No me gustan... las mentiras, por Paco Acosta
NO me gustan las mentiras,
todas las mentiras, dicho así, en general. Pero entenderéis que ahora me estoy
refiriendo a “las otras”, las que en estos días están tan al cabo de la calle…
La RAE define mentira como una “expresión
o manifestación contraria a lo que se sabe, se piensa o se siente”. O,
según otra acepción, que aprendimos de pequeños: “Decir algo que no es
cierto con la intención de engañar”. Que viene a ser casi lo mismo, aunque,
en esta última se añade un complemento importante: “la intencionalidad”.
¡Es tan fácil mentir!
Es una de las primeras ”maldades”
que aprendemos de niños; “No he sido yo…”. Y es tan común emplear la
mentira para perjudicar al prójimo, (o escurrir el bulto, después de haber sido
“pillado”) que tiene la “categoría” de ser tratada en uno de los mandamientos
recogidos en las Tablas de la Ley: “No dirás falsos testimonios ni mentirás”.
Eso sí, se encuentra en octavo lugar, de los diez….
NO me gustan las mentiras o
“fake news” en las campañas electorales. La información falsa (o la
desinformación) se ha convertido en una herramienta “casi obligatoria” que
amenaza la legitimidad democrática. Pensemos en lo ocurrido en las más
recientes elecciones en EE.UU. o Europa.
NO me gustan los “bulos
políticos” en las redes sociales. No hay que ser muy experto en redes, para
ver cómo líderes políticos españoles (de todo “pelaje”) han difundido mensajes
manipulados en plataformas como X (Twitter), afectando la percepción ciudadana.
Estos mensajes han sido “retuiteados” hasta la saciedad, por otros
comilitones=compañeros de armas en la guerra, para, a través de discursos
falsos o datos tergiversados, se “oriente” (se manipule) a la ciudadanía hacia
opiniones sectarias o decisiones contrarias a sus intereses.
NO me gusta que un “acusado”
pueda mentir ante un tribunal. Sí ya sé que un imputado no está obligado a
decir la verdad ante el juez. Mentir (o no decir la verdad completa) se
considera una manifestación del derecho de defensa del acusado para evitar
incriminarse. Pero a mí no me gusta. Considero que sería más adecuado guardar
silencio. En mi opinión el acusado que miente en un juicio debería ser
“castigado” (como ocurre con los testigos, que han de jurar o prometer decir la
verdad).
NO me gustan las “mentiras
piadosas”, aunque aquí tendría que añadir un “depende…”. Se suelen
decir este tipo de mentiras piadosas (creo que en inglés reciben el nombre de
“mentiras blancas”), para evitar un disgusto o una pena… Suelen tener una
intención benevolente, con el objetivo de evitar herir los sentimientos de
alguien, hacer una verdad más digerible o evitar un daño innecesario. Y aquí
viene lo del “depende…”. A diferencia de las mentiras maliciosas (cuyo
propósito es engañar para obtener un beneficio personal o causar daño, las
mentiras piadosas buscan proteger a la otra persona y mantener la armonía
social. ¿Quién no ha dicho que tienes otro compromiso, para evitar decir que no
quieres ir a.. o con…? O, ante una pregunta directa del tipo ¿Te gusta… o Te
gusta mi…?, no te has escapado por la tangente para evitar herir los
sentimientos del que hace la pregunta. Y otros muchos casos.
Pero tampoco hay que ir por la
calle manifestando a lo bruto “la verdad verdadera”, del tipo “¡¡Qué feo
eres!!”, o “¡¡Hueles fatal!!”, o incluso una opinión ciertamente
relativa, como “¡¡Estás gorda!!”. Ante una pregunta directa al respecto
habría que ser educado, e intentar minimizar los daños…
Por último, NO me gustan las
mentiras en la vida pública, las mentiras de los funcionarios públicos, las
mentiras de los políticos. Pero creo que en esto lo tenemos crudo.
Manifestamos un fuerte rechazo
cuando nos llega la noticia que, por ejemplo, un policía ha golpeado con
violencia a un ciudadano, y ha puesto en su informe que había sido “en defensa
propia”, porque previamente había sido insultado y agredido… (y luego se
demuestra, con imágenes, que no había sido así). ¿Por qué no rechazamos con la
misma fuerza cuando la mentira es evidente en un político?
¡Si al menos se exigieran
responsabilidades al que se le ha pillado en una mentira “pública”! del tipo “Con
Bildu no vamos a pactar”, ¡y se pactó!
o "Jamás va a haber amnistía", y ¡ahí está!
El presidente Clinton de EE.UU. fue enjuiciado y apartado de la vida pública, no por su escándalo sexual con Mónica Lewinsky, sino por mentir...