miércoles, 21 de enero de 2026

ECO.88 RESTOS ARQUEOLÓGICOS CELTÍBEROS

Restos arqueológicos celtíberos, por A. Fernández García


A las afueras de un pequeño municipio soriano, que hoy tiene 250 habitantes, se han encontrado dos estelas funerarias de guerreros celtíberos, que parecen situarse entre finales del siglo II o principio del siglo I a.d.C. Es sorprendente que estos restos estuvieran guardados en una nave agrícola de Borobia en 1971. De allí fueron trasladados al Museo Numantino de Soria. En 2024, juntamente con algunos fragmentos hallados más tarde, fueron analizados por varios investigadores del Instituto de Patrimonio y Humanidades de la Universidad de Zaragoza. Sus conclusiones se publicaron en la revista “Archivo Español de Arqueología”. Se trata de una estela epistológrafa latina que procede de la Virovia celtibérica. 

Los estudios dan a entender que pertenecen a una lápida y representar a guerreros celtíberos (tropas auxiliares romanas) del oppidum, ciudadela fortificada de Virovia. Se comprueba que existió esa ciudad debajo de la actual Borobia por algunas monedas de su ceca.



La ciudad celtibérica tras un expolio de tres décadas muestra la estela fragmentada que se ha podido completar; medía unos 140 centímetros; tiene forma de paralelepípedo y fue trabajada por las dos caras. En ambas, muestra sendos jinetes: uno de ellos portando una lanza que apoya en el hombro. En uno de los lados se lee la inscripción: “Para Sempronio Aninio, hijo de Aplonio, Carisio Ambato con su dinero lo pagó”; y en el otro, “Para Lucio Sempronio Ambato, hijo de Aninio se encargó de hacerlo”.

Según los autores del estudio (los doctores Marta Chordá Pérez, Borja Díaz Ariño y Alberto Jiménez Carrera), la lápida “combina elementos claramente latinos e indígenas”. En varias de las catas arqueológicas en el castillo de Borobia, en completa ruina en 2018 en niveles muy alterados por la adecuación en época medieval se hallaron algunos materiales cerámicos celtibéricos que muestran la existencia de un poblado antiguo. Frente al castillo hay un cerro, El Cabezo, de una hectárea, lugar idóneo donde en los antiguos construían sus asentamientos, reforzando su defensa con murallas y fosos.

Los guerreros a caballo, tal como se ven en las lápidas pueden considerarse arraigados de las poblaciones autóctonas del valle del Duero y el sistema ibérico en aquella época, que nuestros expertos situaron entre finales del II y principios del I a.d.C. Les consta que antes de sus investigaciones habría habido muchas excavaciones clandestinas. La iconografía del jinete con lanza debió ser habitual de las élites guerreras de la celtibérica hispana a finales de la Edad de Hierro, siglo II a.d.C..



El icono de un jinete, seguido de un sirviente a pie, se hizo muy popular en las estelas funerarias de militares de caballería desplegados en los límites del imperio.

Como los que encargaron las lápidas y los fallecidos no guardaban lazos familiares ―sus apellidos (praenomen, cognomen) no coinciden―, los expertos creen que se trata de “compañeros de armas que encargaron las ceremonias fúnebres de sus colegas muertos”.

El conjunto epigráfico recuperado en Borobia hace pensar que se trata de una zona de singular importancia estratégica en la Antigüedad, “ya que se encontraba en la ruta que comunicaba las ciudades de Bilbilis [Calatayud] y Numantia [Soria], permitiendo el acceso desde el valle del Jalón a la cabecera del Duero y, además, disponía de una notable riqueza minera con evidencias de haber sido explotada desde la Edad del Hierro”.

 







ECO.88 ASAMBLEA ORDINARIA DE SOCIOS DE ADELA SOS

Asamblea ordinaria de socios de ADELA SOS, por A. Fernández García

El pasado sábado, día 13 de diciembre de 2025 del año en curso se ha celebrado a las 13 horas en única convocatoria en un local del Ecoturismo Cabo Tiñoso (Campillo de Adentro). Este fue el orden del día:

 

1.- Aprobación del acta de la asamblea general ordinaria anterior (diciembre de 2024)

2.- Información de actividades y actuaciones de 2025

3.- Estado de las cuentas de la asociación y nº de socios

4.- Información sobre la renovación de la Directiva de la asociación

5.- Información sobre el representante en Pleno de Junta Municipal

6.- Información de medios de difusión e información y redes sociales

7.- Regalo de 1 € de lotería de Navidad a todos los socios (al corriente de pago).

