miércoles, 8 de diciembre de 2021

ECO.63 UN PUEBLO DESMEMORIADO

Un pueblo desmemoriado, por José Luis Mozo

Hablarle a la juventud de principios del siglo XXI de hechos que fueron determinantes en su vida de hoy desde la revolución del 68 (la única que se hizo, hicimos, no para aplastar al adversario y sentarnos en el machito, sino para mejorar la vida de todos y que llevó a España, a finales del siglo XX, al mejor momento de su historia), tales como la crisis del petróleo (1973), el real compromiso de garantizar a todos la libertad y el derecho (que desembocó en la Constitución de 1978), parar la “tejerada”, el ingreso en la Unión Europea, poner de relieve a Barcelona en el Mapamundi (hasta 1992 era una ciudad de discreto tamaño y relativa importancia), el lanzamiento y reconocimiento mundial de la alta velocidad ferroviaria española, y tantos otros que aquí no tienen cabida. Hablarles de eso sería, para muchos, lo mismo que hablarles en chino. Así se aprovechan algunos ignorantes espabilados, que no conocen la historia, pero la inventan y le ponen la etiqueta de una memoria que no tienen. Luego se mete en la coctelera de la fábrica de clónicos que ellos llaman educación, y ya tenemos al pueblo llano listo para creer en su nueva trinidad santa: dinero, ocio y Santo Google.

Ciertamente que esto supone hoy una gran economía de medios mentales. No hay que escuchar a otros, no hay que creer en otros, no hay que comparar con otros ni hay que pensar ni decidir por uno mismo. Preguntarse por qué en esos planes de educación se las apañaron los espabilados solos y no intervinieron profesores o pedagogos con años de experiencia, es tan ocioso como preguntarse por qué el covid se lo cocieron ellos también, sin dejar a los profesionales que estudiaban la nueva patología, desconocida para casi todos pero jugosa desde el punto de vista de la rentabilidad política.

Que jugar bazas políticas con el covid haya costado cien mil muertos se olvidará pronto (si no se olvidado ya) y que los planes de enseñanza asfixien el futuro de generaciones enteras ni se sabrá, y si se sabe se explicará como cuestión de principios, inevitable porque los principios no se discuten. El pueblo llano hace encajes de bolillos para poder pagar la factura de la luz, pero ¿ha oído alguien algún debate sobre nuestro modelo energético? ¿Me pueden decir qué comisiones de ingenieros especializados y expertos (juro que los hay, porque los conozco) intervinieron en el desarrollo de ese modelo por encima de los políticos? Escuché, en Copenhague, a un turista español que miraba los grandes generadores eólicos: Este es un país civilizado. Limpio. La electricidad se saca por medios renovables.

El oyente era su hijo, un niño de corta edad al que estaba educando. Eso era doctrina, y ante la doctrina no hay nada que añadir. Por supuesto, no podía decir a su hijo lo que seguramente él mismo ignoraba: que Kattegat tiene medias de vientos de 25 Km/h que generan el 33% de la energía correspondiente a la potencia teórica máxima instalada, cuando en España andamos por el 20% y con vientos medios de unos 10 km/h, aprovechando hasta el último watio que se pueda, ya que es la prioridad de nuestras prioridades. Esto no sucede en Dinamarca, por muchos turistas que se queden admirados, donde la prioridad energética son las turbinas marinas, pues aunque sus aires tengan muchas corrientes, sus aguas tienen más aún. Llamar aquí renovables o sostenibles a ciertas formas de producción suena algo irónico en un país pobre en viento y agua. Y con desiguales repartos que nadie quiere corregir, y menos los paletos ilustrados que hacen doctrina. Pero aquello es ciencia, que siempre ha tenido dificultades para entenderse con la doctrina. Así que, a seguir pagando la factura. Y, si no, a alumbrarse con velas y a calentarse con mantas.

