miércoles, 22 de abril de 2020

ECO.53 CARLANTUM 2020. XVIII Jornadas de estudio sobre Mazarrón

CARLANTUM 2020. XVIII Jornadas de estudio sobre Mazarrón, por Paco Acosta

Un año más, por estas fechas, se han celebrado las Jornadas de estudio sobre Mazarrón, que organiza la Universidad Popular.


Este año ha sido cinco días con conferencias y uno con la presentación de las actas de las XIV jornadas.

·      17 Febrero: Retrato psicosocial de un pueblo, por Carmen Navarro.
·     19 Febrero: Los trenes mineros de Mazarrón: la línea de Morata a Parazuelos, por Miguel Mateo.
·    21 Febrero: Etnografía y arqueología submarina en el litoral de Mazarrón, por Francisco Ureña.
·    24 Febrero: Las cartas de Bonmatí: historia de un miembro de la Cruz Roja en el siglo XIX, por Daniel Moreno.
·   26 Febrero: Riesgos naturales de Mazarrón: sequías, inundaciones y otros fenómenos, por Daniel Moreno.
·    28 Febrero: Presentación del libro con las Actas de las XIV Jornadas.

De todos estos días, a mí me ha llamado la atención la relativa a la arqueología submarina de Mazarrón, no tanto por su contenido (es bien conocido por todos la abundancia de pecios y restos en nuestras costas), sino por la estructura de la ponencia, que fue realizada en una amena forma de entrevista. Juan Francisco Belmar, con sus preguntas y aclaraciones, fue sacando de Francisco Ureña bastante de lo mucho que conoce el fondo marino del litoral mazarronero y su riqueza en yacimientos arqueológicos aún por explorar.


Hay que destacar el esfuerzo de los responsables de Universidad Popular de Mazarrón, al “buscar” ponentes y temas de interés relacionados con el Mazarrón tanto actual como histórico, con sus gentes y sus costumbres, los pocos monumentos y casas señoriales que nos quedan y la añoranza por no haber conservado los que tuvimos,… En total casi 100 ponencias en el conjunto de jornadas. Y estos responsables se encargan, además, de la publicación de estas ponencias para queden reflejadas en los correspondientes libros, eso sí, editados con algo de retraso…

ECO.53 Los trenes mineros de Mazarrón: La línea Morata - Parazuelos

Los trenes mineros de Mazarrón: La línea Morata - Parazuelos, por A.F.García



Miguel Morales Mateo es muy conocido en el municipio de Mazarrón, sobre todo en el ámbito cultural. Bajo su dirección y la de Juan Francisco no pocos de nosotros hemos hecho el recorrido del tramo, objeto de esta conferencia.
Empieza Miguel justificando la expansión de las explotaciones mineras en la zona por cubrir las necesidades del mineral de hierro por las Guerras Carlistas de la época que habrían dificultado o impedido el obtenerlo en los ricos yacimientos de Vizcaya.

De manera  ordenada  y apoyándose en diapositivas,  nos expuso los cabezos y espacios mineros donde se extraía el mineral, sin la debida entibación, por el método que apodaban de robo. Nos da eso una idea en lo que supuso en materia de seguridad y condiciones laborales. Se acercaba por rampas y carretas hacia el tren, que, partiendo de Morata, superaba, no sin dificultad la Sierra de las Moreras, y descendía después por Pastrana, donde aún se consigue ubicar lo que había sido una estación, hasta Parazuelos, donde se cargaba en barcazas. Éstas acercaban el mineral a un buque de carga, pero terminó habiendo un dique embarcadero con sus raíles. Este tren, instalado por una empresa inglesa, funcionó entre 1892 y 1942  Parece que no era plenamente rentable, lo que explica que fuera mixto, llevando también viajeros. Y eso no venía mal socialmente en aquella época, escasa en medios de desplazamiento. 

ECO.53 Etnografía y Arqueología submarinas en el litoral de Mazarrón

Etnografía y Arqueología submarinas en el litoral de Mazarrón, por A.F.García


Me impresionó positivamente la conferencia de Francisco Ureña Martinez en las pasadas jornadas de CARLANTUM, que tuvo por título ETNOGRAFÍA Y ARQUEOLOGÍA SUBMARINAS EN EL LITORAL DE MAZARRÓN: LA CONSTATACIÓN DEL POBLAMIENTO EN LA ANTIGÜEDAD A TRAVÉS DEL REGISTRO MATERIAL.