8.- Regalo-detalle de la Asociación a todos los asistentes

9.- Ruegos y preguntas

 

El Acta se aprobó por unanimidad.

La Presidenta fue repasando las actividades; algunas muy puntuales con gran esfuerzo, gran seguimiento y participación. Es el caso del gran proyecto urbanístico entre la rambla del Cañar y el palmeral de San Ginés.

Admirable por su esfuerzo jurídico fue el referente la competición de motos de agua sobre el espacio de la reserva marina del Cabo Tiñoso.



Similar a la reclamación sobre la de pretender anular, por parte del ayuntamiento de Águilas, del reconocimiento de Pedro Costa Morata como hijo predilecto de la Villa.

La Junta Directiva, cuya gestión fue aprobada por unanimidad, continúa y son los siguientes:

El vicepresidente, Carlos Alcázar Navarro propuso montar un belén y, no teniendo local pidieron autorización al presidente para poder hacerlo en el local de la Asociación R.D.Cultural Torre de Santa Elena, lo que éste aceptó de buen grado y así se hizo el 24 de diciembre con iluminación permanente.

 




ECO.88 JUNTA MUNICIPAL ISLA PLANA LA AZOHÍA Y CAMPILLO DE ADENTRO. PLENO DE ASAMBLEA ORDINARIA

Junta Municipal Isla Plana, La Azohía y Campillo de Adentro. Pleno de Asamblea Ordinaria, por A. Fernández García


En el salón de la AAVV de Isla Plana convocó la Presidenta de la Junta Municipal un Pleno Ordinario de dicha Junta el 17 de diciembre a las 20:00h, para tratar de los siguientes asuntos que constituyen el orden del día:

 

1. Aprobación del acta del Pleno Ordinario del día 16 de octubre de 2025.

2. Información de las gestiones realizadas por la Sra. Presidenta de la Junta Municipal.

3. Dación de cuentas del año 2025.

4. Mociones, Preguntas y Ruegos

 

El acta del Pleno Ordinario del 16 del 16 de octubre se aprobó no sin alguna puntualización por parte de grupos del MC y del socialista.

En el punto 2 de la información de las gestiones realizadas por la Sra. Presidenta de la Junta Municipal, Ana fue repasando de manera pormenorizada gestiones de enlosado, reparado, asfaltado, limpiado en las tres localidades de su competencia, sin olvidar el abastecimiento de agua a Campillo de Adentro.

Quiero incidir que hay papeleras a lo largo del paseo y de las pequeñas plazas, otra cosa es que se haga uso de ellas.

Es cierto que se ha limpiado el palmeral de San Ginés.

Es cierto, también, que se han reparado los accesos a las playas para mayores, y que en el verano pasado, se disponía de unos carros y unas personas para llevarlos al agua. Y lo reitero porque algunos miembros en esa sesión de esa Junta Municipal lo han cuestionado.


 

En este momento la JUNTA MUNICIPAL DE ISLA PLANA, LA AZOHIA Y CAMPILLO DE ADENTRO la componen los siguientes miembros:

 

Dª. Ana Agustina Martínez Díaz (PP), Presidenta

D. Gabriel Molero Martínez (VOX), Vicepresidente

D. José Agüera Martes, Vocal (PP)

Dª. María Esther Díaz Jiménez, Vocal (PP)

Dª. Soledad Izquierdo, Vocal (PP)

D. Diego Aragón Soto, Vocal (CC)

Dª María Dolores Díaz Ferrer, Vocal (CC)

Dª María Esther Heredia Martínez, Vocal (PSOE)

Dª Tamara Martínez García, Vocal (PSOE).

 

Dª Antonia Conesa, funcionaria del Exmo. Ayuntamiento de Cartagena, actúa como secretaria de esta Junta Municipal.

 

Con los mejores deseos para esta Junta Municipal en este año 2026.




