spain”, que publica en 1869. En eso se adelanta un siglo al turista de invierno que busca el sol….

De Cartagena dice “Cartagonova era una de las ciudades más ricas del mundo. No por su vidrio, esparto o pesca, -que ahora da empleo a la mayoría de la población- sino por sus minas de plata y plomo, de las que al penetrar en la bahía, podemos ver columnas de humo procedentes de chimeneas situadas en las áridas montañas, bajo las cuales estas viejas y durante mucho tiempo abandonadas minas, vuelven a ser reactivadas”. Y a continuación “de estas minas sacan fabulosas sumas de dinero”. “La minería ha dado lugar a un considerable comercio con Inglaterra. Trescientos barcos carboneros vienen aquí cada año” … ”carbón que es utilizado en las explotaciones”.

Cuando bajamos a tierra encontramos una multitud preparada para recibirnos, pugnando por el honor y la propina de llevar nuestro equipaje al hotel; el hotel solitario -y muy modesto- nos acogió tras muchas horas de espera para lograr franquear la oficina de aduanas”… “descubrimos que el nuevo Gobierno español, había concedido la exención del pago de los impuestos portuarios, además de otras exigencias, a todos los barcos extranjeros”. 

Al pasear por Cartagena observa a la gente “peculiar y pintoresca, todos tienen aspecto árabe: no por llevar turbante, sino en lugar de éste, un pañuelo de colores atado en torno a su cabeza”. Y sigue con la descripción de su atuendo: ”una manta cruzada, de listas como las escocesas, o de un rojo llamativo y siempre llevada con gracia. Sus pies casi descalzos, pues llevan un tipo de sandalia árabe, hecha de cáñamo y atada con cintas cruzadas sobre sus pies desnudos; generalmente todos sus dedos quedan fuera menos el gordo. El fajín pretencioso es inevitable, pero ¿cómo podría yo describir ese extraño sombrero negro de terciopelo parduzco? AL verlo tu mente imagina una fuente redonda con sus bordes vueltos unas tres pulgadas hacia arriba, y encima de ella, un bol de forma cónica boca abajo. Si esta descripción es imperfecta, alguna de mis ilustraciones bastarán”. Y en el libro incluye poco más adelante una imagen de la taquilla de venta de entradas para una corrida de toros…






 

PIERRE TCHIHATCHEF (1808-1890)



 

Pierre de Tchihatchef (Pyotr Aleksandroviç Çihaçov), naturalista y geólogo ruso, miembro honorario de la Academia Rusa de las Ciencias, correspondiente del Instituto de Francia, y diplomático, viajó por España en 1877. Tres años después publicó, en París, las memorias de su viaje “Espagne, Algérie et Tunisie”, en forma de cartas a un amigo. 

En sus impresiones del viaje, deja a un lado las descripciones de monumentos, vestidos o escenas costumbristas y se centra en aspectos de índole económico que considera más provechoso divulgar. “La fertilidad del suelo de Cartagena es muy grande, pero tanto la ciudad como sus cercanías carecen de agua. Los intentos hechos para obtenerla a través de pozos artesianos han fracasado, puesto que no se obtiene agua pura si no a profundidades considerables, mientras que el agua suministrada por los pozos ordinarios es ligeramente salobre” … “la mayoría de la población no tiene otra agua que la de los pozos ordinarios. Se ven en gran número en las cercanías de Cartagena, donde a causa de la aridez del clima, el riego artificial llega a ser una cuestión indispensable para el cultivo. El riego es practicado introduciendo en los pozos una rueda provista de cuencos de madera, que se llenan de agua sucesivamente vertiéndola en un estanque…”. Vamos, que este turista ruso-francés en este viaje descubrió ¡la noria! 

Por otra parte, son las minas de las cercanías de Cartagena y su producción lo que más despierta el interés de este viajero. Y saca como conclusión “los antiguos, privados de los recursos de la química moderna, obtenían de las minas de Cartagena resultados bien superiores a los que se dan actualmente, puesto que en tiempos de los Cartagineses daban alrededor de nueve veces más que hoy, y en tiempos de los Romanos, cuarenta veces más”. 

Y sentencia lo evidente: “La ausencia o insuficiencia de vías de comunicación constituye un serio obstáculo para el desarrollo industrial de Cartagena”.