En 2018 Monsieur Macron prometió reducir su amplio parque nuclear (más del 70% de la producción eléctrica de Francia), con el que amortigua los vaivenes del mercado de combustibles fósiles y saca buenos dineros por la venta de electricidad (entre otros a España), para dejarlo por debajo del 50%. Significaba suprimir 15 reactores, aunque se contaba con otras opciones de futuro, que la audiencia supuso renovables. Pero parece que lo de suprimir fue un malentendido y quiso decir sustituir. Francia y Alemania (Framatome y Siemens) no han dejado de investigar los pequeños reactores nucleares modulares, en su origen procedentes del submarino atómico, y parece que definitivamente se han decantado por el reactor nuclear de agua presurizada de 3ª generación, del que Francia ya está montando dos unidades, una en su territorio y otra en Finlandia. Mejoran su seguridad impidiendo la vaporización del agua y generan energía sostenible y no contaminante.

Es probable que China los adelante por la izquierda. Allí no gastan el tiempo en buscar licencias de aldea en aldea, como el titiritero. Pero en España se aprovechó la rentabilísima política del miedo para crear doctrina: la impagable moratoria nuclear de 1984 (la factura de la luz no ha dejado de pagarla), doctrina que dos años más tarde el accidente de Chernobyl (causado por una sobredemanda irresponsable de electricidad cuando el reactor llevaba cuatro años reclamando una parada) convirtió en sacrosanta. ¿Han oído un mensaje político consistente intentando explicar al pueblo llano lo que realmente sucedió en Chernobyl? Mucho más rentable el miedo: abre el camino de la mediocridad al poder y crea esclavos. Aquél que padece miedo nunca podrá ser libre.

Ante este sombrío panorama, lo mejor que nos queda es confiar en la juventud. En una juventud rebelde que no se someta a la nueva fórmula ni a los nuevos dioses ni a sus nuevos apóstoles, sino que se empeñe en el talento, en el trabajo, en el esfuerzo y en la recuperación de esos valores, cuyos valedores van menguando a fuerza de hacerse viejecitos. Cierto que el mundo político no pide ya grandes lumbreras y eso lo sabemos todos, hasta el papado. El propio Papa actual, que parece mirar a los medios más que a la misión, se adapta bien a los tiempos, algo sandunguero, y a veces se nos ha salido por peteneras. Pero el pecado de Su Santidad (si pudieran pecar los santos) no está en sus complacientes veleidades folclóricas, acaso orientadas a maquillar la edad, sino en haberse ajustado tanto a la moda actual que ha hablado desde la ignorancia de la historia, desde una memoria que no existe. La dimisión de Ratzinger por incapacidad para su cargo dejó bien claro que el Papa no necesita una especial estatura intelectual, aunque saber algo de lo que se habla no ocupa mucho espacio. Cierto que existe otra iglesia, la de Antonio de Montesinos, Bartolomé de las Casas, Piedad de la Cruz, Maksymilian Kolbe, Oscar Romero, Vicente Ferrer, Teresa de Calcuta, Pilar Gullón, José María Gran, Nieves Sancho… y miles más, que nunca estarán en primeras páginas. En cambio, si Bergoglio se nos vuelve a arrancar por rancheras, ocupará, seguro, algunas.

Nadie que quiera primeras páginas puede permitirse el lujo de un descanso, porque la actualidad es voraz y rabiosa. Un volcán lleva tiempo destruyendo una isla. Tanto que está dejando de ser noticia. No hace mucho ardían los montes de Ávila y sus cenizas podían alfombrar suelos a veinticinco kilómetros de Madrid. No sé qué hicieron los bomberos pero difícil lo tienen cuando los caminos de acceso están salvajes y sin desbrozar por disposiciones emitidas, por supuesto, desde sillones progres, urbanos y confortables, y no de agricultores, cazadores, ganaderos… En fin, gente que entienda de los campos y de los montes. En cualquier caso, para el pueblo desmemoriado dejó pronto de ser noticia. Puede que el volcán sea una venganza de la naturaleza, una fuerza terrible de la que no cabe culpar a nadie porque sólo Dios podría pararla. Quizá un aviso para despertar a una sociedad sometida y adocenada, en la que cualquiera que se enfrente a sus modas y a sus miedos pasa de inmediato a engrosar la nómina de los viejecitos caducados. Pero la naturaleza debería colaborar, no ensañándose con gente inocente, como está haciendo, sino con los de los sillones confortables.