ECO.88 EL FIN DEL AÑO DEL COVID (2020) -cuento-

El fin del año del COVID (2020) -cuento-, por Manuel Rincón


Las fiestas de Navidad y fin de año, tal como las entiende el Mundo Occidental a día de hoy, se reducen a una serie de tradiciones que se repiten casi mecánicamente, cada año, y están basadas en comidas, cenas, regalos y consumismo, pero alejadas de todo sentido de la espiritualidad que debería caracterizarlas, como ocurría antaño.

Por ello, al llegar esas fechas cada vez me sentía menos unido a tales celebraciones y solía sumirme en mis propios pensamientos, mientras paseaba por Madrid.

Aquel año el virus había hecho grandes estragos entre la población con miles de muertos y la economía había arruinado a muchos conciudadanos, pero pocos parecían darse cuenta ahora y se aprestaban a celebrar los ritos de las fiestas como cualquier otro año, de una manera vacua, sin sentido para mí y sin tener en cuenta los peligros de contagios.

Me dirigí, como de costumbre, a pasear aquella noche, sin pensar en qué fecha era, cuando las luces festivas inundaban las calles y muchas personas se daban parabienes e insensatamente se preparaban para no respetar las normas establecidas por las autoridades sanitarias en sus reuniones y comidas.

Me dejé llevar por las calles, sin ningún rumbo fijo, absorto en mis pensamientos. Lentamente me fui alejando de luces y multitudes y sin saber cómo me encontré en un lugar que se me antojó despoblado y alejado de todo bullicio y poco iluminado.

Reconocí rápidamente el lugar, era el final de Reina Victoria, que frecuenté en mi juventud y que últimamente había visto varias veces después de muchos años por encontrarse el colegio de mi nieto en las cercanías.

Estaba ante el kiosco “La Hacienda”, que me trajo a la memoria aquellos tiempos de juventud en los que había pasado tan buenos ratos en sus mesas, cuando se llamaba “El Parque”. Ahora se le veía abandonado desde hacía años.

Del entorno habían desaparecido todos aquellos bonitos chalets de la colonia Metropolitana, casas con solera de estilo vasco y habían sido sustituidos por horribles edificios de pisos, que afeaban el paisaje de lo que aquello fue en su tiempo.

Empecé a visualizar mentalmente a mis antiguos amigos, tal como eran entonces. Los recordaba perfectamente, cuando charlábamos de nuestras inquietudes juveniles universitarias. Sin darme cuenta una espesa niebla empezó a cubrir el lugar y de repente desapareció todo de mi vista, solo aquella extraña niebla cubriendo cuanto podía yo abarcar con mis ojos.

Poco a poco se fue disipando y me encontré extrañado con un sol radiante que iluminaba el mismo paraje, pero ahora muy cambiado.

Vi de nuevo los bonitos chalets, y el gran campo donde había personas volando cometas y niños jugando plácidamente. Estaba el tiovivo con el carromato donde habitaba la dueña del mismo y donde había montado muchas veces hacía tantos años.

No me había repuesto de la sorpresa, cuando Pedro el camarero del kiosco se me acercó y me dijo qué quería, que mis amigos estarían al llegar. Muy sorprendido le pedí mi habitual té y me senté en una mesa.

Y en efecto empezaron a llegar mis amigos, tal como los recordaba. Allí estaban Julián, Jesús, Paco, Antonio, pero también llegaban las chicas Aurita, Pilarín, y de repente ¡la vi a ella! Sí, pese al tiempo transcurrido, nunca había faltado un minuto de recuerdo en mi memoria su persona. Era María Luisa no me cabía ninguna duda, con su maravillosa sonrisa y un bonito vestido que realzaba todos sus encantos naturales. Había bailado con ella en varias ocasiones, pero nunca me había atrevido a invitarla a pasear. ¡Que tímido era entonces!

Sin pensarlo ni un momento le ofrecí una silla a mi lado. Aceptó encantada y empecé a hablar con ella como nunca lo había hecho. Teníamos una conversación muy fluida. Cuántas cosas había en común que nunca habíamos compartido. Poco a poco nos aislamos como si en una burbuja nos encontrásemos los dos solamente, el resto de nuestros amigos habían desaparecido de nuestra vista.

Le dije cuánto la eché siempre de menos, que me parecía una persona maravillosa sin la que jamás podría vivir. Ya aquella timidez había desaparecido. Nos cogimos de las manos y el tiempo pareció detenerse mientras disfrutábamos el uno del otro. Mientras le contaba mis inquietudes ella me recordaba aquella película que habíamos visto en el cine, 2001, que recuerdos más deliciosos.