 


(continuará)




ECO.79 EL BALSÓN

EL BALSÓN, por Marco A. Santos Brandys

Hay lugares de singular importancia, podría decirse que son casi "mágicos". El recordarlos frecuentemente, me hace pensar en tener por detrás, más tiempo que por delante, sintiendo el futuro, incierto. En esos lugares pienso con frecuencia y en el tiempo transcurrido sintiendo haberlos perdido. Las personas son insustituibles, pero algunos lugares son recuperables, aunque de forma distinta a lo que en su día, fueron. 

En la finca de vacaciones donde íbamos los fines del verano, con frecuencia pasaba por un lugar al terminar mis excursiones campestres, descansando un rato antes de hacer el último tirón del camino y llegar a casa. Era el balsón de la rambla, en un extremo de la finca, donde se almacenaba el agua de lluvia después de una tormenta, suceso que ocurre raramente en estas sedientas latitudes. En el balsón se almacenaba durante meses, e iba disminuyendo lentamente su volumen con el tiempo. Era un lugar especial al que necesitaba acercarme, y un sentimiento hacía que mis pasos se dirigiesen automáticamente hacia él, como si me llamase. 

El agua allí acumulada y entre los grandes cocones de piedra era cambiante, pero siempre había suficiente como para poder recogerla en cántaros, tinajas o darte un refrescante baño. Proliferaban las cañas y las jaras, los rododendros, las adelfas, los hinojos, juncos y muchas otras plantas de extraños o desconocidos nombres. 

Me acercaba frecuentemente por allí para pasar un rato o a cazar lo que se pusiese por delante, acompañado casi siempre de "Tasca", mi perrita canela, simpático y nervioso cruce de podenco andaluz y “fox-terrier”. La cercanía del lugar a casa y su tranquilidad, hacía que me fuese cautivando, sobre todo a la hora del mediodía, donde se goza escuchando en el silencio del campo, el ruido de las cañas mecidas por el viento, el chapoteo de los animalillos en el agua o el trino de un pájaro cantor. 

Al contemplar el salto de las ranas, el serpentear de las ágiles culebras, el vuelo de las elegantes libélulas, los renacuajos en evolución, las lagartijas y salamandras, el incierto vuelo de las mariposas y el monótono cantar de las chicharras, me quedaba absorto pasando el tiempo quieto bajo el sol y me era difícil perturbar su tranquilidad. A quienes antes molestaba disparando o tirando piedras, ahora me paralizaban, encandilándome largo rato y mi escopeta, muy activa en otros tiempos, se negaba a disparar. 

Empecé a ver un mundo nuevo, entre magia y realidad, al que me era difícil escapar. Atrás quedó el molestar a esos pequeños habitantes lanzando piedras al agua o pegándoles con una vara, etapas por las que cualquier chico tiene que pasar. Pero los años cambian a las personas y aquí, noté el paso de niño, a adulto. 

Mientras, notaba clavarse en mi nuca, los ojos furtivos de los habitantes del lugar ante mi presencia, estudiándome. Al contemplar la naturaleza, mis ojos se fueron transformando al observar el mundo circundante, intentando vislumbrar a los pequeños moradores. Descansando sobre una roca, oía el roce de las jaras, el movimiento de los juncos y el zumbido de las abejas, abstrayéndome e identificándome con el lugar y así, mi identificación aumentaba. 

Camuflándome entre las plantas, me tendí en el suelo de piedras acercándome al límite del agua, manchándome de barro. Noté a las ranas y lagartijas a mi lado, sin temor alguno. Imitaba algunos sonidos y no se asustaban. Al poco, fui notando una lenta transformación y empecé a sudar. Mi piel comenzó a ponerse viscosa y verdosa; mis adormecidos ojos se abrieron y la cara empezó a afilarse. Las uñas me crecieron y la espalda se alargó, sintiendo la imperiosa necesidad de tomar el sol. Arrastrándome entre los arbustos, me acerqué a la orilla del agua contemplando con asombro en su espejo, a un amenazante lagarto mirándome fijamente desde el fondo. Dando un respingo, noté cómo el lagarto me imitaba, mientras me arrastraba por el lodo, sintiendo unos ojos entre los juncos, escudriñando mi comportamiento. 

