MÚSICA POR FAVOR: LET IT BE. THE BEATLES GET BACK, por José Rodríguez Millán
Hace unos meses, el canal Disney
estrenó una miniserie de televisión de tres episodios, titulada “The Beatles
Get Back”, realizada por el director de cine Peter Jackson (El señor de los
anillos) en base a las filmaciones que realizaron los Beatles en
1969 con motivo de la grabación de su disco “Let it be”. Ver esa serie
fue una auténtica fiesta para los fans de los Beatles (como yo),
aunque reconozco que es imposible tragarse las siete horas y media largas de
duración de una vez. Yo tuve que verla en varias sesiones, más de tres, pero me
lo pasé muy bien viéndola.
Parte de estas imágenes se vieron
en una película estrenada en 1970, con dirección de Michael Lindsay-Hogg, que
meses antes había dirigido un especial de televisión para los Rolling
Stones llamado “Rock and roll circus”.
Por comparación, la versión de Peter Jackson es bastante menos sombría
que la película y bastante más informativa para los fans; en la película sólo
se ve a los Beatles por decisión de Allen Klein, manager entonces
de los Beatles y de los Rolling Stones, mientras
que en la serie, además de los Beatles, sale todo su entorno
(productores, técnicos de grabación, personal de Apple -la empresa de los Beatles-,
amigos, novias, esposas y la persona que más influyó en que los Beatles
acabaran sintiéndose bien en esas sesiones: Billy Preston. Luego hablaremos de
él.
Paul McCartney quería ensayar
nuevas canciones para posteriormente actuar en vivo, hacer un especial de
televisión con la grabación de la actuación y sacar un disco. Los Beatles
irían en crucero con un montón de fans a algún sitio para tocar en vivo. En la
serie se ven, como posibles escenarios, teatros de ciudades romanas en África
(lo que hubiera sido un poco pretencioso). Los otros Beatles no
lo acababan de ver, sobre todo Ringo Starr, que no tenía muy claro si se podría
comer bien en África. La idea de África se desechó, pero el proyecto de actuación,
película y disco no se olvidó.
Las sesiones empezaron en los
Twickenham Film Studios de Londres, con Glyn Johns como ingeniero y
posteriormente también en tareas de productor. Para sorpresa de Johns, los Beatles
le dijeron que no iban a contar con George Martin, su productor de siempre.
El equipo de Michael Lindsay-Hogg
lo filmaba todo. Cómo llegaban tarde a las sesiones, las tonterías que hacían,
conversaciones varias, la gente que entraba y salía, tiempo perdido lanzando
ideas a la nada, Yoko Ono permanecía pegada a John Lennon… Y también los
momentos creativos, como cuando Paul McCartney saca de golpe los primeros
acordes y la letra de la canción “Get Back”. También se ven momentos de
muy mal rollo: al final del primer episodio se ve como George Harrison, harto
de que McCartney diera órdenes a todo el mundo, coge la puerta y se va,
diciéndoles que se buscaran un nuevo guitarrista. En la serie se comenta que
los Beatles hablan con Harrison, que en una primera reunión les
sigue mandando a la porra, pero que en una segunda reunión finalmente acaba
reconciliándose con el grupo.
Como John, George y Ringo no
tenían muchas ganas de hacer el especial de TV, los cuatro Beatles
decidieron ir a su estudio de Apple en Savile Row para ensayar las canciones de
la actuación en directo. Previamente, Glyn Johns visitó el estudio de
grabación, que había sido montado por un conocido de los Beatles
apodado Magic Alex. Johns vio inmediatamente que el estudio era un desastre y
no valía para grabar nada. Tuvo que ser George Martin quien salvara los
papeles, llevando equipos del estudio de grabación de EMI en Abbey Road.
En Apple siguieron los ensayos
que empezaron en los estudios Twickenham. Un buen día, apareció por Savile Row
un antiguo amigo, músico de los tiempos de Hamburgo en 1962, para saludarlo. Le
invitaron a tocar un piano eléctrico que había por allí. Empezó a improvisar
sobre las canciones, creándose una corriente de camaradería, creatividad y
musicalidad. Billy Preston ha sido lo más próximo que tuvieron los Beatles
a un quinto miembro. En el segundo episodio de la serie se ve como George
Harrison llega a plantear esa posibilidad y como pide que le paguen las
sesiones en las que participó, que empezaron solo fueron una colaboración
amistosa.
En esas sesiones tras la entrada
de Billy Preston se aprecia cómo empiezan a surgir las canciones que formarían
parte del disco "Abbey Road”, que, aunque salió al mercado
antes que el “Let it be” realmente se grabó después, esta vez con la
producción de George Martin. “Something”, “Octopus’s garden”, “Oh
Darling”, bastantes canciones que formaron la suite de la segunda cara del
disco… En la serie se observa la creatividad musical en vivo del grupo más
importante de la música del siglo XX.
Todavía seguían con la intención
de tocar esas canciones en vivo, pero no sabían dónde, y el tiempo de ensayos
estaba acabando. Ringo invitó a Glyn Johns a subir al tejado de Apple, para ver
los tejados del West End de Londres. Michael Lindsay-Hogg, que seguía filmando
las sesiones de Apple, subió con ellos, y se les ocurrió la idea de tocar en
vivo en el tejado para los vecinos y la gente que pasaba por la calle. Dicho y
hecho. No les importó que el cuartel de policía de Savile Row estuviera cerca y
probablemente interrumpiera el concierto, como en efecto ocurrió, tal y como se
ve en el tercer episodio de la serie; incluso les pareció que sería algo
divertido. Mientras ellos tocaban en vivo junto con Billy Preston, Johns
grababa el concierto en los pisos de abajo. Aquí es donde acaba el tercer y
último episodio de la serie de Peter Jackson.
Los Beatles
pidieron a Glyn Johns que preparara un disco con las canciones grabadas en vivo
y en las sesiones de estudio, cosa que hizo. Habló con los Beatles
sobre que su nombre apareciera en los créditos del disco como productor,
incluso sin cobrar royalties, sólo por el prestigio; pero su versión no fue la
que salió al mercado, sino la del famoso productor americano Phil Spector, que
hasta entonces no había participado en el proyecto.
John Lennon, por su cuenta y
riesgo, le pasó en 1970 las cintas a Spector, que hizo trabajos de
posproducción y mezclas. Su uso de
cuerdas y coros femeninos, sobre todo en "The Long and Winding Road"
y "Across the Universe" generó muchas críticas. El nombre de
Glyn Johns no salió en la versión final del disco, lo que no fue un detalle muy
elegante.
Ésta fue una de las razones (una
más) de la ruptura entre John Lennon y Paul McCartney, quien en 2003 sacó
también el mercado su versión del disco que llamó “Let it be… naked”,
eliminando algunas canciones (“Maggie Mae" y "Dig It")
que fueron esencialmente improvisaciones de estudio, incluyendo en su lugar
versiones nuevas de "Don't Let Me Down", "I've Got a
Feeling". "Across the Universe" y "The Long
and Winding Road".
Las recomendaciones musicales de esta entrega son:
Solid (Ashford & Simpson)
Stupidity (Dr. Feelgood)
City Lights (Dr. John)
Manifesto (Roxy Music)
Discipline (King Crimson)