Habíamos perdido la noción del tiempo y de repente todo era oscuridad. Me ofrecí a acompañarla a su casa, lo que nunca había hecho. Le declaré una y mil veces mi amor y ella me escuchaba entre complacida y asombrada. Me dijo que desde el primer momento sabía que éramos el uno para el otro, aunque me vio indeciso sabía que nos uniríamos en algún momento y que merecía la pena esperar.

La abracé con pasión y la besé repetidamente. Qué sensaciones más maravillosas. Cómo no me había podido dar cuenta, qué ciego estuve. Lentamente la niebla que nos envolvía se empezó a disipar y según veía emerger los edificios ella se empezó a desvanecer ante mis ojos con su espléndida sonrisa entre los labios. Me dijo “ya sabes dónde vivo ven a visitarme”. Estaba aturdido. Otra vez ante el kiosco abandonado.

No sabía qué hacer. ¿Qué había pasado? Lentamente me fui recuperando. ¿Había sido una alucinación? Todo fue tan real. Aún la sentía entre mis brazos. Poco a poco fui acercándome a calles más pobladas y más iluminadas. En un taxi me fui a mi domicilio.

Me vieron muy mala cara. Enseguida pensaron en el virus. Les tranquilicé, les dije que me había enfriado. En la cama no cesaba de recordarla. Tras tantos años apartada de mi vida ahora no podía olvidarla otra vez, ni lo que había pasado hacía unos momentos. Me dije a mí mismo que daría con ella, que sería mi regalo de Reyes.

Después de una noche febril soñando con que me llamaba sonriente, me levanté sobresaltado y sudoroso. Buscando entre viejos papeles di con las señas de mi antiguo amigo Antonio que también la conocía. Sin pensarlo ni un minuto me personé en su casa.

Aunque hacía tiempo que no nos veíamos nos reconocimos. El virus no nos había afectado. Después de recordar nuestros tiempos juveniles le dije si recordaba a María Luisa, la amiga de Conchita la maestra. Me dijo que sí la recordaba de haber ido con ella al cine alguna vez.

Le pedí si recordaba dónde vivía. Él tampoco sabía sus apellidos, pero sí la casa en la que vivía en aquella época. Coincidía el dato con la dirección que ella me había dado la noche anterior para que la acompañase a su casa.

Con esta valiosa información me despedí de él dejando para otra ocasión una comida de reencuentro y reiterándole mi agradecimiento.

Casi temblando llegué a las señas que me había dado Antonio. No sabía por dónde empezar y si encontraría algún rastro suyo. La casa era antigua, construida probablemente poco después de la Guerra.

Decidí empezar por el último piso, ya que portería no había. Uno a uno los vecinos que me miraban con extrañeza, me dijeron todos que nada sabían de ella.

Ya desesperado llamé a la última puerta que me quedaba. Me abrió una simpática anciana. Me dijo que llevaba 60 años viviendo allí y antes habían vivido sus padres. Le conté que quería obtener datos de una persona llamada María Luisa. Me dijo ante mi sorpresa que una hermana suya se llamaba María Luisa. No podía dar crédito a lo que oían mis oídos. Lleno de gozo le dije que dónde podía encontrarla. Me dijo que calmase mi impaciencia que me iba a enseñar algo que iba a ser de mi interés.

Apareció con un viejo álbum de fotografía entre sus manos. Y me enseñó antiguas fotos donde reconocí de inmediato a María Luisa en varias de ellas. Estaba emocionado. Qué suerte había tenido. Me preguntó cómo era que la conocía. Brevemente le expliqué que fuimos amigos. Y que siempre había estado enamorado de ella, aunque nunca se lo había dicho. Le conté incluso la aparición que había tenido la noche anterior. Pensaba que no me creería.


Me miró muy seria y me dijo que sí me creía. Me preguntó si me llamaba Manolo. Sí, contesté, ése es mi nombre. Y empezó a llorar. María Luisa me habló mucho de ti. Eras su gran amor, pero no conseguía trasmitírtelo.