Con la parsimonia de una cámara lenta, observé cosas antes imperceptibles: lanzar la lengua las ranas para atrapar mosquitos y su salto al agua, el suave posar de las libélulas sobre las hojas, el zigzaguear sinuoso de las culebras entre el barro, el serrar de los saltamontes, las abejas libando entre las flores y el zumbido del panal... Y algo que prestó mi atención, esta vez a cámara rápida, pues el movimiento de unos baladres y un ruido casi imperceptible, me hizo girar la cabeza, sobresaltándome. Un extraño y pequeño hombrecillo a poca distancia, vestido con musgoso ropaje, se acercó al remanso de agua, portando un balde realizado con la cáscara de una nuez, cargándolo del transparente líquido, mientras otro individuo con aspecto más joven, se introducía entre los matorrales, portando en la espalda, una pequeña garba de juncos. 

Ensimismado con la visión y sobresaltado, giré sobre el lodo, sintiendo un peligro. Noté la amenaza de un animal acercándose rápidamente, mientras yo buscaba refugio para protegerme. Pero antes de encontrarlo, él había llegado donde yo estaba, y a punto de sentir su dentellada en mi lomo, después de un ladrido, con su rasposa lengua lamió mi cara y entonces, noté la realidad. Acariciando a "Tasca" con mi mano entumecida miré hacia arriba, me incorporé y comprobé haber estado gran tiempo en ensoñación, sintiendo el paso de las horas con una rapidez pasmosa. 

Inicié el camino de vuelta, acompañado por la perrita, subiendo por el camino que bien conocía y girando la cabeza para mirar de reojo el lugar donde me habían dado la bienvenida, y las gracias, sus habitantes por no perturbarlos. Llegué a casa estando mi familia acabando el aperitivo bajo la pérgola de cañas, disponiéndose a sentarse a la mesa para comer. Y mi madre me preguntó: 

- “¿Dónde te has metido?... te hemos estado esperando.” 

- “Me he entretenido en el balsón,… estaba muy buena el agua y me he remojado...” respondí sin contar toda la verdad.  Luego, al comentarles lo sucedido a la hora de cenar, ella dijo sonriendo: 

- “Deberías escribir esas curiosas cosas que te pasan”. Esa noche, me acosté pensando en el balsón y en mis compañeros de aventuras. 

Hace poco, volví a pasar por "el balsón" y allí noté a mis amigos, esperándome, sintiendo no poder quedarme porque me esperaba una nueva excursión y nuevas aventuras. 

Cumpliendo el deseo de mi madre, hoy escribo esta historia para recordarla y compartirla. Mientras, observo acercarse sigilosamente a una pequeña lagartija elevando su elegante y verde cabeza, mirándome fijamente.




ECO.79 TEATRO EN LORCA: "LOS AMIGOS DE ELLOS DOS"

TEATRO EN LORCA: "LOS AMIGOS DE ELLOS DOS", por A. Fernández García

 


Entre los grandes valores que atesora la histórica ciudad de Lorca y su amplio municipio está el Teatro Guerra. 

Construido en 1861, primero de la Región, por el arquitecto Diego Manuel Molina, con un bello techo decorado por Miguel Reyes y renovado en 1988 por Manuel Muñoz Barberán. Tiene capacidad para 518 personas. 

El 26 de abril, un nutrido grupo en autocar y en coches particulares, pudimos llegar y disfrutar de esa bella pieza de un solo acto (“Los amigos de ellos dos”, de Daniel Veronese y Matías del Federico), que también parece representar un tiempo real. Los dos únicos actores son Malena Alterio y David Lorente. 

Dos parejas amigas se encuentran a cenar todos los jueves desde hace más de doce años. Nicolás y Eli ya llegaron al restaurante, pero sus amigos no.” 

Aquí empiezan las cavilaciones, los análisis y las preguntas de los dos actores. Ellos han sido compañeros en derecho y no aparecen diferencias en sus estudios; pero los éxitos abogadiles de Nicolás distan mucho de los del otro. 

Ellos parecen amigos; ellas también; pero ¿se interesan los aludidos realmente por ellos? El restaurante donde les han citado está a las afueras y cerrado. Cuando los celos asoman a la mente de Nicolás, Eli recibe un mensaje de móvil donde se les dice que están con otra pareja a la que se le presupone más nivel social.




ECO.79 EL SER HUMANO ACTUAL -PRODUCTOR CONSUMIDOR- (XIV)

EL SER HUMANO ACTUAL -PRODUCTOR CONSUMIDOR-  (XIV), por Eladio Chávarri filósofo [1952-2002] en estudio y comentario de Baldomero  López Carrerafilósofo.