Dicen crónicas que Miguel de Unamuno murió de un súbito infarto cuando, en aquel invierno infausto de mil novecientos treinta y seis, Bartolomé Aragón Gómez le dijo: “Dios le ha vuelto la espalda a España”. A veces dudo si no será que Dios también se está volviendo viejecito.


ECO.63 EL ENCANTO DE ALBARRACÍN

El encanto de Albarracín, por A.F.García



La mañana del día 6 se nos ofreció soleada y clara en la que podíamos admirar el amplio horizonte desde el autocar mientras recorríamos el altiplano entre Teruel y Albarracín. Llegados a la entrada de Albarracín, Alfonso, el conductor, nos animó a esperar en el Bus mientras llegara la guía, pues fuera la temperatura no supera los 4º. Mientras admirábamos y comentábamos los bellos colores otoñales de los álamos junto al río Guadalaviar, cubriendo su fluida corriente de aguas cristalinas. No era menos la bella estampa que nos ofrecía la vista de la ciudad con su llamativo color tierra o ladrillo.

En Albarracín cada calle, cada rincón, casi cada casa o fachada es un cuadro. Giulia recorre y muestra la ciudad con el mismo conocimiento y actitud emocional que si fuera la suya.

Hemos visto en Cuenca sus casas colgantes y en varias poblaciones de las dos castillas la ampliación de la segunda planta de las casas proyectándose sobre la calle, pero no con la naturalidad y abundancia que en Albarracín.

Las celosías de las ventanas, los remaches de algunas puertas y sobre todo sus pomos o aldabones son una obra de artesanía metálica con su tradicional significado.


Giulia nos presenta a Nacho de la Fundación Santa María de Albarracín, que toma el relevo, y se despide con nuestro agradecimiento.

Albarracín y sus edificaciones están en una ladera pendiente y la catedral no menos; por ello, se amplió a lo largo lo que no pudo ser a lo ancho. Una larga nave con bóveda de múltiples arcos entrecruzados. Su bello, exuberante altar mayor, renacentista, obra de Cosme Damián Bas; el altar impresionante de la Virgen del Pilar; pero me impresionó más la capilla de San Pedro, en madera no policromada, obra de Gabriel Yoly, de una calidad de imaginero indiscutible.



Seguimos visitando la sacristía, la cripta, el palacio del obispo hecho a trozos y el Palacio Episcopal con un apreciable valor de objetos sagrados y tapices.



Nacho exponía con admirable detalle los valores que se albergaban. Nos acercábamos a las 13:00 horas y necesitábamos ir a un aseo. Por ello, nos acercó al Museo Etnográfico, donde entramos a hacer nuestro menester. Poco pudimos ver. Nos faltaba éste y la Torre de doña Blanca en el denso programa; pero acusábamos el cansancio. Le rogamos a Nacho que brevemente nos contara la leyenda de esta princesa.

Parece que Doña Blanca despertaba en demasía la simpatía y popularidad de los súbditos a juicio del rey, su hermano, y sobre todo, de su cuñada. Temerosa buscó la protección de esa torre y las gentes de Albarracín. Parece que un joven pastor del contorno se enamoró de ella y en las noches de verano venía a verla cuando bajaba al río a bañarse. Desapareció la princesa, pero su silueta aparecía bajando de la torre al río.














ECO.63 EL "MUSEO DE TERUEL". EL GRAN OLVIDADO POR LOS GUÍAS

El "Museo de Teruel". El gran olvidado por los guías, por Paco Acosta



En nuestra visita Teruel y Albarracín de los pasados 5-7 de Noviembre, los guías que nos mostraron los lugares más destacados y reseñables de ambas ciudades, no incluyeron este valioso Museo en el recorrido de visitas que nos prepararon.

Fue por casualidad -un hueco imprevisto tras visitar la catedral y su museo- y también por cercanía, que unos cuantos -casi todos- decidimos acercarnos a ver el Museo de Teruel. En principio para hacer tiempo hasta la hora en que nos esperaba el bus para el regreso. Una lástima no haber tenido más tiempo para recorrer sus salas y contemplar con más detenimiento lo que se mostraba en sus vitrinas.