Murió pronunciando tu nombre me dijo llorando. ¡Pero no puede haber muerto!, dije estupefacto. Sí Manolo, cuando vino el virus ella se reincorporó a su trabajo de enfermera en el hospital. No había ni mascarillas ni guantes. Fue una de las primeras contagiadas. Murió en mayo, no había esperanza de tratamiento ni de vacuna.

Estaba desolado. Por unos meses no se habían cruzado nuestras vidas de nuevo. Su hermana creía todo lo que le había contado yo sobre mi visión del día anterior. Le di las gracias emocionadamente. Le pedí una de las fotos donde ella estaba y prometí devolvérsela pronto.

Aunque era Nochevieja, me dirigí de nuevo al viejo quiosco, sin saber por qué, un impulso irracional me llevó hasta allí. Estaba destrozado. Apoyado en el quiosco contemplaba su foto. No podía apartar de mí su imagen y repentinamente pareció cobrar vida. Adquirió color, creció en tamaño y ante mis atónitos ojos apareció ella sonriendo, tal y como estaba en mis recuerdos.


«Manolo, mi comportamiento al dar mi vida por los demás en el hospital ha tenido recompensa.

Se me ha permitido volver esta noche tan especial y he venido a hacerte un ofrecimiento: ¿Quieres venir conmigo para siempre esta vez?» Emocionadísimo le dije que sí, sin dudar. Dame la mano, me dijo sonriente. Y de repente todo se difuminó, solo estábamos ella y yo unidos en un abrazo eterno.


Epílogo.

Recorte de El Confidencial el 1 de enero de 2021. “Hombre encontrado muerto por causas naturales al final de la Avenida de Reina Victoria. Su mano se aferraba a una antigua fotografía de una desconocida. Puede que su muerte fuese debida al coronavirus. Sus parientes habían alertado de su desaparición”.



ECO.88 ¿NOS INVADEN?

¿Nos invaden? , por Paco Acosta



Esta foto está tomada en La Azohía el pasado 7 de enero a eso de las 19 horas, unos pocos días después de la entrada de los helicópteros norteamericanos en Venezuela para capturar a Maduro.

Cuando, ya oscurecido, sales a pasear al perro, miras al cielo despejado y ves esa fila -aparentemente interminable- de luces (cuando estaban aún lejos, parecían estrellas alineadas), pero al fijar la vista bien, te das cuenta de que no se trata de estrellas, que esas luces brillantes se mueven hacia ti; que se acercan a buena velocidad… te vienen unas reflexiones del tipo:

¿Cómo será una invasión de extraterrestres, cuando vengan masiva y silenciosamente? Sí, de esos que los más fantasiosos dicen que existen, y que están entre nosotros, pero que no se dejan ver nada más que por unos pocos “elegidos”…

¿Cómo se verá en la distancia una invasión aérea de verdad, cuando aún no llegas a oír los ruidos de los motores, ni el atronador estallido de los misiles, ni el alarido de las alarmas antiaéreas? … Angustia de las guerras, tristeza de las pobres gentes, insensatez humana…

¿Por qué alguien ha decidido poner en el cielo una fila de drones, si no se trata de hacer una vistosa exhibición de dominio con estos aparatos? ¿Vienen con buenas intenciones?

Y comprendes que sí, que se trata de una verdadera invasión, con intenciones aparentemente pacíficas, incluso de avance tecnológico, pero que responden a intereses de un colonialismo meramente económico. Esas luces forman un tren de satélites Starlink, -de los que ya nos sobrevuelan ya más de 4000- un “regalo” del multimillonario Elon Musk, con los que pretende proporcionar acceso a Internet de alta velocidad en todo el mundo, incluso en las áreas más remotas.

¡Indudable filantropía!




ECO.88 LA INMACULADA CONCEPCIÓN EN ESPAÑA

La Inmaculada Concepción en España, por A. Fernández García

El 8 de diciembre es una fecha marcada en el calendario como una de las festividades más importantes para la tradición católica: el Día de la Inmaculada Concepción. Esta celebración honra la creencia de que la Virgen María fue concebida sin pecado original, un dogma proclamado por el Papa Pío IX en 1854. Con el paso del tiempo, esta festividad se ha convertido en una jornada de gran relevancia cultural y religiosa en España, donde se mezcla la devoción con costumbres populares.