 (continuación)

Entregas anteriores en nº 66, nº 67, nº 68, nº 69, nº 70, nº 71, nº 72, nº 73, nº 74, nº 75, nº 76, nº 77 y nº 78   

 


Si los procesos de cultivo de los valores son realizados con acierto, acaban por lo regular en satisfacciones. Realizar con acierto requiere que se cumplan dos condiciones previas: en los seres, “bienser suficiente” y en las vitalidades humanas, “hechura vital suficiente”. En efecto, satisfacción –de satis-facere– significa, ante todo, que uno ha asimilado el valor recibido como un bienser suficiente y también con una hechura vital suficiente. Unas zapatillas de esparto son seres que no tienen una hechura suficiente para vestirse de gala. No son un valor ni producen satisfacción para ese evento. Un niño no tiene hechura vital cognitiva suficiente para entender esta charla, por lo que la verá como un contravalor, un tostón insoportable. 

Satisfacción, por otro lado, significa generación de complacencia, contento, gozo, placer; en suma, un particular bienestar. Una nueva dicha proviene del aumento de la hechura vital y de un nuevo bienser. 

Es preciso señalar que el bienser suficiente, la hechura vital suficiente y su correspondiente bienestar son por naturaleza diferentes en cada uno de los valores recibidos, según que sean biopsíquicos, cognitivos, económicos, estéticos, éticos, lúdicos, religiosos o sociopolíticos.



 

Atracción y satisfacción propias de la estructura modalizada biopsíquica-económica. 

Nuestra situación valorativa es cautivadora: atracción cautivadora, satisfacción cautivadora y de valores cautivadores, siempre que tengan un bienser suficiente desde el punto de vista económico y biopsíquico y una hechura vital suficiente desde las mismas dimensiones. 

 

(continuará)





ECO.79 FIESTAS EN ISLA PLANA VERANO 2024

FIESTAS EN ISLA PLANA VERANO 2024, por Paco Acosta

 




Las fiestas de Isla Plana, organizadas por la Asociación de Vecinos de Isla Plana, se desarrollan una semana en Julio (desde el lunes 15 al domingo 21 -las que “siempre hemos llamado Fiestas de la Virgen del Carmen”-), y otra semana en Agosto (desde el lunes 12 al domingo 18 -en las que celebrábamos las Fiestas de la Asunción de a Virgen-).

Como creo que se podrán leer, sin problemas, las diferentes actividades, verbenas, bingos y demás eventos, únicamente me queda comentar, con una cierta añoranza por mi parte, el que los carteles no recojan también otras actividades que, también atraen la atención, y el disfrute, de numeroso público… Me estoy refiriendo, por ejemplo a la Procesión Marinera con la imagen de la Virgen embarcada, y rodeada de buen número de embarcaciones, haciendo sonar sus sirenas….

 


ECO.79 EL CLIMA Y LA SALUD. LOS ÁRBOLES URBANOS SALVAN VIDAS

EL CLIMA Y LA SALUD. LOS ÁRBOLES URBANOS SALVAN VIDAS, por Cayetano Gutiérrez Pérez

 

La contaminación atmosférica mató 25.000 personas en 2022, en España; 300.000, en la UE; y 9 millones, en el mundo. Mata más que el tabaco o el sida. Por todo ello, el incrementar el número de árboles urbanos es una solución económica, que aportará grandes beneficios, al mejorar de forma significativa la salud física y mental de las personas. 

Decía Heráclito de Éfeso que “La salud humana es un reflejo de la salud de la Tierra”. En otras palabras, que, si cuidamos el planeta, cuidamos nuestra salud. Asimismo, la ONU señala que el acceso a un medio ambiente sano es un derecho humano. Incluso la Constitución Española, en su Artículo 45, nos dice que “Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo”. 

El árbol no niega la sombra ni al leñador” (Proverbio hindú). 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la regla 3-30-300: Las personas deberían ver 3 árboles desde su casa. Cada barrio debería tener un 30% de cobertura vegetal. Nadie debería vivir a más de 300 m. de un área verde. Por todo ello, vamos a describir algunos de los grandes beneficios que tendría el incremento de árboles urbanos, tanto para las personas, como para el medio ambiente: 

Mejoran el medio ambiente: 

·       Mitigan el cambio climático (un árbol maduro puede absorber hasta 150 kg de CO2 al año).

·        Evitan la erosión de la tierra y reducen los riesgos de inundaciones.

·        Promueven la biodiversidad urbana.

·        Aumentan los nutrientes del suelo, enriqueciendo el humus.

·        Proveen de oxígeno al planeta.

