jueves, 7 de noviembre de 2019

ECO.50 ¡¡¡NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA!!!

¡¡¡NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA!!!, por Paloma Carmona Elizalde

El 11 de diciembre de 2017 conocí La Azohía. Acompañaba a mi cuñada a su paraíso, como ella suele decir. Y después de comer en el porche de su casa a 25 grados, un rato después, vi el atardecer más bonito que jamás había visto. Así que, comprendí que, a ese rinconín de la gran bahía de Mazarrón, ella le llamara “mi paraíso”. Y pensé: “este sitio es mágico”. Al día siguiente, hubo una tempestad que trajo a la orilla una especie de pez enorme y estrelló un catamarán contra las rocas. Pero esa misma tarde salió el sol. Y el atardecer fue aún más bonito. Así que, como ella vive allí todo el año y va a Madrid de vez en cuando, decidí que sería el sitio ideal para vivir. Excepto los meses de Julio y Agosto. Soy del norte y ése no lo pierdo jamás. Y hace menos calor que en esa costa cálida. 

Así que, casualmente, vi una casa que se vendía. Llamé por teléfono y una señora encantadora vino de Cartagena esa tarde a enseñármela. Me encantó. Tenía sitio para mis hijos y nietos; y todo salió perfecto.

Mi hermano me acompañó el día que el camión de la mudanza llegó y descargó allí 127 cajas. Hicimos lo que pudimos en dos días. Era el puente del Pilar. Dejamos todo dentro y así quedó hasta el 11:de noviembre, que me fui yo sola y acabé de ordenar, colocar, regalar algún mueble que no me cabía… Una verdadera paliza, que la ilusión hizo que no lo notara. Los libros, que eran muchos, los tenía en cajas. Me informaron de vuestra Asociación para llevarlos y así lo hice.

Fue para mí lo mejor que me pasó. ¡¡¡Conoceros!!!! Qué gente tan encantadora y con ganas de ayudarme en todo lo que necesitaba al principio.

Yo no iba en las mejores condiciones. Hacia un año que había muerto mi marido. Y tuve problemas con un hermano de él. En fin, cosas que pasan y que parecen increíbles. Allí ya, con todos vosotros hice gimnasia, excursiones, senderismo, cine-forum, etc. Estaba feliz.

Pero llegó el 20 de diciembre y me fui para Madrid con Christiane, mi cuñada, a pasar la Navidad en familia. ¡Y fue tan emotivo ver a mis nietos! Todos me quieren mucho; es recíproco, Fueron momentos tan intensos que, al volver después de Reyes, les empecé a echar de menos; ¡Muchísimo! Vinieron unos días muy feos: el mar, el viento, dejé de fumar… En La Azohía no es fácil comprar. Por allí cerca sólo hay un estanco de una señora mayor que vende lo que le queda. En fin, aproveché la circunstancia para dejarlo. Pero empecé a no dormir, a perder el apetito, a adelgazar... En mes y medio 11 kgs.

Me empecé a preocupar. Y pensé que necesitaba estar cerca de mis hijos, que podría pasarme algo. Cuarenta y cinco días sin dormir es una barbaridad. Así que, el 25 de febrero me santigüé, le recé a San Cristóbal y salí para Madrid. Lo primero que me citaron fue el tema del trastorno del sueño. Poco a poco fui comiendo con algo de apetito, no mucho.

El 22 de junio me vine a Laredo. Es la playa de mi vida; cuarenta y ocho veranos seguidos. Aquí estoy en casa; fue llegar y ese peso que se tiene en el pecho cuando estás con depresión me desapareció. Fue como un milagro... Laredo para mí es el sitio donde he sido más feliz. Los mejores años de mi vida y mis mejores recuerdos están aquí. Eduardo, en lo poco que podía, nos dio un tiempo de oro. Sus vacaciones. Sabía desconectar de maravilla. Y a mi hija mayor la traje con mes y medio. En fin, Laredo es mi casa. Y aquí me he recuperado totalmente. Gracias a Dios, a mi médico y mi gran voluntad.

La depresión es lo peor que me ha pasado en mi vida. No se la deseo a nadie. Perder la vitalidad estando viva. ¡Es horrible, tienes que poner de tu parte todo!

Ahora estoy deseando volver reconciliarme con ese paraíso y veros a todos mis amigos. Y pasar unos días ahí, antes de vender la casa. Mis hijos ya me han dicho que ellos no irían casi nunca, ya que todos sus amigos y los de sus hijos están aquí en verano. Así que, si no vamos nadie en verano, yo tampoco en invierno. Después de pensarlo bien, he decidido venderla. Pagar todo el año los gastos fijos... Con Laredo ya tengo bastante. Y alquilarla no quiero. Si viviera en Cartagena o Murcia, quizás. Pero viviendo en Madrid... no quiero. Podría pasar cualquier cosa en cinco horitas de coche.

Pero estoy ilusionada con ir ahora en septiembre. Y bañarme en ese Mediterráneo calentito que ni siquiera pisé.

Lo mejor de haber ido por ahí a vivir fue conocer a unas personas estupendas, todos vosotros. Tan cariñosos y dispuestos a echar una mano en todo. Y las risas. Y el cine. Eso ha sido lo mejor de esta historia. Y volveré en otoño o primavera. A veros y hacer alguna cosa con vosotros…, aunque sea gimnasia. ¡¡¡O ganchillo!!!

Yo estuve mal unos meses; pero eso se olvida rápido... y me quedo con lo bueno, mis amigos cartageneros y hasta un paisanin… Antonio.... Al que tengo que dar las gracias por muchos y buenos consejos.

Así que nada, fue una equivocación. Además, el que no se arriesga…, no cruza la mar. 

Os quiero. Azohieros.

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