jueves, 19 de marzo de 2026

ECO.89 NO ME GUSTA... EL BURKA NI EL NIQAB

 NO me gusta... el Burka ni el Niqab, por Paco Acosta


NO me gusta… el Burka ni el Niqab. No sólo como simples prendas de vestir femeninas (que a mí me parecen horrorosas, pero esa es otra historia porque sobre gustos estéticos hay opiniones diversas…). De su uso es de lo que van estas líneas.

Antes de seguir es conveniente diferenciar entre Burka y Niqab, y de paso no confundirlos con Chador o Hijab. Se ve claramente en esta imagen.

 

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NO me gusta… el Burka ni el Niqab, por que son símbolos de una opresión ancestral contra las mujeres. Por supuesto que no me sirve este argumento de algunas «feministas de tres al cuarto»: “Lo llevan las mujeres porque quieren…”. Esa prenda no es un vestido, sino una “cárcel de tela”, una imposición social que representa ante los demás que quién lo lleva “tiene un propietario”, que nadie que no sea su dueño puede ni siquiera ver. Y no se tiene en cuenta, para nada, la identidad individual ni la dignidad de quién se ve obligada a llevarla. ¿Igualdad…? ¿Libertad…?

NO me gusta… el Burka ni el Niqab, incluso cuando salen a relucir argumentos de índole religioso o cultural. La religión tiene un componente individual, pero también es un elemento social. Podría aceptarse que en determinadas circunstancias, se pueda vestir una prenda así, con un matiz de ocultar el rostro de aquellos que lo hacen para pasar desapercibido -igual que unas gafas oscuras de gran tamaño-, como disfraz -en carnaval-, o -¿porqué no?- de penitencia. De hecho ese es el origen de los trajes de nazareno de nuestras procesiones de Semana Santa, tapar el rostro para que nadie sepa quién va como penitente.

NO me gusta… el Burka y el Niqab, desde el punto de vista de la seguridad. La seguridad ciudadana exige que las personas sean identificables en espacios públicos. En su casa que cada cual vaya como le dé la gana, pero en la calle, -fuera de determinados eventos como carnavales, procesiones, disfraces, máscaras, etc.- no es admisible que se vaya tan tapado. De hecho, los ladrones tienden a ocultar sus rostros cuando van a cometer un delito…

NO me gusta… el Burka y el Niqab, por lo que significan de diferenciación, de polarización de posturas, de desigualdad, de imposición, de carencia de libertades individuales,… y por tanto no deben ser prendas aceptadas en una moderna sociedad democrática, donde ciertamente deben caber “casi todas” las posturas y opiniones. No trato de “liberar a las afectadas” (afortunadamente escasas en nuestra sociedad occidental), sino de manifestar mi opinión para que se promuevan “por quien corresponda” políticas -y leyes- de integración de la emigración, de convivencia y de igualdad de derechos y obligaciones.




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