LA INVESTIGACIÓN Y LA INDUSTRIA ALIMENTARIA, por A. Fernández García
Supone casi el 3% del PIB y un 22% de la producción industrial española. Estas pymes o empresas familiares que un 77% tienen menos de 10 empleados; trabajan desbloqueando el potencial de la fermentación dirigida llevando a cabo un sistema alimentario más eficiente y circular.
La industria alimentaria española tiene una posición muy sólida en el sector manufacturero y, en general, en la economía. Dominan las pymes y las microempresas, muchas de ellas familiares.
Moa Foodtech simboliza la innovación y la búsqueda de soluciones sostenibles en un negocio que consume muchos recursos y genera gran cantidad de desechos. “Usamos la inteligencia artificial y la biotecnología para crear productos con los que suplir las necesidades de un mundo cada vez más poblado y que ayuden a reducir los residuos que generamos”.
Las ‘foodtech’ españolas se
dedican al desarrollo de proteínas vegetales, a la fermentación de precisión, a
alimentos funcionales. Sus principales características son:
Aprovechamiento de residuos y subproductos.
Las tecnologías más usadas son la inteligencia artificial y la biotecnología.
Las lideran personas con 42 años de media, con experiencia en el sector y con un 58% de equipos liderados por mujeres.
En 2024 ha dado trabajo a 474.600 personas con un alto porcentaje de contratos indefinidos.
Se está pensando en un futuro donde se está perdiendo el hábito de cocinar.
Un sector estable que dinamiza las zonas rurales.
Una demanda permanente. Este sector de bienes esenciales tiene la ventaja de mantener su actividad, aunque se produzcan cambios profundos en la economía, como crisis y recesiones.
Las exportaciones están
creciendo. El comercio de productos españoles en el exterior casi se ha
duplicado entre 2014 y 2023. En total, el 17% de las exportaciones corresponden
a alimentos y bebidas, lo que demuestra el éxito de la internacionalización de
los productos relacionados con la cocina española.
Motor económico de la España rural. Las empresas de este sector tienen presencia en el 70% de los municipios de la llamada España vaciada, de acuerdo con la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas.
Alto nivel de tecnificación. España se consolidó en 2024 como el tercer país de Europa con mayor cantidad de robots industriales, solo superado por Alemania e Italia, de acuerdo con la Federación Internacional de Robótica. El de la alimentación y bebidas destacó en 2024 como uno de los de mayor adopción de estas soluciones. Actualmente este sector representa el 10% de las instalaciones de robots industriales.
Amplia gama de productos de calidad. La industria produce y transforma productos básicos hasta los más exclusivos, denominados premium. Y destaca por su calidad.
Además, España es el tercer país
de la Unión Europea con más denominaciones de origen e influye en el
posicionamiento de la marca España en el mundo de los alimentos.
Cómo atender las nuevas demandas de los consumidores
Rejuvenecer la mano de obra. Los mayores de 45 años concentran ya el 49% del empleo. Influye en ello el hecho de que muchas plantas y explotaciones estén ubicadas en zonas rurales donde hay una menor oferta de servicios y menos oportunidades profesionales para las parejas.
Adaptarse a las nuevas exigencias de sostenibilidad. La presión para reducir el impacto ambiental y optimizar recursos productivos es mayor. Una nueva generación de consumidores está cambiando las reglas de juego. Demandan alargar la vida útil de los productos, ofrecer más variedades o envases más sostenibles.
Responder a los nuevos hábitos de los consumidores. La demanda de productos sin gluten, sin lactosa, sin azúcares, funcionales, veganos o de producción ecológica por parte de los consumidores exige a los fabricantes adaptar sus negocios a nuevas formas de producción y fabricación.
Potenciar el ecosistema innovador. El número de start-ups crece en el sector, el año pasado aumentaron un 5% respecto al año anterior, pero la inversión retrocede un 31,3%. Esta bajada se debe a un trasvase del interés de los inversores hacia start-ups dedicadas a la IA, de acuerdo con el informe del ICEX.
Combatir la dependencia del mercado exterior. Las crisis internacionales, guerras o los aranceles impactan en las exportaciones. Durante su primera legislatura como presidente de Estados Unidos, Donald Trump elevó los aranceles para la aceituna verde y el aceite de oliva hasta el 25%, lo que supuso un problema para los productores españoles que vieron mermadas sus ventas. Y en esta segunda es incomparablemente peor; ha trastornado el mundo.
Comenta Bosco Emparanza,
cofundador de MOA Foodtech, sobre la necesidad de innovar: “Vamos a ser
10.000 millones de personas en el mundo en 2050 y no hay campos para
alimentarnos, pero quizás con otro tipo de tecnologías podamos sacar más valor”.

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