·        Facilitan la habitabilidad de las ciudades:

·        Ayudan a enfriar el aire de 2 a 12 °C, evitando 1/3 de las muertes prematuras en verano.

·       Reducen la contaminación atmosférica y acústica, ya que son excelentes filtros para los contaminantes y partículas finas.

·         Los árboles urbanos reducen el daño por polvo atmosférico, que provoca unas 400.000 muertes prematuras por enfermedades cardiovasculares, en el mundo.

·         Mejoran el paisaje urbano y nos regalan sombra y deliciosos frutos. 

Benefician la salud mental y la salud humana:

 ·       Mejoran la salud mental, la memoria y la atención (Un paseo de 50 minutos por la naturaleza mejora la depresión).

·         Los niños que crecen cerca de espacios verdes tienen un coeficiente intelectual más alto. El barrio determina tu bienestar o tus enfermedades, porque, en salud, es más importante el código postal que el código genético.

·         Disminuyen el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer (Vivir a menos de 300 m de una zona verde reduce un 35% el riesgo de cáncer de mama y vivir cerca de zonas verdes reduce en un 16 % el riesgo de sufrir un ictus).

·         Disminuyen la tensión arterial y el estrés, y fomentan la actividad física.

·         Mejoran la calidad de vida y aumentan la esperanza de vida.

·         Un mayor verdor en el barrio reduce el riesgo de miopía y astigmatismo infantil.

·         Disminuirían las muertes de 43.000 personas que fallecen, al año, en las ciudades europeas por la falta de zonas verdes.

·         Vivir en zonas verdes puede elevar la densidad ósea y bajar el riesgo de osteoporosis, por la menor contaminación del aire. 

Beneficios económicos:

 ·         Incrementan el valor de los inmuebles.

·         Colocados cerca de los edificios reducen las necesidades de aire acondicionado un 30% y ahorran entre un 20% y un 50% en calefacción.

 

Como muy bien indica la Asociación Árboles Mágicos, “da igual la razón, planta un árbol, o muchos árboles... y sobre todo cuida de ellos”. 

Si la lluvia te molesta, planta un árbol.

Si el calor te molesta, planta un árbol.

Si te gusta la fruta, planta un árbol.

Si te gustan los pájaros, planta un árbol.

Y si gusta la vida, planta muchos árboles. 

 

Todos buscan sombra, pero nadie planta árboles 

Antes de reforestar ten en cuenta elegir especies nativas, adaptadas a las condiciones del suelo, clima, topografía y disponibilidad de agua. 

Para escuchar a los pájaros no compres jaulas, planta árboles” 

Tenemos que acabar con la poda sistemática, porque es totalmente innecesaria. En la naturaleza los bosques no se podan y en las ciudades solo se deberían podar las ramas que molesten. Son cientos de miles de árboles mal podados, en miles de municipios; y millones de euros malgastados, maltratando a los vegetales. 

Si los árboles dieran WIFI, todo el mundo plantaría árboles, y detendríamos la deforestación.



ECO.79 DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE 2024

DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE 2024, por OIM

 


El 5 de junio de cada año se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente para concientizar y elogiar la acción medioambiental. Este año se ha puesto el foco en la restauración de la tierra y la resiliencia a la sequía y la desertificación. 

La degradación del suelo afecta de manera directa la vida de las personas y sus medios de subsistencia, amenazando la seguridad alimentaria y del agua y provocando migración y desplazamiento. Necesitamos emprender acciones concretas para el logro de un cambio transformador que permita luchar contra la crisis climática y medio ambiental y sus implicaciones sobre la movilidad humana. 

Cada año, millones de personas son desplazadas por las catástrofes. En 2023, los desastres provocaron 26,4 millones de nuevos desplazamientos internos. De acuerdo con el Banco Mundial, sin una acción climática y para el desarrollo, temprana y concertada, más de 216 millones de personas podrían convertirse en migrantes climáticos internos en 2050. Urge emprender acciones concretas. 

La OIM convoca a todos los gobiernos y partes interesadas para abordar la realidad de la crisis climática, brindando soluciones concretas para las personas que ya están en movimiento, para las que desean mudarse y para las que quieren quedarse. 

La migración bien encauzada y las iniciativas para la restauración de la tierra deben ser parte de la solución. Es necesario incluir y empoderar a las personas más afectadas por la degradación del suelo, la desertificación y la sequía en lo relacionado con la toma de decisiones y las acciones correspondientes.