Posiblemente el mayor “fallo” del Museo de Teruel sea que no tiene “una joya” que llame la atención muy por encima de los otros fondos que componen sus colecciones. Quizás por eso no ocupa un lugar preferente en los recorridos monumentales, históricos o culturales por la ciudad de Teruel.

El Museo de Teruel nos ofrece en sus plantas una visión muy completa de los distintos grupos humanos que habitaron el territorio del Bajo Aragón, a través de los diversos hallazgos -sacados a la luz en las excavaciones arqueológicas desarrolladas en los yacimientos de la provincia turolense. Así este recorrido cultural nos lleva por la prehistoria, la época ibérica y romana, para culminar en Al-Andalus y la baja Edad Media.

En nuestro caso, y dada la premura de tiempo que teníamos, abordamos en pequeños grupos este recorrido por las sucesivas plantas. Incluso al llegar a la última un amable vigilante nos indicó que nos asomáramos a la terraza, desde donde pudimos observar una vista inmejorable de la techumbre de la Catedral, con su cúpula central y torre, y una vista casi panorámica de los tejados de la ciudad.




Al descender, ya casi sin tiempo nos asomamos a la planta inferior donde, en su día se encontraban las caballerizas del Palacio. Allí se muestran diversas secciones con los aspectos más significativos de la vida tradicional: la vivienda, la indumentaria, la higiene personal, los juguetes, la cocina y la alimentación, se contemplan enmarcadas en las claves del desarrollo de los pueblos: la producción agropecuaria, la artesanía y el transporte, tal como han ido evolucionando a lo largo de la historia. En definitiva una muy completa colección etnográfica.

El Museo de Teruel es pues un muy importante valor turístico que, a mi entender, los guías deberían promocionar con más ahínco, conscientes que el visitante sabrá valorar convenientemente el rato que va a dedicar a su visita. Y más si, como es el caso de este Museo, la entrada es gratuita.




















ECO.63 HISTORIAS DEL CANTÓN MURCIANO. CARTAGENA SITIADA (II) -EL COMBATE NAVAL DE PORTMAN-

Historias del Cantón Murciano. Cartagena sitiada (II)  -El combate Naval de Portman- , por Paco Acosta

(continuación)

La pasada entrega, terminaba con una fuerte presión de las fuerzas centralistas que estrechaban por tierra el cerco de Cartagena. Y también pretendían aislarla por mar.

El día 10 de octubre, la armada centralista, al mando del almirante Lobo, se situó a seis o siete millas del Puerto de Cartagena, dispuestos a imponer el bloqueo naval que intentaba desde agosto; con la fragata Victoria como nave capitana y con la Diana como avanzadilla de reconocimiento de los que tratasen de salir, pudo comprobar que los buques insurrectos estaban en el puerto con sus calderas encendidas y desahogando vapor.

Por acuerdo de la Junta, la flota cantonal quedaba al mando del general Contreras, que no era marino.

La mañana del día 11, tras haber estado toda la noche pertrechándose, la armada cantonal se hizo a la mar en formación de combate. A la cabeza la Numancia -buque insignia-, flanqueada a izquierda y derecha por la Méndez Núñez y la Tetuán. Y en la retaguardia el Despertador del Cantón. Nada más salir del Puerto se dirigen a donde se encontraba el almirante Lobo, con las fragatas blindadas Vitoria y Almansa, acompañados por la Carmen, la Colón, la Navas de Tolosa y el Ciudad de Cádiz. La escuadra gubernamental se mantenía en línea, a la altura de Cabo de Palos, tratando de mantenerse fuera del alcance de las baterías de Cartagena.

A medio día se abre el fuego entre la Numancia y la Almansa, y pronto se generalizó el combate. En el fuego cruzado resultaron alcanzados buques de ambas partes. El adelantamiento excesivo de la fragata Numancia con respecto al resto de las unidades y la mayor pericia del almirante Lobo, provocó tras casi cuatro horas de combate forzar el regreso a puerto de los buques cantonales. Hasta aquí la primera parte de la denominada Batalla naval de Portman, que se saldó con diversos muertos y heridos en los dos bandos.

Durante toda la jornada, los buques extranjeros, fieles a su promesa de permanecer neutrales, se mantuvieron en posición y distancia suficientes para no obstaculizar los desarrollos ni los fuegos de los contendientes. Fueron simples observadores y reflejaron lo ocurrido en los informes que remitieron a sus respectivos países.