Se trata de un hombre maduro, bien conservado, buceador desde niño al estilo tradicional, que, pese a vivir actualmente en Murcia, viene a Mazarrón con frecuencia y por temporadas, a disfrutar retomando esta tarea.
Empezó hablando de sus recuerdos de juventud, las primeras edificaciones y establecimientos entre el Puerto y Bolnuevo, lo que sorprende a quien lo ha visto casi completamente edificado como está hoy.
Me impresionó cuando hablaba de la pesca y la abundancia y variedad de peces, especialmente el pez golondrina, cuya existencia ni siquiera sabía y que, siendo volador, era fácil de capturar en trampas.
Sin embargo, mi admiración y aprecio se elevó al oírle hablar del barco fenicio del que fue descubridor y cómo había seguido la evolución del espacio submarino de la costa dentro y fuera del agua, identificar valiosos objetos arqueológicos y situarlos en una época.
Me he quedado con la impresión de haber escuchado a un valioso arqueólogo que se hizo a sí mismo, siguiendo la estela de Luis Siret, Saturnino Agüera… y algunos más entre los que había varios allí presentes.


Según indicó, al igual que toda la costa de la bahía de Mazarrón está plagada de yacimientos arqueológicos en superficie, los fondos del litoral tienen una correlación casi exacta con éstos. Mencionó la riqueza en pecios y abundancia de restos procedentes de arrastres de las ramblas, o de asentamientos que han quedado sepultados por las aguas, que tiene perfectamente localizados, pero que no quiere divulgar para evitar el pillaje y su destrucción. No obstante citó como puntos principales, los entornos del Cabezo del Castellar, la Punta de los Gavilanes, La Isla, el Monte del Faro y los acantilados junto a La Azohía.


Me parece detectar un cierto tono de queja al tratar el tema de los barcos fenicios de Mazarrón. No quiere hablar con resentimiento, pero deja caer que toda la gloria se la han llevado otros, cuando él fue el que habló de la existencia de ese pecio a los arqueólogos que realizaron la excavación submarina para sacar de su entierro submarino el que ha sido el barco fenicio rescatado más antiguo del mundo. Ahora comenta que está intentando que se construya un museo en Mazarrón y que retorne aquí. Para los que lean esto y no lo sepan, el barco fenicio nº 1, se expone actualmente en ARQUA, el museo de arqueología submarina de Cartagena. El barco fenicio nº 2 permanece en el fondo del mar, a una profundidad tan reducida, que para conservarlo y preservarlo de expolios, ha sido recubierto con una jaula o enrejado metálico. A intervalos regulares éste se abre para comprobar su buen estado de conservación, y se vuelve a cerrar. El mar y la arena lo han mantenido así durante siglos, y así debe quedar.

Y gran parte de los viejos del lugar conocen que desde su juventud sacaba ánforas enteras de los alrededores de La Isla. Dicen que algunas las vendía, otras las tenía expuestas en el establecimiento hotelero de sus padres, y cuando lo de los barcos fenicios, las cedió a ARQUA. De vez en cuando lo visita para ver a “sus” ánforas, aunque en algunas ocasiones no las ha encontrado expuestas.

Resulta curioso, cómo un joven buceador que sacaba ánforas antiguas ha pasado a ser un estudioso de la arqueología, conocedor profundo de los indicios que permiten datar los restos, sean cerámicos o no, y catalogarlos según las distintas culturas que poblaron desde muy antiguo nuestro litoral mazarronero. En la charla vino a confirmar que sus descubrimientos submarinos, confirman las hipótesis de los asentamientos y poblaciones en el litoral, en las diferentes ubicaciones y en las distintas épocas, ya que existe una estrecha correlación entre los materiales encontrados en superficie y lo que él tiene localizados en el fondo del mar.


