PELICULA “EL CAUTIVO”, por Marco A. Santos Brandys
Al conocer el estreno de esta película, me interesé por
saber más sobre la misma antes de decidir ir a verla. Sobre todo, por el hecho
de que su director sea Alejandro Amenábar.
Al saber que este director
declarado homosexual, cuyas producciones suelen estar financiadas por el
Ministerio de Cultura okupado por el impresentable Urtasun, decidió inventarse
la biografía de Cervantes asignando al personaje la condición de homosexual,
decidí no ir a verla.
Absolutamente nada ¡NADA!, en la
vida real de Miguel de Cervantes, hace pensar que fuera así. Ni durante su
cautiverio en Argel, donde además cuidaban a los prisioneros para poder cobrar
un rescate, ni nunca.
Esta película rodada parcialmente
en Valencia y financiada mayormente con fondos de RTVE, del Gobierno de España
y de la Comunidad Valenciana (es decir, con dinero de nuestros impuestos) y
dirigida por Amenábar, constituye un nuevo insulto a la verdad y a la
inteligencia. Y un nuevo acto de sectarismo de la Izquierda.
El hecho de que Amenábar se
sienta, presuntamente, orgulloso de su condición de homosexual, no le da
derecho a inventar y falsear la biografía del autor de “El ingenioso hidalgo
Don Quijote de la Mancha”, el libro, junto a La Biblia, más traducido y leído
en todo el mundo y es un clásico universal. (Se calcula que “el Quijote” está
traducido a más de 150 idiomas.)
Sí está totalmente documentado
que Miguel de Cervantes fue bastante mujeriego: tuvo una relación sentimental
extramarital con una mujer, Ana de Villafranca, una tabernera madrileña casada
con Alonso Rodríguez. Fruto del romance entre Ana y Miguel, nació una niña que
Cervantes reconoció legalmente como su hija natural y adoptó el apellido
Saavedra: Isabel de Saavedra.
Después, en 1.584, Cervantes se
casó en Esquivias con Catalina de Palacios Salazar.
Más tarde, Cervantes estando de
viaje por distintos lugares y residiendo su mujer en Toledo, tuvo otro hijo
extramarital con otra señora… No aparece en toda su biografía ningún atisbo de
tendencia homosexual. Y desde luego, tan solo sugerir que Cervantes siendo
prisionero durante cinco años en Argel, de donde intentó escapar en varias
ocasiones, hasta que fue liberado tras pagar su rescate en 1.580, pudiera
mantener un idilio homosexual con Hassan, el bajá de Argel, resulta ridículo.
Por otro lado, Cervantes tuvo un
carrera militar ejemplar y heroica. Sirvió cinco o seis años en los Tercios
italianos, destacó como soldado en la batalla de Lepanto (1.571) a bordo de la
galera “Marquesa”, donde a pesar de estar con fiebre, se negó a permanecer en
la bodega y salió a combatir en primera línea. Recibió tres disparos de
arcabuz, que le dejaron inutilizada la mano izquierda. De ahí el sobrenombre de
“El manco de Lepanto”. -Por cierto. Amenábar: Cervantes no perdió el brazo-. Tras
recuperarse de sus heridas, continuó su servicio militar en Italia y en otras
campañas. Cervantes consideró siempre su participación en Lepanto y su carrera
militar el mayor honor de su vida.
En 1.575, regresando desde
Nápoles a España, viajando en la galera ”Sol”, fue atacado y apresado junto a
su hermano Rodrigo, por una flotilla turca y piratas berberiscos y llevados a
Argel, entonces un importante centro de piratería. Cinco años más tarde, Cervantes
fue liberado tras pagar el rescate su familia con ayuda de los padres
trinitarios.
En ninguna de sus obras
autobiográficas sobre Argel, como “Los tratos de Argel” o “Los baños de Argel”,
se desprende una posible relación personal de ningún tipo con su carcelero, Hassan
el bajá de Argel, ni un posible síndrome de Estocolmo (presente en algunos
secuestrados).
Amenábar: por favor, no suba a su
carroza del orgullo gay, movido por sueños húmedos, a nuestros hombres
ilustres.

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