Esa misma tarde, la Junta revolucionaria, tras valorar lo acaecido, decide destituir al capitán de la Numancia, y entregar el mando de la escuadra cantonal a Nicolas Constantini, alias “Colau”, que había participado en el combate anterior como comandante de la Tetuán. Éste mandó preparar rápidamente los buques. Además ordenó que abandonaran los buques todos aquellos que no tenían experiencia en el mar. Y después en combinación con los comandantes de sus buques preparó un plan de acción, que consistía básicamente en poner fuera de combate a la Vitoria, para a continuación acabar una tras otra con las restantes fragatas de madera.

Esta táctica, en opinión de los mandos de los buques extranjeros que observaron el desarrollo de la primera parte del combate, hubiera acabado con la flota del almirante Lobo.

El día 13 salió del puerto la escuadra cantonal. A la cabeza la Tetuán, y a ambos lados algo más retrasadas la Numancia y la Méndez Núñez, manteniendo una formación cerrada, seguidas por el Despertador del Cantón.

La flota del almirante Lobo esperaba, sólo con las fragatas, a la altura de cabo Tiñoso en una formación en línea, la misma que le dio tan buen resultado el día 11.

Pero el día 13 todo fue distinto. La escuadra cantonal se mantuvo unida, pesar de las maniobras que intentó del almirante Lobo para romper su formación. Incluso, estando ambas escuadras frente a frente, en un momento dirigió la fragata Vitoria, a toda velocidad, hacia la escuadra cantonal. Los observadores extranjeros creyeron que se podía producir un inminente abordaje, pero los cantonales aceleraron la marcha, mantuvieron su formación y forzaron al almirante Lobo a hacer virar en redondo la Vitoria y alejarse con toda su flota, perseguidos por los cantonales, durante casi hora y media.

Por fin la escuadra cantonal cesó en su persecución y regresó a Cartagena, manteniéndose frente a la bocana del puerto donde se dispararon salvas, se engalanaron los buques y se celebró alegremente la retirada de los centralistas y la “victoria” obtenida sin combate.

En Madrid, tanto en la prensa como en los despachos del gobierno, fue muy comentada la incomprensible retirada del almirante Lobo, que fue rápidamente destituido. Sin embargo se mantuvieron a su lado sus compañeros, marinos profesionales que entendieron las causas que le hicieron actuar de esta forma. 

El almirante Lobo fue un gran marino. Le acompañó la suerte el día 11, en la primera parte del Combate naval de Portmán, pero el día 13, en la segunda parte, frente a tres fragatas blindadas, bien dirigidas, lo único que hubiera conseguido, con la Vitoria algo averiada tras la refriega del día 11, hubiera sido perder la escuadra y cientos de vidas. Según los entendidos, actuó con prudencia, y de haberse enfrentado a la flota cantonal podría haber sufrido tan importantes pérdidas que posiblemente hubieran podido cambiar el curso de la guerra.

La huida de la flota gubernamental elevó considerablemente la moral de los cantonales cartageneros, que días después incluso hicieron una incursión para intentar restablecer el Cantón de Valencia. Se apoderaron allí de víveres y dinero, pero no consiguieron el levantamiento de la ciudad que esperaban.

Sin embargo, por tierra continuaba la presión de los sitiadores y a finales de octubre aparecen muestras de cansancio en la población de Cartagena, que ya acusa el largo asedio.

Para el 28 de octubre se estima que las fuerzas sitiadoras podían llegar a los nueve mil hombres. Con los refuerzos que iban llegando, prolongaron y rectificaron la línea de bloqueo de la plaza, ocupando definitivamente el pueblo de Alumbres, que se convirtió en su punto más avanzado. Paulatinamente se van incrementando el número de baterías, dotadas cada vez con piezas de mayor calibre.

Tras la retirada del almirante Miguel Lobo, se da la máxima prioridad a la presión por tierra y ésta da lugar a una nueva fase en el desarrollo del sitio a la ciudad; comienza el denominado Bombardeo de Cartagena.