Es defensor del buceo a pulmón, práctica que está enseñando a sus nietos, a los que quiere trasmitir sus secretos submarinos…

ECO.53 Sabina y el "Miliciano" -cuento- (II)

Sabina y el "Miliciano" -cuento- (II), por Eva Sevilla Cervantes


(continuación)

El recovero estaba en la era frente a la iglesia atendiendo a sus muchas clientas cuando un joven se le acercó y le pidió un espejo. El hombre rebuscó en los serones del burro y sacó una pieza de metal, muy pulida, la limpió con el revés de la manga y se lo ofreció al muchacho poniéndoselo en la mano para que lo viera bien. Le encantó, su brillo semejaba el chisporroteo de la sonrisa de Sabina y era menudo como su cuerpo. Matías conocía a Sabina mejor que ella misma, ya se había encargado de indagar por su cuenta. Entonces, besando el espejo se lo apoyó en el corazón. Llévaselo a Sabina, la hija del pescador de la Azohía, de mi parte… de Matías el miliciano. Ella ya sabe  -le dijo a Juan. ¡Claro que lo haría! Y añadiría en su relato el entusiasmo que Matías mostraba haciéndole aquel obsequio.
Sabina había subido a la torre a llevar un odre de aceite, el último de la temporada pasada. Tendrían que esperar la cosecha de septiembre para conseguir más y estaban en mayo, pero su madre era muy pesada y se le antojó que era importante. Este tipo de tareas las hacía su padre. Podían esperar su regreso para cargar estas cosas pero… no, le tocó a ella. El sendero empinado no le facilitaba la labor. De vez en cuando paraba y tomaba aliento y aprovechaba para coger unas ramitas de orégano que olía mirando al mar. Oteó el horizonte en busca del latino de su padre. Frunció el ceño, no lo veía y el sol ya picaba en lo alto. Lo cierto es que estaba preocupada. Solo llevaba agua para una jornada y ya eran tres días los que andaba en el mar. Era demasiado tiempo y sin provisiones. Sería por eso que su madre con los nervios a flor de piel se dedicaba a poner lamparitas de grasa a todos los santos que conocía. Si, sería eso.
La madre de Sabina estaba con Martin, un viejo pescador que malvivía desde que un cabo se soltase del cabrestante en una levantá de la almadraba y de un latigazo, le abriera la barriga de lado a lado. Las tripas no llegaron a aflorar y los compañeros, con camisas y cuerdas que le ataron alrededor evitaron que muriera desangrado. Desde entonces estaba postrado en la cama. Él ya se sentía cansado pero aquella vecina, no dejaba de ir cada día. Lo lavaba, le cocinaba y a falta de un médico, ella era la que luchaba con la infección que poco a poco lo iba consumiendo. Martin, mi marido lleva tres días de faena –murmuró la mujer. Sopla levante, lo veo por la ventana –contestó él con gesto serio porque, en su juventud había escapado del pirata a malas penas. La primavera los empujaba suavemente hasta la costa del Cabo Tiñoso y Cala Cerrada, se usaba de abrigo mientras hacían sus bárbaras incursiones en tierra. Coge a tu hija y refugiaros en la torre hasta que veas llegar a tu marido. No te demores  -añadió- yo esperaré pacientemente en la cama, con mi viejo cuchillo de limpiar pescado. Voy a darle otra utilidad.

