La Purísima y el Milagro de Mazarrón (VIII), por Paco Acosta
(continuación)
“Estando el Pueblo en esta accion Religiosa, se oyó tocar por sí misma, con golpes inusitados, la Campana de la Hermita de la Concepcion. A la novedad acudieron todos á la Hermita, y hallaronse con otras bien admirables. La Lampara, que había estado apagada toda la mañana por falta de alimento, la encontraron encendida por sí misma, y vertiendo aceite en gran abundancia. El rostro de la Sagrada Imagen se admiraba encendido y sudando; cuyo celestial rocío, enjugaron dos Sacerdotes en unos Corporales. Repitióse el prodigio, durando una, y otra maravilla, por espacio de una hora, dando el milagroso aceite cantidad suficiente, para que alcanzasse á todos los Vezinos.
Vozeando el Pueblo el Portento, se ordenó luego una solemne Procession de las Parroquias, y Cofradías, cantando el Te Deum Laudamus, en accion de gracias de tan soberanos favores.
Consta este milagroso sucesso de informacion autentica, que con gran numero de testigos, se hizo aquel mismo dia, por la Real Justicia de Almazarron. Tambien hai tradicion immemorial en aquella Villa de que estár la Imagen, como oy se registra, con el semblante vuelto á la Mar, no fue disposicion del Arte, sino milagro, que se reconoció aquel dia. La misma tradicion assegura, que un manto azul, con que entonces estaba adornado el Simulacro, y oy conserva nuestro Convento, se halló su ruedo mojado, y con menudas arenas. Aquella admirable serie de casualidades, que precedió á este complexo de prodigios, las refirieron los mismos Moros á los Christianos Cautivos de Argél, que habiendo adquirido libertad, las publicaron en la Villa; y se halló, que eran en todo identicas, con las que habian acaecido en ella, la referida noche. Tantos gravissimos apoyos tiene la Piedad, para creer haber sido esta Imagen la hermosa Doncella, que terrible, como un Exercito bien numeroso, y ordenado, desordenó, y puso en precipitada fuga á los Infieles, no pudiendo arrojar de sí el milagroso pavor, hasta que se vieron en el Mar.
En otras ocasiones se ha
experimentado la poderosa proteccion de la Virgen Singular, y Sola sin Exemplo,
comunicada por esta Sagrada Efigie; yá dando libertad á Cautivos, yá serenando
el Mar, solo con derramar sobre sus hinchadas espumas, leve porcion del aceite
de su Lampara. Varias vezes se ha experimentado este prodigio, despues de
fundado nuestro Convento: Especialmente en dos ocasiones, que ofrecieron los Pescadores
aplicar para su fabrica el producto del pescado, que cogiessen. El cumplimiento
de la promessa era, en lo natural impossible; por que yá corrian dos meses, que
no se habian mojado las Redes, por lo amotinado de las aguas. En la una
ocasion, estando el Mar en su mayor furia, vertieron en sus alborotados
christales el milagroso aceite; y en la otra, sin mayor diligencia, que invocar
á la Immaculada Reyna, no solo amaínaron las olas, sino que fueron los lances
tan afortunados, que el precio del uno passó de cinco mil reales, y el del otro
llegó á trescientos ducados. Todos admiraron en el prodigio otros dos
prodigios: vér junto tanto pescado, cosa nunca vista en aquellos Mares, por ser
de corta pesquería; y registrar tanta abundancia de pezes, habiendo llegado á
tierra todas las Redes rotas”.
Aquí termina el relato del Milagro
de Mazarrón (que espero haber transcrito “sin cometer fallos”) tal como
está recogido en las páginas 181 a 188 del libro (publicado en 1761) que lleva
por título “Segunda parte de las Chrónicas de la santa provincia de San
Pedro de Alcántara, de religiosos menores descalzos, de la más estrecha regular
observancia de N.S.P.S. Francisco, en los Reynos de Granada, y Murcia”;
y en la portada viene el autor, con estas palabras: “escrita por el R.P.
Fr. Ginés García Alcaraz, lector de Theología, hijo de la misma
provincia, y su Chronista”. Como complemento a todo lo anterior, -lo que
hace suponer que en esa fecha el autor ya había fallecido- viene también en la
portada: “sácala a la luz, el P. Fr. Pedro Ramírez, predicador, ex-maestro
de novicios, y de ceremonias, de la referida provincia, en nombre de su
sobredicha provincia, que la dedica a N. Rmo. P. Fr. Pedro Juan de Molina,
ex-ministro general de toda la región seráphica”.
Llevamos publicado hasta aquí los dos principales documentos que narran el milagro: Las “nueve declaraciones” y el relato del libro del franciscano Ginés García Alcaraz. En estos dos documentos se sustenta la tradición del Milagro de Mazarrón que ha llegado hasta nosotros.
Según los expertos, la narración
del milagro de Fray Ginés García Alcaraz, no es más que un “cuentecillo”, sin
reflejo de la realidad histórica de lo que ocurrió, y por eso generalmente se
habla de la Leyenda del Milagro de Mazarrón.
Existen también otras dos fuentes documentales, menos divulgadas.
La primera, y más antigua (escrita
un siglo después de ocurridos los hechos) es obra del sacerdote
mazarronero Pedro Coquela (1696), que a instancia de los frailes
alcantarinos establecidos en la villa, fijó por primera vez la leyenda que fue
parcialmente transformada y aumentada por el cronista de la Orden, fray Ginés
García Alcaraz (1761). Sobre esos dos textos se articularía el relato que ha
pervivido hasta nuestros días.
El segundo documento es un
grabado, cuyo autor se desconoce. Se trata del Plano de Mazarrón, el más
antiguo de la villa que se conoce. Es de 1765, y según los expertos en sus
imágenes se basa en los textos de lo que escribió Fray Gines García Alcaraz y
que ensalza a la propia patrona de Mazarrón.
(continuará)



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