(continuará)


ECO.63 UN BELÉN EN VERA (ALMERÍA)

Un Belén en Vera (Almería), por A.F.García

Salí de excursión, con mi hijo, un fresco 2 de enero del año en curso. Elegimos el poniente, menos expuesto a aglomeraciones urbanas y el consiguiente contagio. Buscaba el complejo minero de Caterpillar y poblado de Rodalquilar, y al final recalamos en Vera (Almería).

Allí nos encontramos con un prometedor cartel “Inaugurado el Belén Municipal de Vera. Del 3 de diciembre de 2020 al 10 de enero de 2021”.

Decidimos acercarnos a verlo.

El belén, obra del belenista veratense Antonio de Haro Márquez consta de seis escenas y está ubicado en el Convento de la Victoria de la localidad.

Antonio de Haro, ante una de las seis escenas

Son éstas:

1.         La Anunciación en Nazaret, con José en la carpintería.

2.         La ciudad de Belén con José y María buscando posada.

3.         La gruta con el nacimiento.

4.         La anunciación del Ángel a los pastores.

5.         La salida de los magos del palacio de Herodes.

6.         La huida a Egipto.

 

Del mismo modo que en el año anterior había apreciado el Belén de Salzillo -un amplísimo documento de la época en múltiples aspectos- puedo decir lo mismo de este artista, Antonio de Haro, salvando las distancias.

Este Belén es una muestra apreciable del entorno en los ropajes, la vegetación, los productos agrícolas, la cerámica moruna…  



Considero que valió la pena el empeño de mi hijo y el frío de aquella tarde durante la media hora de espera a la apertura.








ECO.63 EXCURSIÓN A GUADALEST

Excursión a Guadalest, por A.F.García

El 25 de septiembre la Asociación Recreativa, Deportivo y Cultural hizo su primera excursión después de la pandemia COVID. En realidad, fue retomada una aplazada por el Decreto de Alarma de 14 de marzo de 2020.

Por la premura de llegar pronto a Guadalest y poder estacionar un bus grande abreviamos nuestra visita a Polop, renunciando a algunos de sus encantos como las murallas medievales. En cambio, admiramos la Fuente de los Chorros, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y nos conformamos con el exterior y el busto de la Casa Museo de Gabriel Miró, el autor de "Años y Leguas".

Efectivamente, nuestro autocar hubo de esperar vez para estacionarse y con nuestro guía al frente empezamos el recorrido en el tradicional lavadero público de las vecinas.

Desde allí, siguiendo un bello recorrido, ascendimos al túnel, seguimos por una calle empedrada hasta la plaza de san Gregorio y el Mirador, donde admiramos la bella panorámica y tomamos fotos.

En retroceso, parte entró a la Casa Orduña y ascendió hasta el Castillo; otros visitamos y admiramos el Museo Etnográfico. Aunque no pudimos tomar fotos, nos dejamos impresionar por la complejidad y abundancia de detalles de un hogar en el campo: algunos animales domésticos: la prensa de la uva y sus accesorios, la de la aceituna y los suyos, los telares, los cedazos de los cereales… Vale la pena ver, descubrir cómo vivían nuestros antepasados.

Nuestro guía, Emilio Pérez, amable, culto, desenvuelto, muy orgulloso de su labor, demostraba conocer bien el entorno y manifestaba que Guadalest sería el pueblo más visitado de España en proporción al número de habitantes. Creo que no estaba equivocado. La localidad hervía de gente.

Aunque quedaban museos y tiendas por ver, yo me terminé alegrando de que el Restaurante Nou Salat estuviera a las afueras para comer tranquilos, sin agobio de gente alrededor y pudiendo admirar el entorno natural. Me gustó, además, que el menú típico lo compusieran media docena de platos variados, sanos, bien cocinados y servidos con puntualidad. Tal vez, algunos de los compañeros hubieran preferido comer en el casco urbano.

Al casco urbano volvimos por la tarde por un espacio máximo de dos horas. Algunos pudimos comprar algo y sobre todo ver algo que no había podido por la mañana. El Museo de los Belenes, donde, como no era posible tomar fotos con flash, le pedí a la responsable que lo anulara y repusiera al final. Así me traje conmigo la mayor parte de los belenes en fotos.


Fotos en Polop




Fotos en Guadalest