Sabina ya había atado el odre al extremo de la soga que pendía de la polea en lo alto del torreón. Ahora, agarrándose, tenía que trepar por los nudos hasta el acceso en la primera planta. Una vez dentro, por la escalera de caracol subió a la terraza y con la polea izó el pesado odre. Lo dejó apoyado en el muro y volvió a buscar a su padre en la lejanía. Miró los acantilados por si hubiera rastro de él en las rompientes, pero no, no lo encontró. Soltó la cuerda hasta las rocas del monte, ”preparada para cualquier cosa” según su madre y cuando se disponía a bajar, vio una nubecilla de polvo que se levantaba por Bocaoria… Sí, era Juan el recovero, venía del Campillo. Sabina se apresuró a salir de la torre y por la falda del cabezo Panadero a todo correr, atajó el camino y en un santiamén estaba delante del hombre. Agitada lo saludó apremiándole para que le enseñara las telas de moda, necesitaba un vestido nuevo. Juan la miró con un gesto picaruelo y le comentó, que alguien le enviaba un regalo. Sabina sabía que su madre de vez en cuando encargaba botones de nácar para sus camisas y cintas de colores que le adornaban el pelo; pero Juan, con el tono y la mirada que le había echado se refería a otra cosa… ¿Qué es Juan? –le insistió Sabina- Tú sabrás a qué te dedicas cuando vas a por agua al Cañar… dijo Juan con cierto retintín. La joven se sonrojó y el recuerdo del muchacho en el manantial la hizo olvidarse del odre y todo lo demás. Bajó la mirada y Juan le dio el espejito. Ella lo miró y se lo puso en el corazón que latía sin control. Se llama Matías y es miliciano. -Creo que tiene un interés serio hacia ti- añadió Juan y Sabina flotó en otra nube dirección a su casa.
La madre de Sabina con un nudo en la garganta la buscaba en la playa, en las rocas, en el muelle. No podía perder tiempo. Corrió a su casa y preparó un ato con queso y pan. Le amarró las patas a la cabra y se la echó al cuello. Cogió la capa roja de su hija y salió sin cerrar mirando a todas partes por si la joven aparecía.


(continuará)

ECO.53 Música por favor: La llegada de los Beatles a EE.UU. (y II)

Música por favor: La llegada de los Beatles a EE.UU. (y II), por José Rodríguez Millán

(continuación)

Sullivan recibió a Brian Epstein, quien le ofreció a los Beatles a cambio de que el grupo fuera la atracción principal de su programa de televisión. Teniendo en cuenta que, en aquel momento, los artistas británicos no eran muy apreciados en América, la petición parecía un poco temeraria, pero  Epstein no estaba dispuesto a aceptar otros términos. Sullivan accedió a incluirles en su programa en febrero de 1964. Le salió barato: sólo pagaría los billetes de avión y una pequeña cantidad por la actuación, corriendo Epstein con todos los demás gastos. Veremos más adelante que fue un buen trato para todos
En paralelo, aparece Alan Livingston. La compañía EMI Inglesa había comprado la Capitol Records americana. El acuerdo de compra indicaba que Capitol tendría derecho preferente de distribución sobre cualquier artista ingles de EMI, como los Beatles. Capitol no conseguía éxitos con los artistas de EMI, hasta que Epstein llamo a Livingston. Haciendo uso de su astucia de manager, Epstein consiguió de Capitol 40.000 dólares (entonces una cifra enorme) para promocionar en América el último single de los Beatles “I want to hold your hand”. El disco salió el 26 de diciembre de 1963. Esa era la primera vez que la mayoría de la gente escuchaba a los Beatles en EEUU. Capitol se comprometió además a promocionar su difusión radiofónica por todo el país. Tardó sólo tres semanas en convertirse en número uno. Simultáneamente, la revista “Life” publicó un artículo sobre la banda a final del 63. La bola de nieve se hacía más grande.
Además, los Beatles tenían muy claro lo que querían de América. Paul McCartney: “Una de las primeras cosas que le habíamos dicho a Brian (Epstein) era que no iríamos a Estados Unidos hasta tener el número uno… Sabíamos que seríamos capaces de entrar sin llamar a la puerta… Pero no esperábamos esa reacción en el aeropuerto”. El 7 de febrero de 1964 los Beatles fueron recibidos por 3.000 fans histéricas en el aeropuerto JFK de Nueva York.
Al cabo de dos días aparecieron en el Ed Sullivan Show. Ese programa tuvo la mayor audiencia de la televisión americana hasta ese momento: 73 millones de espectadores. Actuaron en directo dos días más tarde en Washington, repitiendo el día siguiente en el Carnegie Hall de Nueva York. El 23 de febrero fueron a Miami, donde había 5.000 personas en el aeropuerto. El 16 de febrero repiten con dos actuaciones en el Ed Sullivan Show, con una asistencia estimada en el estudio de televisión de 2.600 personas.
El 4 de abril, los Beatles tenían las cinco posiciones tope en las listas de Cashbox, la lista de éxitos más importante de EEUU, consiguiendo además tener siete discos simultáneamente en el top 100 de singles. Alan Livingstone: “No puedo decir que los 40.0000 dólares de promoción fueran de gran ayuda, ya que todo era un gran impulso que no podías parar aunque lo intentaras. Con un artista nuevo se lanzaban 5.000 copias iniciales. Con un artista importante, de 25.000 a 50.000 unidades. Después del programa de Ed Sullivan, sacamos un millón de copias de cada disco, y por supuesto, se habrían vendido muchísimas más. Nunca hasta entonces se habían sacado un millón de copias por adelantado, pero esa era la audiencia de los Beatles”.
Ese mismo año, en verano, los Beatles hicieron una gira de 26 conciertos a lo largo de todos los Estados Unidos.  En 1965 repitieron gira; en una de esas fechas de 1965, Bernstein vendió 55.600 entradas en un único concierto en el Shea Stadium de Nueva York, récord de asistencia a un concierto de rock en aquel momento.
El éxito fue apoteósico.  El resto es historia.
Jann Wenner, director de la revista americana “Rolling Stone”, en el libro-entrevista “Lennon recuerda” de 1971: ¿Por qué piensas que el impacto de los Beatles fue mucho mayor en América que en Inglaterra?
John Lennon: “Porque nosotros ya éramos realmente profesionales cuando llegamos aquí. Ya habíamos aprendido el juego, Ya sabíamos cómo manejar a la prensa. La prensa inglesa es la más difícil del mundo; estábamos preparados para manejar cualquier cosa… Vinimos aquí y nadie escuchaba rock and roll o música negra en América. Veníamos a la tierra en la que todo había nacido y nadie tenía ningún interés en ello… Nosotros sentimos que teníamos la fórmula; lo que tenían que hacer era escucharnos”.
Cincuenta y cinco años después, en 2019, hace pocas semanas, los Beatles han sido nº 1 en EEUU y en Gran Bretaña con una lujosa reedición del ”Abbey Road” de 1969, que seguro que cuando salgan estas líneas ya habrá salido también en España, para el mercado de Navidad. La Beatlemanía no se acaba....