La Inmaculada Concepción es considerada patrona de España y de instituciones tan emblemáticas como la Infantería del Ejército, lo que refuerza su peso histórico. Además, en muchas ciudades se organizan actos litúrgicos, procesiones y actividades que atraen tanto a fieles como a visitantes interesados en la riqueza cultural del país.

LA INMACULADA CONCEPCIÓN EN LA AZOHÍA 2025

El programa litúrgico sitúa lógicamente la anunciación en la celebración y el párroco tiene una amplia formación bíblica. 

Lo mismo que en la homilía del domingo nos expuso que Juan el Bautista, siendo de la clase sacerdotal y pudiendo ser sacerdote, se fue al desierto, se vistió de piel de camello y se alimentaba de langostas y miel silvestre, único alimento en el desierto. Luego bautizaba en agua en el Jordán, un bautismo de conversión y anunciaba y preparaba la venida del Mesías y del reino de los cielos.

Así en la fiesta de la Inmaculada nos habla de María, la joven virgen que contrapone a la Eva del Génesis.

A Eva la visita Satanás en figura de serpiente y la convence de que Dios los limita y restringe, que si comen el fruto prohibido serán como dioses, conocedores del bien y el mal. El párroco dice que el paraíso no es un espacio, sino una situación al desobedecer a Dios, lo que es pecado, fuera y libres de la ley de Dios.

María es humilde y acepta lo que Dios le da. En principio le sorprende el saludo “llena de gracia, el Señor es contigo” y tarda en entenderlo.

No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios”.

Luego, parece asustarse porque cuando oye que va a ser madre porque es virgen “no conozco varón” José no convive con ella aún. “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra”. María debió pensar en la responsabilidad que asumía y el Espíritu Santo debió ayudarla antes de responder: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. Decisión transcendental para todos los humanos.

En la visita a su prima Isabel se expresa así: ”Alaba mi alma la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la pequeñez de su esclava…

La iglesia estaba llena de manera que yo hube echar mano de una de las sillas plegables; pero me pude situar de manera que viera al sacerdote.



Las fotos corresponden a una toma de los asistentes, dos a los componentes del coro de la rondalla, con sus instrumentos de cuerda, que suponemos de origen aragonés, una al director de la misma, José Baranda, célebre trovero y la última a Ana Agustina Martínez Díaz, Presidenta de la Junta Municipal de Isla Plana La Azohía, como máxima autoridad en la Azohía.



No he tomado foto del párroco; me doy por muy satisfecho si he conseguido reflejar adecuadamente su enriquecedora homilía.





ECO.88 LA COSTA DE LOS TESOROS

La costa de los tesoros, por Paco Acosta

Las aguas de La Azohía albergan la flora y la fauna mejor conservadas del litoral sumergido de la Región de Murcia, con una altísima diversidad de especies, y paisajes vírgenes de extraordinaria belleza y valor.

La Azohía es el lugar ideal para los amantes de la inmersión acuática. Tanto para los expertos como para los que se desean iniciar. Los acantilados de Cabo Tiñoso (reserva marina desde 2017) ofrecen numerosos puntos de inmersión, con cuevas -a diversas profundidades- que son refugio de una abundante fauna y flora marina. Es por ello que abundan en la zona los Centros de buceo que ofrecen tanto “bautizos de inmersión” como actividades submarinas y cursos a diferentes niveles, y son regidos por competentes profesionales comprometidos por el respeto y cuidado del medio marino.

 


Y sobre lo que ha podido captar con su cámara -en lo que él denomina “La costa de los Tesoros”, el naturalista y fotógrafo cartagenero Javier Murcia nos deleitó el pasado 12 de diciembre con una estupenda charla. Pudimos disfrutar con esas maravillosas y sorprendentes imágenes, en las que Javier, a base de muchísima paciencia y talento, ha sido capaz de conseguir lo que desde niño ha sido su sueño: “plasmar mediante imágenes, y que a su vez contaran una historia, la vida, la belleza, el colorido, y todo el resplandor y encanto que presenta nuestra franja costera”. En su charla nos dijo que las imágenes que nos presentaba, eran el resultado de cientos de horas de inmersión, y de miles de fotografías. Y en ellas “no solo he querido captar la plasticidad visual del momento, sino que también, trasmitir los hechos y situaciones que, cada segundo, han pasado debajo de ese fino, pero exclusivo cristal que es la superficie del mar”.