Las recomendaciones musicales de esta entrega son:
Abbey Road                                               (The Beatles)
Fuente y caudal                                         (Paco de Lucía)
Shadows and light                                     (Joni Mitchell)
This year’s model                                      (Elvis Costello)
Wildflowers                                               (Tom Petty)


ECO.53 Covid-19

Covid-19, por A.F.García

Estamos viviendo el avance vertiginoso de la pandemia del corona virus en el mundo y, especialmente, en nuestro país. Estoy convencido que tal magnitud nos ha sorprendido y pillado a todos, incluidos los dirigentes políticos y el personal sanitario, heroicamente entregado, y más según avanza este mal.
Debemos ser conscientes, responsables y colaborar seriamente en seguir las instrucciones. El mirar atrás para juzgar que ha habido retraso o a debatir si las medidas son las más adecuadas no conduce a nada positivo. Estas medidas se han aplicado más o menos en situaciones similares. De esta pandemia, no se conoce la causa, la naturaleza y la aplicación de un remedio directo hasta el momento. Es global y no ha llegado al final. Tengamos confianza en que la ciencia y la medicina a nivel mundial descubran la causa, la naturaleza y el remedio.
Cada uno sabe como debe velar por su cuerpo, su persona y sus seres queridos. Pero si no colaboramos en un esfuerzo común, es más difícil que el progreso negativo se invierta hasta desaparecer.
Todos y cada uno de nosotros sabemos más de una sencilla manera de ejercitar su cuerpo (gimnasia, chikung, yoga,…) sin salir del domicilio y cuidar su mente (lectura,…).

Desde la asociación indicamos que, superado lo más duro, retomaremos las actividades.


viernes, 20 de marzo de 2020

EL ECO DE LA TORRE nº 52

EL ECO DE LA TORRE



A.R.D.C. Torre de Santa Elena


Boletín Informativo número 52

Enero - Febrero 2020
             Puedes ver los títulos de los artículos en el Índice de los artículos del año 2020

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